SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

domingo, 8 de septiembre de 2013

Francisco: "La guerra es siempre una derrota para la humanidad"


Ante una Plaza San Pedro colmada de fieles de varias religiones durante la jornada mundial de oración y ayuno por la paz, el Papa hizo un conmovedor llamado para que cese la violencia en el país árabe, y se pronunció en contra de nuevas acciones militares en la región

ROMA.- " ¡Que se acabe el sonido de las armas! La guerra significa siempre el fracaso de la paz, es siempre una derrota para la humanidad." Fue el grito que volvió a elevarayer Francisco desde la Plaza San Pedro, donde presidió una multitudinaria y sobrecogedora vigilia de oración por la paz en Siria, en momentos en el que el mundo está dividido respecto de cómo poner fin a una guerra civil que ya dejó más de 100.000 muertos.
"Quisiera pedir al Señor, esta noche, que nosotros los cristianos, los hermanos de otras religiones, todos los hombres y mujeres de buena voluntad griten con fuerza: «¡La violencia y la guerra nunca son camino para la paz!»", clamó el Papa, al hacer un nuevo llamado para evitar una solución militar en Siria, como auspicia Estados Unidos.
Las palabras de Francisco fueron interrumpidas por los aplausos. También Juan Pablo II en 2003, en vísperas de la invasión norteamericana de Irak, presidió una jornada de ayuno y oración similar.
Más de 100.000 personas -familias con niños, sacerdotes, monjas, representantes de otras comunidades religiosas, musulmanes, hindúes, cristianos ortodoxos y decenas de sirios- colmaron la Plaza San Pedro. Allí, durante cuatro horas hubo plegarias, cánticos, lecturas bíblicas y momentos de recogimiento impresionantes.
"El mundo que queremos ¿no es un mundo de armonía y de paz, dentro de nosotros mismos, en la relación con los demás, en las familias, en las ciudades y entre las naciones?", preguntó el Papa al iniciar su homilía.
"Cuando se pierde la armonía, se produce una metamorfosis: el hermano que deberíamos proteger y amar se convierte en el adversario a combatir, a suprimir. ¡Cuánta violencia se genera en ese momento, cuántos conflictos, cuántas guerras! Basta ver el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas. No se trata de algo coyuntural, sino que es verdad: en cada agresión y en cada guerra hacemos renacer a Caín. ¡Todos nosotros!", denunció.


 
Fieles de todo el mundo rezaron en la Plaza San Pedro por la paz. Foto: AFP 

"También hoy nos dejamos llevar por los ídolos, por el egoísmo, por nuestros intereses. Hemos perfeccionado nuestras armas, nuestra conciencia se ha adormecido, hemos hecho más sutiles nuestras razones para justificarnos", siguió. "Como si fuese algo normal, seguimos sembrando destrucción, dolor, muerte. La violencia, la guerra traen sólo muerte, hablan de muerte. La violencia y la guerra utilizan el lenguaje de la muerte", gritó.
"En estas circunstancias, me pregunto: ¿podemos aprender de nuevo a caminar por las sendas de la paz? Invocando la ayuda de Dios, quiero responder: sí, es posible para todos. Esta noche me gustaría que desde todas las partes de la tierra gritásemos: «Sí, es posible para todos». Más aún, quisiera que cada uno de nosotros, desde el más pequeño hasta el más grande, incluidos aquellos que están llamados a gobernar las naciones, dijese: «Sí, queremos»", agregó.
Luego de recordar que en 2000 plantó en la Plaza de Mayo de Buenos Aires, su ciudad, un olivo de la paz, Jorge Bergoglio, que lució un rostro preocupado, serio, concentrado, durante toda la vigilia, citó famosos discursos de Pablo VI. Uno ante las Naciones Unidas en 1965, durante la guerra de Vietnam, cuando clamó "¡Nunca más la guerra!". Y otro de un mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 1976, en plena Guerra Fría, cuando dijo: "La paz se afianza solamente con la paz".
"Perdón, diálogo, reconciliación son las palabras de la paz: en la amada nación siria, en Oriente Medio, en todo el mundo", recordó finalmente Francisco, que puso en marcha una ofensiva diplomática a todo trapo para evitar un ataque contra Siria.
Al tratarse de una jornada de oración, los asistentes a la vigilia debieron dejar sus banderas al entrar a la Plaza San Pedro. "Esta vigilia es por la paz en mi país, no entiendo por qué no nos dejan entrar con banderas", dijo a LA NACION George, un sirio de 33 años que estudia en Italia, donde viven unos 5000 sirios.


 
El Papa pide por el fin de la violencia. Foto: Reuters 

La gran mayoría de los sirios respaldaba al régimen de Bashar al-Assad. "Los llaman rebeldes a los de la oposición, pero son carniceros. Sólo Al-Assad puede proteger a las minorías y garantizar la libertad religiosa en Siria", aseguró George.
De hecho, en Estados Unidos surgen algunas críticas a Francisco, a quien acusan de cuestionar el plan de ataque de Obama, pero de no hablar lo suficiente sobre los ataques del régimen a su propio pueblo.
"No podemos creer que Obama, un presidente que ganó el Premio Nobel de la Paz, vaya a difundir la guerra en Medio Oriente", dijo Salvatore Ciccarello, un romano que llevaba un cartel que decía: "Obama, tú no tienes un sueño, tienes una pesadilla".
También había argentinos. Entre ellos, Francisca Doville, porteña de 63 años, quien con tal de no desprenderse de su bandera siguió la vigilia desde fuera de la plaza. Y Juan Mendicino, presidente de la Casa del Veterano de Guerra de la República Argentina. Juan, que a los 18 años estuvo en las Malvinas y que conocía de antes a Francisco, contó que pudo saludarlo y hablar con él por unos minutos al final de la audiencia general del miércoles pasado.

Como todos los presentes, Juan ponderó la movilización: "Con la guerra no se solucionan los problemas, sino que se pierden vidas, muere gente inocente. Es importante que todos recemos por la paz y por la unión de todo el mundo para que no haya más guerras".
FUENTE: LA NACIÓN

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