SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

miércoles, 1 de octubre de 2014

EL COMISARIO ERNESTO SANTAMARIA: BANDAS LATINAS - GRUPOS DE RIESGO - PANDILLAS










ANÁLISIS DE LAS PANDILLAS O BANDAS LATINAS

De los antecedentes presentes de violencia juvenil  se desprende que el fenómeno de las pandillas o bandas latinas es visto por los expertos y por los generadores de conocimiento (investigadores, académicos, personal que trabaja en los servicios de atención), como un problema esencialmente urbano,  de seguridad pública más que de contexto socioeconómico y de derechos humanos,  vinculado a los adolescentes y jóvenes aunque estos sean una minoría dentro de las pandillas violentas o Bandas Latinas . En general, en los países latinoamericanos , hay más menores de 18 años infractores a la ley que menores de 18 años pandilleros.

En algunos países los pandilleros menores de 18 años representan el 4-5% de los menores de 18 años privados de libertad. y que estan fuertemente condicionado por la pobreza y la exclusión, ademas  asociado a la carencia en las oportunidades que ofrecen el Estado el mercado y la comunidad,  que se inicia con el niño o adolescente que proviene de familias disfuncionales y carentes y en busca identidad, protección, afecto y poder,  con un claro corte de género - sobremasculinidad que oscila étnicamente heterogéneo pero con predominio latino y afrodescendiente sobre el blanco anglosajón. vinculado en forma creciente al tráfico de drogas, armas, personas y otros delitos relacionados con el crimen organizado.

Lo interesante es que el problema no es visualizado ni analizado desde la perspectiva de los derechos humanos. Entre los principios de derechos humanos comprendidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) y otros tratados y convenciones internacionales de derechos humanos, se encuentran:

- la universalidad y la inalienabilidad;
- la indivisibilidad;
- la interdependencia y la interrelación;
- la no discriminación y la igualdad;
- la participación y la inclusión;
- la responsabilidad y el imperio de la ley.

El enfoque de derechos humanos identifica a los titulares de derechos y aquello a lo que tienen derecho, y a los correspondientes titulares de deberes y las obligaciones que les incumben, y procura fortalecer la capacidad de los titulares de derechos para reivindicar éstos y de los titulares de deberes para cumplir sus obligaciones. 

Veamos pues, a la luz de los antecedentes que se han venido exponiendo quiénes son los titulares de los derechos universales, inalienables e indivisibles. Los ciudadanos, sean niños, adolescentes, jóvenes o adultos, sean varones o mujeres, sean pobres, de clase media o ricos, pertenezcan a familias funcionales o estén abandonados, se encuentren escolarizados o fuera del sistema escolar, trabajen o estén desocupados, integren una pandilla o no la integren, todos ellos son humanos y son titulares de derechos.

Cuando los titulares de derechos se transforman en violadores de los mismos, por ejemplo por medio de actos violentos o delictivos, entonces son pasibles de sanciones por parte del Estado y la sociedad pero conservan el derecho a un juicio justo, trato digno y sentencia.
Si los involucrados son niños, niñas y adolescentes, entonces la dimensión de la protección de los derechos humanos adquiere particularidades que serán analizadas a la luz de la Convención sobre los Derechos del Niño.

Aunque los avances jurídicos en el sistema interamericano son notables, la formulación de las políticas públicas de niñez y adolescencia y el papel de las instituciones comprometidas ha evolucionado, los mismos no han sido suficientes para enfrentar el fenómeno de la niñez y la adolescencia involucrada en las pandillas.

 Para la Convención sobre los Derechos del Niño, niño es toda persona menor de 18 años, y si bien se reconoce que aquellos niños más vulnerables a la violación de sus derechos son aquellos que enfrentan la situación de pobreza estructural, ignorancia, explotación, abuso, imprevisión, falta de oportunidades y violencia que caracteriza un gran porcentaje de la población de América Latina y el Caribe, se destaca el desconocimiento de estos derechos, así como la forma de aplicarlos en toda estrategia dirigida a promoverlos, protegerlos y restituirlos.

De la información recogida por los expertos del presente proyecto sobre pandillas o bandas latinas , se puede confirmar que existen espacios en la familia, la escuela, las calles, y la comunidad, donde se desconocen y atropellan los derechos de la niñez, obstaculizando su desarrollo integral y propiciando su ingreso a estos grupos violentos donde lejos de protegerse se vuelven a violentar los mismos.

Por otra parte, el desamparo es el resultado previsible de las políticas de los sectores público y privado, que excluyen a los pobres del desarrollo económico al mismo tiempo que debilitan las redes de protección social, perpetuando la situación de pobreza y exclusión y contemplando únicamente la sintomatología, esto es, la violencia y el crimen de las cuales los niños y adolescentes participan como víctimas y victimarios. Esto con la inmigración se ha trasladado a España.-  Todo un desafío

A los efectos de disponer de una conceptualización del alcance del término “pandilla”o Banda latina y su significado sociológico, así como para definir cuáles son las categorías que determinan el tránsito desde un mero agrupamiento de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, hasta una organización violenta, muchas veces manejada por adultos y vinculada al crimen organizado, se ha indagado tanto en el conocimiento existente sobre la materia, como en la experiencia de los expertos .

La conceptualización del término “pandillas juveniles” o Bandas latinas y la categorización de las mismas ha resultado sin dudas una tarea compleja, dado que los criterios utilizados responden a las realidades nacionales y a la visión que sobre el tema tienen los especialistas.

En algunos casos, la visión es predominantemente criminológica, en otros casos es “sociológica” o “evolutiva” (por cortes etáreos), con marcadas diferencias en las connotaciones del accionar violento o delicitvo, así como en la relación de algunas categorías de agrupamiento con el crimen organizado.
De todas maneras y como punto de partida, tanto histórico como referencial teórico, “Las pandillas representan el esfuerzo espontáneo de niños y jóvenes por crear, donde no lo hay, un espacio en la sociedad adecuado a sus necesidades. Lo que ellos obtienen de ese espacio, es aquello que el mundo adulto no tuvo la capacidad de otorgarles, que es el ejercicio de la participación, vibrando y gozando en torno a intereses comunes.”  

Complementariamente se puede decir que las pandillas juveniles actúan de un modo corporativo, y cuando lo hacen en forma delictiva, participan en robos, tráfico de drogas y asesinatos, manteniendo graves conflictos con otras pandillas y con el mundo circundante, al cual agreden a través de las formas más violentas, vulnerando la propiedad y la seguridad.
El investigador norteamericano John Hagendorn define una pandilla como “un grupo de jóvenes sin supervisión que se define a si mismo como ‘pandilla’ y desarrolla sus propias normas y criterios de membresía”.

Los integranes de la pandilla son más sensibles a la socialización de sus pares que los agentes convencionales de socialización, convirtiéndose así en una entidad cuasi institucionalizada en sus barrios, asentamientos marginales o aún en las prisiones. Muchas veces esta versión institucionalizada deviene en verdaderas empresas, que operan en el marco de la economía informal, y algunas tienen vínculos con cárteles criminales internacionales.

Estas pandillas comparten identidades raciales o étnicas, y una cierta cultura de oposición. Asimismo, mantienen vínculos variados con organizaciones convencionales y en determinadas circunstancias asumen roles sociales, económicos, políticos, culturales, religiosos, y hasta militares.

Otra precisión preliminar permite sostener que no toda pandilla juvenil es una pandilla delincuencial o criminal y que es posible que nunca llegue a serlo. Del mismo modo se puede afirmar que las pandillas criminales, son el estado final de la evolución.-


Comisario My. Oscar Eduardo Terminiello. Analista Técnico superior en Seguridad Publica


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