SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

viernes, 23 de agosto de 2013

"VIMOS EL TÚNEL Y NOS SUMAMOS A LA FUGA"


José Durán y Claudio Pájaro Ortiz veían que unos cuantos presos entraban en la celda N° 22 y, después de varios minutos, no salían. Fueron a ver qué pasaba y no encontraron a nadie: sólo un boquete y tierra. Entonces, se sumaron a la fuga de la prisión de Ezeiza. Nada ni nadie se los impidió: tuvieron el camino libre porque los calabozos estaban abiertos y el guardiacárcel que debía vigilarlos estaba distraído. Pero a las pocas horas fueron recapturados por la policía no lejos de allí.
Así lo relataron a LA NACION dos calificadas fuentes judiciales luego de que los dos reclusos prestaran declaración indagatoria.
Anoche, en Lanús, la policía bonaerense logró detener a otro de los prófugos. Es Cristian Espínola, paraguayo, que cumplía una condena por el homicidio del periodista Adams Ledezma Valenzuela, asesinado en la villa 31, en Retiro.
La actitud del agente penitenciario que no advirtió la situación extraña que sucedía en la celda 22 se suma a una larga lista de irregularidades que fueron fundamentales para la escandalosa fuga de 13 reclusos , la madrugada del martes.
Al cierre de esta edición, según informaron colaboradores del ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, Espínola había sido alojado en una comisaría de Lanús a la espera de que la Justicia ordene su trasladado a una dependencia del Servicio Penitenciario Federal.
Espínola, alias "Pichu", había sido condenado a 18 años de cárcel por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 por el homicidio de Adams Ledezma, director del canal comunitario Mundo Villa. El crimen ocurrió en septiembre de 2010 en la villa 31 de Retiro.
Según pudo saber LA NACION, brigadas de la Policía Federal tenían la información de que "Pichu" había estado hasta ayer a las 11 en la villa 31 bajo la protección de un grupo de peruanos que le habría prestado colaboración para llegar a su escondite de Lanús, donde fue atrapado por detectives de la policía bonaerense.
Durán y Pájaro Ortiz no tuvieron la misma fortuna que los otros once reclusos que se fugaron la noche del lunes del pabellón B del Complejo Federal I, en Ezeiza. Fueron recapturados el martes pasado, pocas horas después, en Cañuelas. Ayer fueron indagados por el juez federal de Lomas de Zamora Carlos Ferreiro Pella y el fiscal Adrián García Lois.
Según informaron a LA NACION fuentes judiciales, Durán y Pájaro no aportaron datos de importancia que sirvieran para reconstruir los detalles previos a la evasión. Su relato es creíble, agregaron.
"Por separado contaron que cuando vieron que los otros presos ingresaban en la celda 22 y no salían decidieron ver qué pasaba, y que cuando vieron que había un boquete y un túnel se sumaron a la fuga. Según sus palabras, ellos se escaparon a las 23 y los otros reclusos, una hora antes", explicó una fuente judicial.

DOS METROS CÚBICOS

Los investigadores calculan que para lograr hacer el túnel los reclusos debieron sacar cerca de dos metros cúbicos de tierra. "Para no ser descubiertos escondieron la tierra dentro de almohadones y disimularon un gran desorden en el calabozo", explicó un detective del caso.
La celda número 22 era ocupada por uno de los dos ciudadanos brasileños considerados por los investigadores cerebros del escape. Se trata de Thiago Ximenez y Renato Dutra Pereira. Otro de los ideólogos sería Martín Espiasse Pugh, un peligroso delincuente condenado a prisión perpetua por los homicidios de dos policías de Rawson, Chubut.
Una vez que lograron salir del penal de Ezeiza, Pájaro Ortiz y Durán se tomaron un ómnibus que los dejó en Cañuelas. "Sólo les faltaba un cartel que dijera «somos los fugados del penal». Estaban sucios y empapados y sin mucha idea de adónde había ido", agregó una de las fuentes consultadas.
Según informó el sitio www.fiscales.gob.ar , dependiente de la Procuración General de la Nación, el fiscal García Lois le solicitó al juez Ferreiro Pella una serie de medidas para "esclarecer la fuga del penal de Ezeiza y capturar a los prófugos".
En su escrito, García Lois sostuvo que luego de visitar el lugar y ver el túnel por el que se habían fugado los reclusos infirió que "la evasión aludida no pudo haber sido efectuada sin la colaboración de personal" del Servicio Penitenciario Federal (SPF).
En su dictamen, según consta en www.fiscales.gob.ar, García Lois se refirió a la presunta responsabilidad penal por evasión culposa de varios funcionarios del servicio penitenciario "sin cuya negligencia la fuga no hubiera podido producirse".
Ayer, antes de la detención de Espínola, la Gendarmería Nacional había hecho un operativo en busca de otro de los once presos fugados, pero con resultados negativos.
"Después de que el gobierno nacional anunció que había una recompensa de 500.000 pesos para quien aportara datos de los prófugos, mucha gente se acercó y dijo haber visto a los sospechosos, pero aún nadie aportó datos concretos y certeros", afirmó un detective judicial.
La actuación del agente penitenciario que estaba a cargo de la vigilancia de las celdas y el pato del pabellón y no advirtió la situación extraña en la celda N° 22 se suma a una larga lista de irregularidades que fueron clave para que se produjera la escandalosa fuga de 13 reclusos: entre ellas, el no funcionamiento de las cámaras de seguridad, la no activación de los sensores de movimiento de los alambrados perimetrales y la desaparición del perro de vigilancia.
"Por lo menos hubo una actuación sospechosa de 20 penitenciarios. No sólo de los guardias: también de algún sector superior", afirmó a LA NACION una investigador judicial.
FUENTE: LA NACION

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