SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

miércoles, 4 de julio de 2012

LA MARCHA POR LA LEGALIZACIÓN DE LA MARIHUANA


Para poder emitir una opinión, en primer lugar vamos a aclarar algunos aspectos dañinos y no específicamente los positivos sobre el uso de la Marihuana, dado que a sabiendas de que se trata, las conclusiones de este trabajo apuntan no a despenalizar el uso de a Marihuana, sino a quitar la prohibición del uso de la Marihuana, dado que se va a demostrar que a corto, mediano y largo plazo es mucho más perjudicial mantener la prohibición, no solamente de la Marihuana como de otras drogas de las denominadas “duras”, para la mayoría de los países no industrializados como en vías de industrialización y sí favorece a unos pocos países desarrollados.
 A. EFECTOS DE LA MARIHUANA[1]
 1. ¿Qué es la marihuana? Es una planta (cannabis sativa) con los efectos tóxicos de una droga debido a que contiene una sustancia química llamada delta-9 tetrahidrocannabinol (THC). Para obtener la droga se puede usar toda la planta. Las hojas dan el kifi, de las flores se obtiene la grifa, y con la resina de las flores se forma el hashish o hachís. Los cigarrillos de marihuana suelen llamarse porros. 
 2. Efectos de la marihuana.- Los efectos dependen de la concentración de thc, de las características y enzimas de cada persona, de la vía de administración y la experiencia, incluso del ambiente. Sus efectos son peores en jóvenes. Algunos efectos de la marihuana son inmediatos, otros se producen con el uso continuado. 
 3. Efectos inmediatos de la marihuana (varían): Unas veces hay euforia e irrealidad; otras veces dificultades de atención y temores. Luego se altera la percepción sensorial; aparece un exceso de sensibilidad y sugestionabilidad que produce altibajos y cambios de humor. La marihuana disminuye el control afectivo con pérdida de dominio propio. Perturba el cerebro originando una situación de risa tonta con la mirada perdida, fantasías, desorientación, incluso alucinaciones. Más adelante aparece la dejadez, indiferencia, pasotismo, pérdida de energía para moverse, falta de ilusión y de motivación, que invita a tomar de nuevo la droga.
 4. Efectos secundarios de la marihuana (también varían): efectos físicos: La marihuana deteriora los pulmones y las células, sobre todo los glóbulos blancos y los espermatozoos. Acelera las pulsaciones. Disminuye las defensas. Daña la garganta (faringitis, tos). Un sólo porro deja más alquitrán en los pulmones que varios cigarrillos entre otros motivos porque se fuma sin filtro (bronquitis, asma).
 Efectos psíquicos: La marihuana distorsiona la percepción estropeando la sensibilidad, disminuye la memoria y la voluntad, dificulta pensar, aprender y tomar decisiones, produce ansiedad y agresividad alterando el equilibrio psíquico. Hace perder interés y motivación por las cosas normales (vida, higiene...) para centrar la atención en la droga y sus rituales. La marihuana crea dependencia psíquica disminuyendo la libertad mientras el afectado piensa que sucede lo contrario. Causa daños cerebrales. Aumenta el desorden personal y se deteriora el aspecto externo.
 Efectos sociales: La marihuana produce disgustos familiares, inestabilidad laboral, pérdida de capacidades profesionales, actos delictivos, propagación de la droga, aislamiento en grupos de drogadicción. La marihuana es el paso previo a drogas más fuertes (a menudo basta con que uno del grupo empiece).
 Un dato curioso: la palabra asesino procede del árabe hassasin que significa los “fumadores de hachís”. No es que los porreros sean asesinos, pero el dato es significativo: la marihuana no es ninguna broma.
 5. ¿Cómo se empieza a tomar marihuana? Los motivos de comenzar son parecidos a los de otras drogas (imitación, estar de moda, deseo de olvidar problemas, etc.). Normalmente se empieza por una calada o un porro que te regalan. El paso siguiente es comprar: así uno se introduce más en el ambiente, aprendiendo nuevas formas de drogarse. Luego se pasa a vender, etc. 
 6. ¿Cómo dejar de tomar marihuana? La marihuana disminuye la voluntad y crea adicciones psíquicas; por esto es costoso dejarla. Para conseguirlo se recomienda: tener el tiempo ocupado, cortar con los ambientes de droga y buscar el apoyo de alguien (ver el tema drogas). Pero lo mejor es no empezar a tomarla. Así me insisten varios amigos que dejaron la droga: para dejarlo lo mejor es no comenzar, y para no empezar lo mejor es no ir con gente que se drogue; y no plantearse dudas. 
 7. ¿Todos esos efectos se producen fumando marihuana un poco? No siempre suceden todas las consecuencias, y desde luego los efectos de la marihuana son menores si se fuma menos, esa sería la lógica. Pero no debe olvidarse que las neuronas dañadas se regeneran con dificultad, y un sólo porro afecta al cerebro, como cualquiera puede apreciar. 
 8. ¿Cómo se conocen los efectos de la marihuana? Hay dos o tres caminos para conocerlos: hacer una investigación propia, estudiar lo que otros han investigado seriamente, o mezclar ambos sistemas. En cambio, es poco exacto fiarse de uno o dos casos privados, porque los efectos a veces varían. 
 9. ¿Es necesario fumar marihuana para conocer sus efectos? No, no. Un médico no necesita enfermar para conocer los efectos de una dolencia, basta analizarlos en sus pacientes o aprenderlos de otros médicos que los hayan investigado. 
 10. ¿Duran mucho los efectos de la marihuana en el cerebro? (Hacen esta pregunta desde México). Los efectos varían de unas personas a otras. Respecto a los daños cerebrales se puede decir:
 La marihuana afecta al cerebro a los pocos minutos de su uso. Esto es muy evidente. 
La marihuana (el THC) se elimina con dificultad y tarda aproximadamente un mes en suprimirse. Los efectos cerebrales disminuyen conforme se va eliminando.
El cerebro es capaz de amoldarse y usar otras conexiones neuronales cuando algunas neuronas quedan dañadas. Por esto, unos estudios muestran la ausencia de efectos pasado un mes, mientras que otros estudios hablan por ejemplo de enfermedades psicóticas más frecuentes en usuarios de marihuana.
 B. ALGUNOS ESTUDIOS SOBRE LA MARIHUANA 
 1. Marihuana y memoria a corto plazo.- En 1989, Schwartz y otros realizaron un test sobre este tema entre jóvenes de unos 16 años de similares características educativas e intelectuales. Los fumadores de marihuana fallaron mucho más en la memoria a corto plazo. Al cabo de un mes sin droga, aún presentaban fallos superiores a los no fumadores. 
 2. Marihuana y actividad psicomotora.- En 1991, se reunió a diez pilotos experimentados, y se les entrenó con un simulador de vuelo. El test comenzó con un aterrizaje previo. Luego, unos fumaron un solo porro, y otros un cigarrillo sin marihuana. El vuelo simulado se repitió una, cuatro y venticuatro horas más tarde. En las tres pruebas, los que habían fumado marihuana tuvieron importanes dificultades para alinear el avión en el centro de la pista. Y ninguno notó que la marihuana le había afectado. 
 3. Marihuana y esquizofrenia.- Un estudio sueco de 15 años de duración sobre 55.000 militares mostró que los consumidores habituales de marihuana tienen seis veces más probabilidad de volverse esquizofrénicos. 
 4. Marihuana y envejecimiento.- El premio Nobel Dr. Julius Axelrod descubrió que el índice de regeneración celular de los consumidores de marihuana es menos de la mitad del normal. Sir William Paton, profesor de farmacología en Oxford, descubrió que la atrofia cerebral en jóvenes consumidores de marihuana es equivalente a la de ancianos de 80 años. 
 Con todo este panorama, está claro que las drogas provocan efectos dañinos al cuerpo en algunos casos. Quizás en la mayoría. Pero a nadie se le ocurre de hablar de las “drogas legales”, a saber: ALCOHOL, CIGARRILLOS, PSICOTROPICOS, COMBUSTIBLES LIQUIDOS Y/O EN OTROS ESTADOS DE DUREZA.
 Quizás, si nos pusiéramos a revisar la lista de drogas legales que afectan de igual manera al organismo humano, tal vez podríamos tener un panorama más claro de lo que significan determinadas drogas legales, que por legales, “NO ESTAN PROHIBIDAS”.  
 La mayoría de las drogas, son relativamente tan antiguas como la humanidad. Usadas por sus poderes alucinógenos, por los “chamanes”, “brujos”, médicos de las tribus, etc., siempre han acompañado a los hombres, en especial cuando éstos iban al combate. Una forma de darse coraje, o la creencia que las drogas les transferían poderes sobrenaturales. Hongos alucinógenos como el Peyote o el Cucumelo (que brota de la bosta del Sebú cuando llueve intensamente y sale el sol) siempre tuvieron un carácter sagrado. No sólo en América Central o del Sur, sino también en Africa, Asia, Oceanía, etc. Y hasta la secta islámica de origen shiita de los assassim, dirigida por el “Viejo de la Montaña” lo utilizaba en forma ritual, ya que ellos eran contratados para efectuar ejecuciones de fuerte contenido ritual y con cuchillo. Cabe consignar que el Islam, desde sus comienzos en el 632 de nuestra era prohíbe el uso de sustancias que afecten la salud, como el alcohol, el cigarrillo y cualquier tipo de droga.
 Entonces es claro que desde el inicio de la historia de la humanidad y su desarrollo cultural, se ha constatado que una de las formas que tenía para explicarse el funcionamiento del universo, era mediante el consumo de substancias químicas que alteraban la percepción lineal de la realidad dentro de rituales chamánicos médicos, adivinatorios o festivos que eran controlados por los hombres del círculo del poder es decir, los que gobernaban la tribu, la comunidad o el pueblo y con ello vivían en equilibrio con el universo; sin embargo, el consumo de estas substancias es una parte orgánica de la cultura y de la forma de ser del hombre y por lo tanto, ha ido de la mano en el desarrollo de la evolución de la civilización.
 Algunos datos arqueológicos hablan de la presencia de la cannabis, indica "marihuana", alrededor de los 10 o 15000 años de antigüedad y sus usos se conocieron en la China y en la India desde esas fechas; los peruanos, colombianos y bolivianos conocen la hoja de coca, y desde la llegada de los españoles, quienes al no comprender por su misma cultura la relación de esa planta con el pueblo Arcaico, comienza a reprimir y a demonizar la planta que cinco siglos después llega a ser una droga, que por consecuencia de la prohibición "gringa", una sociedad que enaltece al ser individual se convierte en "moda": la cocaína.
 Entonces, ¿dónde está  sentado que hay que combatir el “flagelo” de las drogas? Siempre ha tenido un carácter de tipo religioso la prohibición. Aconteció exactamente lo mismo en China cuando por razones religiosas en primer lugar y de dominación posteriormente, se prohibió el uso del Opio. ¿Y qué pasó entonces? Tuvieron una guerra. Este conflicto se inició cuando el gobierno chino intentó poner fin al contrabando de opio realizado por los comerciantes de Gran Bretaña procedente de las posesiones británicas en la India y en el Sureste asiático[2].
 Las Guerras del Opio (1839-1843, 1856-1860), es la denominación de dos conflictos bélicos librados entre Gran Bretaña y China, por los cuales las potencias occidentales consiguieron importantes privilegios comerciales y territorios. Este conflicto se inició cuando el gobierno chino intentó poner fin al contrabando de opio realizado por los comerciantes de Gran Bretaña procedente de las posesiones británicas en la India y en el Sureste asiático.
 La primera guerra del Opio comenzó en 1839 cuando las autoridades chinas destruyeron un cargamento de opio en Cantón. Los británicos respondieron a esta acción enviando una expedición de buques de guerra a esta zona en febrero de 1840. Obtuvieron una rápida victoria tras la que se firmó el Tratado de Nanjing, suscrito el 29 de agosto de 1842. Según este acuerdo, completado por otro convenio firmado el 8 de octubre de 1843, China se comprometía a pagar una gran indemnización, abrir cinco puertos al comercio exterior, permitir el asentamiento de súbditos británicos en los mismos y ceder Hong Kong a Gran Bretaña. Asimismo se otorgaba a los ciudadanos de Gran Bretaña residentes en China el derecho a ser juzgados sólo por cónsules británicos. Otros países occidentales reclamaron privilegios similares y también les fueron concedidos.
 En octubre de 1856, la policía de Cantón abordó el navío Arrow y acusó a su tripulación de realizar contrabando de opio. Los británicos, que ansiaban conseguir mayores derechos comerciales, utilizaron este incidente para lanzar otra ofensiva con la que se inició la segunda guerra del Opio. Las fuerzas británicas ayudadas por las francesas no tardaron en lograr un nuevo triunfo militar en 1857. Cuando el gobierno chino se negó a ratificar el Tratado de Tianjin, firmado en 1858, se reanudaron las hostilidades. En 1860, después de que las tropas británicas y francesas ocuparan Pekín e incendiaran el Palacio de Verano, las autoridades chinas accedieron a aceptar el acuerdo. Las concesiones obtenidas gracias a este convenio fueron las siguientes: la apertura de nuevos puertos comerciales, permiso de residencia en Pekín para emisarios extranjeros, admisión de misioneros cristianos y la posibilidad de viajar al interior de China. La importación de opio fue legalizada en posteriores negociaciones[3].
 Sin embargo, es hasta principios del siglo XX donde la política inicia una serie de gestiones, primero en Estados Unidos y luego por implementación e imposición económica de ellos mismos en el resto del mundo, siendo un médico casado con una dama de sociedad llamado H. Wright quien fuera un fogoso colaborador del partido prohibicionista y quien impulsara la prohibición del opio y cocaína que hasta esos momentos eran sumamente importantes dentro de la farmacéutica popular, además de D. Harrison un abogado de querer prohibir "la coca-cola y pepsi-cola, esas bebidas que consumen los negros del sur", años después el señor Wright moría lleno de amargura y de alcoholismo, un narcótico que no quiso prohibir porque le gustaba muchísimo.
 La política de racismo siempre ha operado a favor del poderoso y la economía que le sustenta y Estados Unidos siempre se ha caracterizado por manipular a su sociedad que en promedio es muy ignorante e intolerante, de tal manera que siempre existe un enemigo latente que le quiere quitar su libertad. Así lo vemos cotidianamente en su literatura, en su cinematografía donde acaso es más patente su deseo de exterminar al otro; primero fueron los indios sioux, pies negros y todos aquellos que fueron masacrados por héroes blancos como Búfalo Bill o el General Coster, luego fueron a partir de la 1ª. Guerra mundial los alemanes y los japoneses, luego más tarde, los terroristas árabes o irakíes, desde luego los comunistas rusos y cubanos y para siempre los espalda-mojadas ó greasers. Los pachucos, es decir los mexicanos que simplemente por tener una cultura distinta y milenaria les provocamos temor y por lo tanto, su intimo deseo es que todo mundo sea como ellos. En la actualidad los enemigos son los narcos.
 En los principios de la prohibición y regulación farmacéutica, ya que la mayoría de los médicos recetaban para diferentes enfermedades derivadas del opio y la cocaína, se buscaba el control económico por una parte de la incipiente industria farmacéutica y por la otra, el eterno control moral de aquellas personas que veían en el disfrute del otro un peligro para su seguridad. Es así, como en una época de los Estados Unidos donde fumar tabaco en público era ilegal en 28 estados de esa nación "el cigarrillo es lo más destructivo para el alma, lo más subversivo para las buenas costumbres: la lucha contra el tabaco es una lucha por la civilización", que comienza la lucha de las drogas. Un argumento que era afanosamente repetido era que "las estadísticas mostraban que los negros que ingerían cocaína o fumaban opio tenían una incidencia muy alta en la violación de blancas" además que la actitud de los adictos negros era recurrente de la violencia y por supuesto de la delincuencia. Sin embargo, la mayoría de los adictos en las primeras décadas del Siglo XX en Estados Unidos eran "yatrogénicos" es decir, gente que estaba íntimamente relacionada con la medicina, claro que eran médicos, enfermeros, farmacéuticos y ya que los negros eran considerados no ciudadanos, podemos mencionar que los argumentos vertidos en contra de ellos eran absolutamente contradictorios. A tal punto resulta esto así que uno de los mayores difusores de la cocaína fue el Dr. Sigmund Freud, quien para combatir su adicción a la “Heroína”, tomaba “Cocaína”.
 La Ley cuya iniciativa era lograr "la meta del proyecto de Ley es traer todo el tráfico y el abuso de drogas a la luz del día, y crear con ello, una opinión pública contra su empleo" es aprobada el 14 de diciembre de 1914 y solo trataba en principio de "reglamentar el registro y tributación de substancias que seguirán fabricándose y usándose, sin otras limitaciones que las previstas por el estamento médico"..
 Era pues una Ley administrativa sin ninguna connotación penal y que al principio tuvo muchos problemas jurídicos para su aplicación. Es hasta 1919 que junto con la Ley seca, que trata de bebidas embriagantes (y que todos conocemos por Elliot Ness y Al Capone) que el vigor político y moral hacen que la Ley Harrison adquiera preceptos legales de índole judicial y penal.
 Sin embargo, el Doctor L. Kolb director del Health Service Federal cuestiona aún la vigencia de la Ley Harrison cuando se le preguntó sobre el nexo entre los "narcóticos" y el crimen, repuso que los principales narcóticos eran el eter, el cloroformo y el gas de los dentistas, y que si bien en Europa habían causado ciertas conductas desordenadas, en Estados Unidos no tenía noticias de abuso. Intimidado a que respondiese a la audiencia del Congreso sobre la conexión entre el uso del opio y el crimen se limitó a contestar: "Hay más violencia en tres kilos de alcohol que en una tonelada de opio"
 Y esta respuesta, nos hace recordar el festival de Woostoockd en 1969 a las afueras de Nueva York donde se reúnen más de medio millón de personas en la culminación de la época hippie sin ningún incidente de violencia o criminal que se pueda percibir en la película del mismo estilo. De hecho, ¿no hemos visto o leído que la boda, los quinceaños o la fiesta termina con un saldo de uno o varios muertos, por el excesivo consumo de alcohol que devino en escándalo y pelea?.
 La moral prohibicionista de los años 20 en Estados Unidos utiliza cualquier tipo de publicidad negativa para lograr sus fines y durante el primer trimestre de 1919 aparece un artículo en el New York Times que pregoniza "cocer en aceite", a los médicos culpables de proveer a adictos" y su autor mantiene que el opio, la morfina y la cocaína son drogas antiamericanas, unas por corresponder a pueblos incivilizados y otras por simbolizar a los alemanes.. También se acusa de adictos a los bolcheviques y anarquistas, a los sindicalistas y a todos aquellos que aumentan sus fobias. Unos meses después, el 17 de enero de 1920 la radio y los periódicos anuncian la entrada en vigor de la Ley seca y el Senador A. Volstead, promotor de la Ley, exclama: "Esta noche, un minuto después de las doce, nacerá una nueva nación. El demonio de la bebida hace testamento, se inicia una era de ideas claras y límpios modales. Los barrios bajos serán pronto cosa del pasado. Las cárceles y correccionales quedarán vacíos; los transformaremos en graneros y fábricas, todos los hombres volverán a caminar erguidos, sonreirán todas las mujeres y reirán todos los niños. Se cerraron para siempre las puertas del infierno".
 Si, se cerraron las puertas del infierno... pero, el problema es quienes quedaron dentro? 
 Y entonces nace una era de corrupción, delincuencia, mercado negro y muertes como ninguna guerra ha tenido. Nacieron entonces, los Al Capone, los Baby Face, los Bugsy Walone, toda la serie de padrinos y nuevos ricos que se mezclan en política. Se cuenta que el padre de la dinastía de los Kennedy, un inmigrante irlandés, se relaciona con traficantes de Whisky y se enriquece con la clase política de los demócratas.
 Son los años de la Ley seca donde se prohíbe el uso medicinal del whisky y del coñac y solo se permite el vino para los ritos de la iglesia católica.
 Así mismo como la ley seca da nacimiento a Al Capone, la ley Harrison indica R.A. Schless.
 "Creo que la mayor parte de la adicción a drogas hoy en día se debe directamente a la ley Harrison, que prohíbe la venta de narcóticos sin la receta de un medico [...] los adictos arruinados actúan como agente provocateurs para los traficantes, siendo recompensados con regalos de heroína o suministros a crédito. La ley de Harrison creo el traficante de drogas, y el traficante crea adictos".
 Trece años después, en 1933 la enmienda XXI deroga la ley Volstead ya que "una abrumadora corrupción, la industria, la hipocresía, la creación de grandes delincuentes y la fundación del crimen organizado", es decir la ley seca había terminado pero medio millón de personas permanecen encarceladas, miles de muertos en tiroteos, miles de familias destruidas, 250 000 personas enfermas por las adulteraciones etílicas y nadie, es decir nadie es responsable de lo sucedido.
 Y sin embargo en 1937 entra la ley del impuesto al cáñamo (Producto de la marihuana) que está en vigencia hasta ahora.
 Es decir la guerra de las drogas ha empezado y como en todas las guerras las que pierden son las mujeres, las madres, las esposas, las novias, las hijas, las reproductoras de una sociedad hipócrita moralista pero económicamente destructiva, la sociedad imperialista, gringa, capitalista por excelencia y guerrera e invasora desde la Constitución, la primera potencia planetaria. 
 Actualmente, según la National Drung Control Strategy, se destinan 11 millones de dólares al combate represivo de las drogas y más de 5 mil millones para la reducción de la demanda, lo que quiere decir que de 1990 al año 2000 se gastaron la cantidad de 160.000.000 de dólares, con los resultados que podemos leer en cualquier periódico de cualquier día: la demanda crece y alguien tiene que proveer la mercancía.
 Estados Unidos siempre ha sido un país intervencionista, basta revisar la historia latinoamericana para ver qué país ha sufrido por lo menos alguna intervención militar, desde luego que ahora las intervenciones son por medios económicos a través del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) y sin embargo aun se dan intervenciones militares disfrazadas de ayuda y cooperación contra el narcotráfico como en el caso de Colombia.
 Por lo tanto, una política de control médico no le interesa a Estados Unidos a pesar de que "En 1995 Colombia invirtió 284 millones de dólares directamente en la lucha en contra del narcotráfico mientras que la ayuda de los EE.UU. fue de 15 millones de dólares. No obstante que expertos de la Rand Corporation (Inteligencia de la Fuerza Aérea) de Estados Unidos dice que dedicar 34 millones de dólares al tratamiento de consumidores de cocaína reduciría el consumo en la misma proporción que lo hacen 366 millones de dólares invertidos en represión".
 Podríamos continuar expresando argumentos, pero esto se convertiría en un libro y no es el objetivo, sino la concientización de la necesidad de acabar con “EL FLAGELO DE LA DROGA”. Pero no con el flagelo del que hablan los diarios, que en definitiva terminan siendo propaganda gratuita de los grandes cárteles y traficantes. Cuando hablo del FLAGELO lo hago desde el concepto de “prohibición”, ya que todo lo prohibido trae como consecuencia un Mercado Negro que va a alimentar los bolsillos de los que hacen pingües ganancias con el Tráfico de Drogas. De la misma forma como la famosa Ley Seca destruyó miles de vidas, en estos momentos la droga destruye millones de vidas, corrompe cientos de miles de políticos, funcionarios policiales, profesionales de todo tipo y países enteros. Así como los ingleses inventaron en el 1500 de nuestra era el “lavado de Dinero” con el Capitán Drake, que se consolidó en las Islas Caimán, ese lavado de dinero sigue alimentando las arcas de quien lo controla, y en el mismo lugar y esos capitales tienen un solo destino, los EE.UU.
 Los adictos son enfermos a ser tratados y los miles de millones de dólares que se gastan en REPRESION, bien podrían ser invertidos en campañas de concientización por un lado y de cura de adictos por el otro. Concientización de que si existe la droga es porque hay una demanda y un mercado. De cura porque los enfermos, la mayoría, no mueren por el consumo de la droga, sino que las mayorías de las muertes son producto de los efectos de los productos que se usan para el estiramiento. Los adictos, para mantener su vicio ingresan al negocio como distribuidores minoristas o mulas y usan la misma droga que venden sacando una porción y reemplazándola con lo que tengan a mano (bicarbonato en el mejor de casos, boratos, harinas, talcos, veneno de ratas y hasta el vidrio molido de los tubos de iluminación). La mayoría de las dosis que se secuestran en la calle, al ir al laboratorio, rara vez superan el 14% del producto activo y cuando sale de los laboratorios clandestinos, en el caso de la cocaína sale con un 88% de pureza, que es el máximo que se puede obtener.
 Muchos dirán:¿y por qué no acabar con los cultivos de la hoja de la Coca? Yo les digo que nos quedaríamos sin operaciones, ya que la mayoría de los anestésicos que se usan en la medicina occidental son derivados de la hoja de la coca. En el caso del Opio y sus derivados, nos quedaríamos sin los jarabes para la tos y los calmantes del dolor como la morfina y sus derivados. 
 Entonces, sabiendo las causas que llevan a tantas muertes sin sentido, así como el Estado controla los alcoholes y los cigarrillos, con fuertes impuestos, además de las drogas sintéticas depresoras del sistema nervioso central, en este caso el control por parte del Estado daría a los adictos una droga limpia, controlada por profesionales médicos y sin la corrupción en todas las esferas del Estado. Se acabarían los negocios de los traficantes de drogas y de sus amos, a quienes van a parar la mayoría de las ganancias, una vez blanqueadas. Decrecerían inmediatamente los crímenes asociados al narcotráfico y las muertes absurdas. Pero la decisión no está en mí, sino en todas aquellas personas que de buena voluntad puedan difundir estos argumentos, que no por ser de mi autoría, no pueden ser discutidos. Pero recordemos que el FASCISMO siempre se sustenta en prohibiciones. 

AUTOR: JULIO ALAJARIN 

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