SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

martes, 3 de septiembre de 2013

HISTORIA: 25 CENTAVOS

Agradecido de la invitación de compartir con todos vosotros mis ideas, experiencias y conocimientos, no quiero desaprovechar la ocasión de rebloguear esta historia colgada en mi blog. Esta historia, puede ser la historia de cada uno de nosotros, que debemos enfrentarnos a hechos, sucesos, que nos enfrentan a nosotros mismos, y aunque en apariencia exógenas circunstancias, estas, siempre de algún modo, terminan dependiendo de nuestras tomas de decisiones, de nuestras actitudes, por medio de nuestra costumbre, experiencia y conocimiento. Como ya decía Aristóteles, la esperanza es el sueño de todo hombre despierto.

25 Centavos
 Corría el Siglo XVIII en Estados Unidos, donde reinaba la legalidad de la esclavitud. Una mañana en Virginia, en un rancho, una niña de 9 años, escuchaba desde detrás de la puerta como su madre nombraba la necesidad de 25 centavos, para poder comprar útiles para asear la casa y protegerla de enfermedades. Sin embargo, la niña veía como le temblaban los labios de su madre con solo nombrar a su patrón.

La niña tuvo suficiente. Salió del granero que les servía como refugio, como hogar, y se dirigió hacia un edificio colosal si se comparaba con el granero. La niña buscaba decidida, sin que nadie recayese en ella. ¿ Qué buscaba la niña? ¿ Por qué había salido corriendo?. De repente en un taller junto al edificio, encontró de espaldas a la puerta abierta del taller a su patrón. Se acercó y de pie junto al patrón, se esperó a que él detectara su presencia y se girase.

En pocos segundos el patrón se giró mirándola gritándola: ¿ Qué quieres?. La niña sin retroceder ni un ápice le respondió: " Patrón, mi madre necesita 25 centavos para el aseo del granero y he venido a pedírselo por favor". Al mismo tiempo que terminaba la frase la niña extendió el brazo derecho y abrió la mano hacia el patrón. Segundos después el patrón se giró de nuevo de espaladas y le contestó: " Lárgate de aquí antes que te de 25 latigazos".

Fueron momentos de tensión, y pasados unos momentos, el patrón se dió cuenta que la niña seguía en el mismo sitio de pie, erguida, sin inmutarse de la violencia verbal y por las amenazas del patrón. De nuevo la niña le pidió los 25 centavos. Entonces violentamente el patrón se levantó cogiendo un palo de hierro y levantándolo hacia la niña para golpearla, esta le gritó: " mi madre necesita 25 centavos, y de nada le servirá darme con ese palo por que no me da miedo pedirle lo que es nuestro y lo que necesitamos.

Y si usted me mata, se quedara sin 10 manos para trabajar y deberá gastarse más dinero que los 25 centavos por que deberá también matar a mi madre a mi padre y a mis dos hermanos". De repente el patrón se quedó paralizado ante la actitud firme de la niña. Y tras pensar y meditar lo que le había mencionado la niña, sacó de su bolsillo 25 centavos, los cuales se los entregó a la niña, sentándose de nuevo en su silla de espaldas a la puerta y con un ademán de su mano derecha, le hizo señas a la niña que se fuera.

Pero ya la niña corría satisfecha a decirle a su madre que ya tenían los 25 centavos. Una historia de autoestima y superación, para afrontar retos que parecían imposibles.Retos que cuando son imposibles, es por que todavía no nos hemos plantado firmes y erguidos ante el, y plantear las mejores decisiones posibles.



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