SERVIR Y PROTEGER

SERVIR Y PROTEGER
"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

miércoles, 21 de marzo de 2012

URUGUAY PASO DE LA SORPRESA A LA BRONCA


MONTEVIDEO.- Pasada la conmoción inicial, un torrente de indignación corre con fuerza entre los uruguayos en estos últimos días, desde que se reveló, el domingo, l a trama siniestra de los dos enfermeros de la muerte , asesinos confesos que usaban sus jeringas como armas letales para desembarazarse de sus pacientes. Según sus propias confesiones, 16; según especulaciones extraoficiales, hasta 200.

Los datos oficiales, sin embargo, salen con cuentagotas, para desazón de los ciudadanos que a la bronca por la falta de controles y por los homicidios contra víctimas indefensas agregan el temor a ser ellos mismos internados en cualquier centro de salud, por menor que sea su dolencia, con un dejo de angustia y desconfianza hacia el profesional de guardapolvo blanco que le extiende la mano al recibirlo.

"A la gente le queda impotencia, porque llevás a un familiar a un hospital y no sabés lo que puede pasar", confesó a La Nacion el encargado de un edificio en la céntrica calle Paraguay, Hugo Delgado, un hombre locuaz y entrado en años que departía en la vereda con sus colegas de la cuadra.

"Vas a estar encima de los médicos, preguntando por qué hace eso de ahí, por qué hace eso de allá, por qué quiere hacer eso otro. No vamos a poner a todos los médicos en la misma bolsa, pero el miedo en la gente existe", agregó, ante el asentimiento general de sus vecinos.

Aún desconcertadas por las dimensiones del drama, las autoridades convocaron ayer a especialistas extranjeros de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para colaborar en las pericias, cuyo final podría deparar cifras escalofriantes de pacientes silenciados por la decisión de dos individuos enajenados, Marcelo Pereira y Ariel Acevedo.

Ambos enfermeros actuaron como supuestos ángeles de la muerte en la Asociación Española, uno de los centros de salud más antiguos y con más socios del país, y el Hospital Maciel, de gestión pública, que también funciona como escuela de formación de residentes.

Ayer, la prensa local ventiló un informe, según el cual el índice de mortalidad se multiplicó por tres, en 2011, en la Unidad de Cuidados Cardiológicos del Hospital Maciel, que pasó de 3 a 4% en promedio anual a 12% el año pasado.

La justicia investigará a los médicos que firmaron los certificados de defunción y habrá auditorías en las dos instituciones para detectar las responsabilidades administrativas. Por otro lado, y luego de autorizarse anteayer la exhumación de cadáveres de posibles víctimas, una junta médica deberá determinar cuáles serán desenterrados para investigar la responsabilidad en sus muertes de los profesionales detenidos.

El ministro de Salud, Jorge Venegas, visitó ayer de manera sorpresiva los dos centros de salud que están en la mira de la justicia y de la opinión pública. Lo suyo no fue para informarse sobre las medidas de seguridad que fallaron en los hospitales, o al menos no sólo para eso, sino para llevar "una voz de aliento" a decenas de empleados que trabajan "mucho y bien" y "cuya imagen y moral está afectada" por lo ocurrido, según declaró en conferencia de prensa.

Los que más alivio necesitan, son por ahora, otros, en especial el hombre de la calle que pisa con aprehensión la mesa de entradas de una clínica, la recepción de un consultorio o la emergencia de un hospital. Hoy, casi todo uruguayo se identifica sin dificultad con las víctimas, porque cualquiera pudo haberse atendido con Pereira, con Acevedo o con la tercera pieza que completa el triángulo de la muerte, la también enfermera Andrea Acosta, conocedora de todas las líneas del drama y acusada de encubrir la voraz ola de crímenes de sus colegas.

"No tengo palabras, realmente el caso me sorprendió. Es muy jodido, decirles «ángeles de la muerte» es como respetarlos, son asesinos seriales", dijo Nito Sosa, empleado de limpieza de un laboratorio del centro de Montevideo, que agita la cabeza tratando de negar con el gesto la crudeza de una realidad que lo incomoda. "Ahora sólo me queda la bronca, porque no podemos hacerles nada de lo que ellos hicieron, están en manos de la justicia. Sólo podemos insultarlos cuando los veamos frente a tribunales."

Para el ministro Venegas, "no hay en el mundo ningún sistema ciento por ciento efectivo" que pueda prevenir este tipo de crímenes, en tanto el viceministro Leonel Briozzo dijo que aún no se conoce la identidad de los 16 pacientes que los enfermeros confesaron haber matado.

Sólo se conoce el nombre y las horas finales de Gladys Lemos, pero no de boca del gobierno, sino gracias a sus familiares, que, tras recobrar el aplomo por la dureza de la noticia, revelaron a la prensa cómo esta mujer de 74 años, a punto de volver a casa luego de recibir el alta en el Maciel, sufrió una repentina descompensación a causa de una inyección letal.

Briozzo señaló que los detenidos sustraían la droga que luego utilizaban sobre sus víctimas aprovechando situaciones de emergencia que distraían a quienes debían ejercer la supervisión de los stocks. "Esas ventanas en las cuales la atención en salud prima por sobre el control (...) eran ventanas que estos delincuentes aprovecharon para adueñarse (...) guardarlas y utilizarlas después en los procedimientos de asesinato que cometían", afirmó, sobre este contrabando de la muerte.

MUJICA DARÁ UN CONTROVERTIDO DISCURSO

MONTEVIDEO (De nuestro corresponsal).- El Estado uruguayo asumirá hoy la responsabilidad en el secuestro y crimen en 1976 de la joven argentina María Claudia García Iruretagoyena de Gelman, nuera del poeta argentino Juan Gelman, en un acto en el que el orador será el presidente, José Mujica, que en aquel año estaba preso por su actividad guerrillera. El polémico acto en el Palacio Legislativo genera incertidumbre sobre sus repercusiones y también respecto de la participación de representantes de la oposición. Los partidos tradicionales consideran que el discurso que se leerá hoy representa sólo al oficialista Frente Amplio.

FUENTE: LA NACION

No hay comentarios: