SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

domingo, 5 de junio de 2011

NIVELES DE LA CONDUCCIÓN

COMISARIO INSPECTOR (R) HUGO IGNACIO SILVA AUTOR DEL MANUAL DE CONDUCCIÓN POLICIAL

Superior o estratégica

Se refiere a la conducción desde una perspectiva general, la voz viene del griego “strategós” que significa global, total. Sería el escalón donde se priorizan los principales instrumentos con que cuenta el conductor: la planificación y la aplicación de políticas dentro de la doctrina o filosofía de la Institución. El planeamiento –insoslayable en este nivel– permite prever los inconvenientes y necesidades inmediatas y mediatas, dentro del marco de referencia socio político y teniendo en cuenta los objetivos permanentes: asegurar el orden y brindar seguridad. De todos modos más adelante, se volverá sobre aspectos teóricos y prácticos del planeamiento.

Táctica u operativa

Alude a cómo se ejecutan concretamente las cosas, tiene un objetivo particular. Esta palabra procede también del griego “tacticós”, que significa: poner en orden. En los reglamentos militares la táctica es un conjunto de reglas a que deben ajustarse las operaciones militares de su ejecución.

El concepto de táctica es más limitado que el de estrategia, tiene menos extensión lógica y por tanto le está subordinado. San Martín, por ejemplo proyectó (planificó) con el poder político una estrategia para liberar a las naciones del continente y aplicó una táctica por combatir en Chacabuco. Esta batalla concreta estaba dentro de la estrategia, del plan general, previsto. En próximos capítulos se profundizarán conceptos sobre táctica y se brindarán ejemplos y documentos oficiales.

Sería útil pensar si estos dos niveles que se han distinguido introductoriamente se dan puros en la realidad. Parecería que no, ya que el jefe de comisaría, que estaría en el nivel táctico, operativo, fáctico, asegurando el orden de su jurisdicción la prevención y la represión, incursiona sin embargo en lo estratégico, planificando de acuerdo a sus necesidades, proyectando dentro de los lineamientos de la política institucional, apareciendo globalmente los problemas del área de responsabilidad de su dependencia: en jurisdicción de su competencia. También hay operativos que por su importancia o trascendencia, son asumidos tácticamente por oficiales superiores que se desempeñan habitualmente en el nivel estratégico; por ejemplo cuando un director general encabeza un procedimiento, lo que no es común, pero a veces ocurre.

En este aspecto señalemos que la realidad no ofrece objetivamente niveles racionales puros, la división precedente que no es precisamente nueva, sino que viene de antiguo, es el resultado de un análisis por parte de estudiosos de estos temas tendiente a una comprensión didáctica –por decirlo de alguna manera–del fenómeno “conducción”. Lo mismo pasaría cuando se califica a una persona como buena o mala, no se habla en términos absolutos, sino que se pretende iniciar que fulano tiene más condiciones excelentes que sus defectos, pero de ningún modo que alguien sea totalmente bueno o totalmente malo.

Conducción estratégica en distintas organizaciones

Utilizamos indistintamente las voces: Conducción estratégica, general, superior, de planificación, etcétera para referirnos a esta primera actividad que se inscribe en la esfera de las ideas, del pensamiento, de la imaginación, de la creatividad.

Las metas, objetivos o finalidades de cada grupo de personas, serán los que determinen las formas específicas de su conducción superior. Esta siempre existe, en tanto la institución de que se trate cuente con objetivos permanentes, una filosofía o doctrina, está compuesta por cierto número de personas, reglas escritas o conocidas, importancia en la comunidad. Si se dan estas condiciones, la conducción superior existe, ya sea en forma empírica (de hecho) o, lo que es más frecuente, racionalizada por una metodología.

Entonces las características apuntadas son las que determinarán en qué forma se aplica, se desenvuelve, se dinamiza esta conducción estratégica. Por cierto que no hace falta mucha imaginación para darnos cuenta que serán distintas en una empresa de servicios que en una de producción; diferirán la estatal de la privada, las que tienen fines de lucro de las benéficas, las grandes empresas de las medianas y pequeñas, etc.

En una familia existe la conducción –que algunas escuelas psicológicas pedagógicas han racionalizado– pero generalmente la conducción familiar se concreta de en forma tradicional, de acuerdo a usos y costumbres transmitidos de padres a hijos e influidos naturalmente por el medio ambiente.

De la misma forma organizaciones grandes como los clubes, necesariamente ejercen algún tipo de conducción superior o estratégica, aunque no lo hagan conforme a un sistema preestablecido, o con la metodología de las empresas denominadas multinacionales, cuyos gerentes y ejecutivos son verdaderos profesionales en la administración empresarial.

Algunos modos de la conducción:

Conducción política; se manifiesta en el más alto nivel y se acepta que es la que presenta mayores dificultades. Aristóteles dictaminó que era el arte más difícil de los que asume el hombre.

Su fundamento es el acuerdo y aceptación tácita o expresa de los conducidos. Actúa racionalmente conforme a los fines que apuntan el bienestar del cuerpo social en todos sus aspectos; en otras palabras, busca el bien común en su mejor expresión. Según los modos de ejercerse, entre otros, tendríamos conducción:

Despótica; pivotea en la fuerza y se manifiesta en la esfera de la voluntad particular del conductor, sin que el bienestar general lo guíe. Pierde de vista el verdadero sentido de la conducción.

Arbitraria; su accionar depende del arbitrario, de los apetitos, del capricho del que gobierna, que no se mueven dentro de los carriles de la razón ni de las leyes. La conducción despótica es racional, cuando deja de serlo se convierte en arbitraria.

Carismática; la ejerce el conductor dotado de cualidades especiales que emanan de su personalidad y ejerce poderosa influencia sobre los conducidos. Su más alta expresión la encontramos en líderes religiosos. El carisma, como el talento, son dones gratuitos que concede Dios: son como una gracia.

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