SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

lunes, 13 de febrero de 2012

Cada cinco días hubo un secuestro en la provincia

En la provincia de Buenos Aires una persona fue secuestrada cada cinco días durante 2011. La cifra marcó una tendencia creciente con respecto a 2009 y 2010 cuando había un secuestro extorsivo cada ocho días.

La estadística elaborada por la Procuración General ante la Suprema Corte de Justicia Bonaerense concentró todos los sumarios abiertos en la Justicia por denuncias desecuestros extorsivos; aunque algunos funcionarios indicaron que existen muchos casos en los que las víctimas no se presentaron ante la policía y otros que fueron calificados por la fuerza de seguridad como privación ilegítima de la libertad seguida de robo.

Según describieron fuentes policiales y judiciales a LA NACION , la mayoría de los hechos son cortos, no duran más que seis horas y son cometidos por bandas sin infraestructura que mantienen cautivas a las víctimas en los automóviles. Diversas investigaciones determinaron que uno de esos grupos estaba formado por dos policías bonaerenses en actividad.

"A diferencia de lo que ocurrió entre 2002 y 2004 cuando se produjo el pico de secuestros extorsivos, donde las bandas capturaban a las víctimas y las tenían cautivas durante varios días, se sucedían los llamados pidiendo rescate y eran hechos planificados, en la actualidad, los grupos que se dedican a este clase de delito operan en forma improvisada. Además de obligar a las víctimas a recorrer cajeros automáticos, los llevan a sus casas y, muchas veces, el rescate se paga con dinero y electrodomésticos", explicó un fiscal federal.

Durante 2010, los fiscales bonaerenses intervinieron en 42 casos de secuestros extorsivos. Esto significó que, en las fiscalías provinciales se iniciaba una investigación cada ocho días. Pero, sólo en el primer semestre de 2011, se denunciaron 32 secuestros extorsivos, o sea, uno cada cinco días.

"En la mayoría de los casos, los delincuentes golpean a las víctimas para que les digan dónde viven y los obligan a llevarlos a sus viviendas para obtener más dinero. No se conforman con los 2000 pesos que pueden obtener a partir de las extracciones con tarjetas de débito en los cajeros automáticos. Además, quedan expuestos a ser grabados por las cámaras de seguridad instaladas en los cajeros", explicó un experimentado investigador de la policía bonaerense.

También, muchos de los raptos ocurridos en los últimos meses comenzaron como robos de automóviles que siguieron con pedidos de rescate cuando los delincuentes advirtieron que la víctima tenía una buena posición económica.

"Antes eran muy comunes los secuestros con víctimas en cautiverio. Pero en la actualidad, de 20 hechos en los que tuve que intervenir, en sólo dos o tres casos los delincuentes contaban con un lugar donde mantener secuestrada a la víctima. Esto tiene que ver con que las grandes bandas que se dedicaban a esta modalidad delictiva fueron desarticuladas, y también está el hecho de que no es muy difícil rastrear las llamadas telefónicas entre todos los miembros de la organización y las que se realizan para exigir los rescates, con lo que las bandas quedaron muy expuestas", detalló el fiscal federal consultado.

Los casos de Candela Sol Rodríguez, la niña de 11 años secuestrada y asesinada en Hurlingham; el episodio protagonizado por el hijo de un empresario de la carne, al que liberaron después de que estuvo tres días cautivos a cambio de 300.000 pesos de rescate, y el hecho que tuvo a un cantante bailantero como víctima fueron las excepciones a la tendencia en la que prevalecían los raptos exprés o cortos.

A Candela la asesinaron luego que los secuestradores la tuvieron diez días cautiva y de haber pedido rescate a su familia. El secuestro del profesor de tango Sergio Cardozo, de 32 años, ocurrido en El Palomar, fue el segundo hecho ocurrido en los últimos 12 meses que terminó con la víctima asesinada. Aunque en el caso de Cardozo, el hecho comenzó con el robo de su automóvil. Los delincuentes se lo llevaron cautivo, le pidieron el teléfono de un familiar para solicitar rescate y se arrojó del vehículo para evitar que lo llevaran a su casa.

Hechos como los que sufrieron el empresario Mariano Raúl Cordasco; los hermanos Sergio y Pablo Blanco, titulares de la firma Etiquet; Dario Ruiz; el cantante Aníbal Abregú, o el jugador de fútbol Facundo Imboden pusieron al descubierto las fallas en los operativos de las policías Federal y bonaerense.

En todos estos episodios las víctimas fueron capturadas en la Capital Federal y llevadas al Gran Buenos Aires, donde los delincuentes irrumpieron en sus viviendas. También hubo casos en los que los secuestradores llevaron a las víctimas a asentamientos del conurbano, donde acordaron los pagos de los rescates.

En ninguno de estos hechos los delincuentes se encontraron con controles policiales que les impidieran seguir adelante con los secuestros o que los obligaran a liberar a las víctimas

FUENTE: LA NACIÓN

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