SERVIR Y PROTEGER

SERVIR Y PROTEGER
"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

jueves, 26 de julio de 2012

LA ISLA QUE ENCENDIÓ LA IMAGINACIÓN DE LOS VIKINGOS




Las inquietantes imágenes difundidas por la NASA hicieron creer inicialmente que Greonlandia finalmente haría honor a su nombre y, despojada de su eterno manto blanco, se convertiría en una isla verde. Sin embargo, el carácter superficial, aunque preocupante, del derretimiento, extenderá la leyenda.
Hasta hoy, las sagas islandesas, cuentos escritos antes del año 1300, son la principal fuente de conocimiento de la antigua civilización vikinga y sus exploraciones. En sus viajes, en busca de nuevas tierras, a veces para saquear, otras para encontrar un exilio tras guerras internas, navegaron por todos los mares de Europa y, a menudo arrastrados por tormentas, también por los océanos septentrionales.
Así, uno de los exiliados, un jefe noruego conocido como Ingolfur Arnarson, desembarcó en Islandia en 874. Durante siglos, los islandeses buscaron en el mar su principal fuente de alimentos y pronto comenzaron a propagarse los relatos sobre una enorme isla situada hacia el Oeste.
"Desde las cumbres montañosas de la Islandia noroccidental se podía divisar oscuramente una tierra en el horizonte, al Noroeste, y en esa parte de la isla vivió, a fines del siglo X, un tal Eric Thorvaidsson. Generalmente se lo llama Eric el Rojo, por el color de su cabello", escribió Isaac Asimov en su Historia de los Estados Unidos.
El propio Eric a su turno debió exiliarse y en 982 decidió explorar aquella isla distante. Sin embargo, la formación de hielo en la costa le impidió desembarcar, por lo que continuó su navegación hacia el Sur, donde encontró un cabo que pudo bordear. Encontró así la costa occidental de la isla, menos helada y capaz de albergar una colonia.
Con esta noticia, tres años después, Eric regresó a Islandia decidido a reclutar colonos. En su campaña no dudó en exagerar las cualidades de aquella isla al punto en que la llamó "Groenlandia", es decir, tierra verde. Nada más lejos de la realidad. En verdad, se trataba de un páramo inmenso recubierto de glaciares y sólo habitable en algunos puntos de su costa. Pero la treta funcionó y en 986 Eric partió con sus voluntarios en una flota de veinticinco barcos. Sólo llegaron catorce, pero fueron suficientes para fundar una colonia.
"Los colonos vikingos se mantuvieron tenazmente allí por más de cuatro siglos -dice Asimov-. En su apogeo, alrededor del 1200, quizá hasta 3000 vikingos habitaron la isla."
Pero los vikingos no perdían su espíritu aventurero y, hacia el año 1000, un navegante llamado Bjarne Herjulfson contó que, mientras viajaba de Islandia a Groenlandia, una tormenta lo arrastró más allá de la punta de esta isla, aún más hacia el Oeste. Logró girar y retornar a Groenlandia, pero no antes de haber divisado una tierra lejana.
Leif Ericson, hijo de Eric el Rojo, escuchó ese relato y años después decidió realizar su propia exploración. No hay certeza de dónde desembarcó, pero se sabe que fue entre lo que hoy es Labrador y Nueva Jersey. Era el primer europeo en pisar América

No hay comentarios: