SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

jueves, 18 de julio de 2013

SALVADO DE LA CÁRCEL POR UNA APLICACIÓN DEL MÓVIL

A Mohammed Asif no le funcionaba la cámara de circuito cerrado con la que grababa todo lo que acontecía en el taxi que conducía por Nottingham (Inglaterra). Este pequeño detalle se convirtió durante unas horas en la perdición de este taxista de 34 años: Astria Berwick, una mujer a la que había llevado la noche del 20 de febrero, lo denunció ante la policía por haberla intentado violar
La acusación era mentira pero no había cámara de circuito cerrado y por tanto tampoco había forma de que Mohammed demostrara su inocencia. Horas después de que Berwick hiciera su denuncia, el conductor y padre de dos hijos fue encerrado, a lágrima viva, en una celda en la comisaría de Nottingham.
Fue entonces, cuando todo parecía perdido, que el detalle de la cámara rota se convirtió también en su salvación. Asif había tenido la preocupación de usar un reemplazo temporal algo más barato pero increíblemente más efectivo visto su resultado: había usado una aplicación de su teléfono móvil que lo convertía en una grabadora.
Es decir, que todo el rato que la acusada había pasado en el taxi quedó grabado. Y, como tuvo que escuchar el juez a cargo del caso, no fue el drama sexual que Berwick le había contado, sino un viaje de lo más normal.
"El comportamiento de la acusación contra un hombre completamente inocente es nada menos que ultrajante", declaró el juez antes de condenarla a 16 meses de prisión por obstruir la justicia. "Su historia fue inventada por algún motivo poco claro".
Asif, del barrio de Carlton, se habrá salvado legalmente gracias a la tecnología pero, afirma, ningún aparato puede reparar el shock que ha sufrido estos meses. Asevera que la experiencia de ser un falso culpable le ha cambiado la vida y que lleva un mes sin trabajar porque la mera idea de hacerlo le abruma.
Le cuesta dormir y ha perdido unos seis kilos. "Me ha cambiado la vida", lamenta. "Me siento completamente diferente, me da miedo salir. No hago más que pensar: 'Yo la dejé en su destino, era una pasajera normal. ¿Por qué habrá hecho eso?".
Se siente evidentemente afortunado de que se le ocurriera activar la aplicación el día del ataque, pues sin ella calcula que todavía estaría acusado y esperando el juicio. Pero lo que de verdad puede con él estos días es esa duda: "Si algún día la vuelvo a ver, aunque no quiero, solo le preguntaría: ¿por qué?".
Fuente: Daily Telegraph

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