SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

martes, 9 de agosto de 2011

El mundo entró en pánico y la Argentina sufrió su peor caída desde la estatización de las AFJP


Hay una vieja frase que dice "cuando algo va mal siempre puede ir peor".

Y este dicho viene justo para describir cómo se fueron dando los acontecimientos en este 2011 que, seguramente, escribirá uno de los peores capítulos de la historia financiera global.

En enero, el mundo tenía como eje de preocupación la situación de Grecia, sus problemas para afrontar la deuda y el impacto que tendría un default de este país sobre el euro.

Pasaron los meses y las cosas, lejos de mejorar, fueron de mal en peor.

Así, el temor a un "efecto contagio" empezó a ocupar el centro de atención de funcionarios, gobiernos e inversores.

Fue así como la lupa comenzó a posarse en España, Portugal e Irlanda, por sus altos niveles de endeudamiento y por la fragilidad de sus cuentas fiscales.

Luego, a esta lista, se sumó Italia.

Hasta ahí, el Viejo Continente "era" el epicentro de las preocupaciones.

Pero, volviendo a la frase, "cuando algo va mal siempre puede ir peor", el mundo fue testigo de como - en un abrir y cerrar de ojos - se dio un fuerte viraje y el centro del problema se trasladó a los Estados Unidos.

Así, de estar hablando de Grecia, un país marginal que no mueve el amperímetro en lo que hace a crecimiento global, se pasó, ni más ni menos, a hacer foco en la gravedad de la principal locomotora de la economía mundial.

Una crisis dentro de otra peor Lo llamativo de la crisis actual, y de cómo ha ido en aumento, es la forma en como se ha generado (y degenerado).

Es que el factor desencadenante ahora no se limita a la debilidad económica que exhibe Estados Unidos (en definitiva su situación, tan endeble, ya viene siendo alertada desde hace ya bastante tiempo).

A esto se ha sumado su fragilidad política, cuyos efectos pueden ser aún peores que la preocupante radiografía que exhiben sus números.

Es que sorprendió cómo algo que comenzó como una discusión que en principio parecía "manejable", se fue yendo de las manos.

Así, el acuerdo sobre el aumento en el techo de deuda - que se terminó pactando sobre la hora - dejó en evidencia un mal aún mayor: la debilidad de Obama para poder "alinear a su tropa".

Y este "carma" lo arrastrará hasta noviembre 2012, que es cuando concluya su mandato.

Hasta ese entonces, puede esperarse un escenario político-económico totalmente turbulento, plagado de "zancadillas" y entre demócratas y republicanos.

Esta fragilidad política, en el mundo financiero, se paga y muy caro.

Incluso, a ojos de los analistas, pesa mucho más esto que la rebaja en la calificación de deuda.Recesión, esa "maldita" palabraEl jueves pasado, los inversores de todo el mundo se asustaron y -tal como diera cuenta iProfesional.com- el convencimiento de la falta de un liderazgo político hizo que se escribiera otra página negra en la historia de los mercados.

"Hay desconfianza generalizada en la capacidad política para resolver la crisis", apuntala Juan Luis Bour, economista-jefe de FIEL.Y -apelando nuevamente a la frase "cuando algo va mal siempre puede ir peor"- a las pocas horas de este derrumbe bursátil global llegó otro gran mazazo: Standard and Poor´s anunciaba la rebaja en la calificación de deuda.

Como era de prever, este lunes todo se vino abajo y los mercados mostraron estos "derrapes":

En el caso de la bolsa local, la caída del 10,7% fue la peor desde el anuncio de la estatización de la AFJP, ocurrida el 21 de octubre de 2008.

Pero la bolsa local no fue la única que sucumbió: la de Brasil sufrió este su mayor desplome diaria desde noviembre del 2008 y la de Chile el mayor derrumbe porcentual diario en 13 años. Analistas de todo el mundo comienzan a hablar en estos días de lo que podría denominarse la "Recesión 2.0".

En otras palabras, consideran que tras la primera gran caída de la actividad a nivel mundial - que se produjo en el período 2008/09 - se está ante la posibilidad cierta de que se ingrese en una situación similar.

En este contexto, temen que se produzca lo que en la jerga profesional se denomina un clásico "efecto W".

Esto es, tras la caída inicial, la economía global se logró recuperarse pero, posteriormente, no logró sostener esta mejora y ha vuelto a resentirse, tanto por cuestiones políticas como económicas.

Y la posibilidad de ingresar en una nueva recesión es considerada seriamente por varios economistas de renombre internacional, como Nouriel Roubini o los Premios Nobel Paul Krugman y Joseph Stiglitz.

"No estamos en el camino de la recuperación y no lo hemos estado nunca", sentenció Krugman, que enfatizó que "claramente existe una "amenaza real" de una recaída".En su visión, "a los inversores no les preocupa tanto la solvencia de EE.UU. como sí su falta de crecimiento"."Puede que no sea evitable una nueva recesión, aunque sí se puede eludir una segunda depresión", afirmó Roubini, para lo cual destacó que "resultan necesarias nuevas medidas de estímulo fiscal, de corto plazo, rápidas y concretas".

También para Joseph Stiglitz, "existe un significativo riesgo de otra recesión global".

Sin embargo, con tono esperanzador, destacó: "No creo que vaya a ser tan grave como la de 2008 porque, esta vez, no tomará al mundo por sorpresa".

Panorama desalentador Para el economista Tomás Bulat "luego del derrumbe ocurrido por la crisis de hipotecas, Estados Unidos no ha logrado tasas de recuperación que vayan más allá de un nivel acotado".

Su visión es compartida por Daniel Marx, director de Quantum Finanzas: "Crece la sensación de que el problema de los Estados Unidos no se acabó, lo cual se torna evidente al observar su bajo ritmo de crecimiento".

Marx destaca que la economía mundial se muestra endeble si se observa lo que ocurre de ambos lados del Atlántico.

"Ni el rescate implementado para salvar a las economías europeas ni el pacto de última hora logrado para elevar el techo de deuda en EE.UU., han servido para calmar a los inversores".

Para el experto, "ni los gobiernos que conforman la Unión Europea ni Washington han hecho lo suficiente para enderezar sus respectivas economías".

"Esta crisis es diferente a las anteriores. Porque abarca a los principales países del mundo. Y tiene su razón de ser en las abultadas deudas que exhiben", dispara el economista Orlando Ferreres.Su visión acerca de lo que viene es muy desalentadora.

"Esta crisis es menos acomodable que otras. Para poder solucionarla es necesario aplicar medicinas francamente desagradables, como por ejemplo plantear una fuerte quita, que afectaría a los bancos y tenedores de bonos. O licuarla a través de una inflación de cierta magnitud por varios años", agrega.

Ferreres además marca otra diferencia.

"Adicionalmente, tampoco se puede recurrir al gasto público como factor reactivante, ya que lo hicieron y en exceso, sin lograr que la economía reaccione".

"La cuestión se complica ya que si se busca cuál es el sector que podría dinamizar la economía, vemos que el consumo privado tiene un alto nivel de endeudamiento, la inversión tampoco puede hacerlo y el gasto público está en su límite", señala el analista Gatón Rossi. ¿Tiene con qué?Un punto no menor es que de darse un escenario recesivo, la locomotora mundial no tiene suficientes elementos como para enfrentarlo.Tal como dio cuenta iProfesional.com, apenas conocido el acuerdo para aumentar el techo de deuda, la lectura de los analistas fue que le habían dado a ese país la misma medicina que a Grecia.

Esto es, un recorte de gastos y suba de impuestos, que traerá menos consumo, menos producción, menos creación de puestos de trabajo y menores ganancias para las empresas.

Con ese panorama, difícilmente pueda reactivar su economía. Y esta es, justamente, la lectura que hacen los inversores.

"Hay que recordar que el consumo explica el 70% del crecimiento del PBI de ese país", señala el analista internacional Jorge Castro.Estados Unidos, problema y refugio Lo llamativo de todo esto sigue siendo que los bonos del Tesoro de Estados Unidos siguen siendo - paradójicamente - el refugio por excelencia al que acuden los inversores"Existe un vuelo a la calidad. Los inversores asustados de los activos más riesgosos se fueron hacia los más seguros", destaca Bulat.

El economista señala que "en el caso de las commodities, el oro trepó más de u$s50 dólares en una sola jornada, para ubicarse en u$1720 la onza troy.

"Y otra cosa que subió fueron los bonos de Estados Unidos a 10 años. En este caso, el rendimiento llegó a 2,34%. Hay que remontarse o al pleno pico de la crisis 2008 o a antes de 1950 para encontrar una cifra parecida", señala Bulat.

http://www.youtube.com/watch?v=N4VVqDYCBWo

"Se siguió buscando a los bonos como refugio, más allá de que tengan una "AAA" o "AA", que no es significativo para los inversores. Otra de las cosas que subió fue el dólar", destaca el analista.

En la misma línea, el analista Jorge Castro también hace mención a la búsqueda estos títulos como mecanismo de cobertura: "Si bien los mercados están cayendo, los títulos del Tesoro norteamericano a diez años están siendo fuertemente demandados". Cómo pega en la región y en ArgentinaMartín Redrado, ex Presidente del Banco Central, estima que la crisis que afecta a los Estados Unidos significará "menos dólares para la Argentina", ya que caerán los precios internacionales de los productos que el país exporta.

"No estamos frente a un colapso. Pero se verá un crecimiento raquítico de la economía global", remarca.

Para Aldo Pignanelli, otro ex titular del BCRA, "el muy bajo crecimiento económico de Estados Unidos y Europa, resentirá la demanda. Y esto va a repercutir en economías como China, India y Brasil. Ahí si la Argentina empezará a sentir los cimbronazos de la crisis en forma indirecta".En la misma línea, Bour destaca que "los precios de las commodities van a bajar".Menos crecimiento global, caída en los precios de las materias primas y temor a que esto afecte la "caja verde" que tanto cuida el Gobierno K.Aquí es donde el Gobierno posa su mirada.

Es que los sójadolares que ingresan son los que en definitiva permiten mantener al dólar como ancla y financiar la fiesta del consumo de los argentinos.

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