SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

domingo, 22 de mayo de 2011

Una expedición de argentinos conquistó la cima del mundo

"Siento una gran emoción, es una cosa increíble." Desde el punto más alto del mundo, la cumbre del Monte Everest, a 8848 metros, Leonardo McLean apenas puede hablar. Las palabras se le amontonan de la alegría. A través de su teléfono satelital dice a LA NACION, desde el Collado Sur, campamento cuatro, que tiene "que agradecer a Dios por haber logrado esto?" Y que "estamos muy cansados pero muy felices..." (interrumpen algunas toses); y que "ahora nos vamos a preparar un arroz con pollo deshidratado para empezar a bajar".

Luego corta la transmisión. Ya está. El sueño más importante para cualquier montañista que ama la aventura se hizo realidad. En la Argentina son las 9. Allá, en Nepal, las 17. Leonardo McLean, Damián Benegas y Matías Erroz hicieron cumbre en la cima del mundo en la madrugada de ayer, a las 0.45 hora argentina.

McLean, de 50 años, terminó transformándose así en el primer montañista aficionado de América latina en subir a las cumbres más altas de los siete continentes (Seven Summit).

La expedición inició la travesía hace casi dos meses en Katmandú. Allí llegaron los cinco argentinos con más de 300 kilos de comida y equipos para aventurarse en las inhóspitas y heladas alturas de los himalayas. A todo eso le sumaron el desafío de compartir en el blog "Una expedición, tres montañas" ( http://blogs.lanacion.com.ar/everest ) de lanacion.com sus experiencias en la montaña desde el primer día. Los relatos, fotos, grabaciones y videos en primera persona lograron cautivar a cientos de lectores que pudieron vivir la ascensión casi en carne propia.

"Tengo mucha suerte de estar acá. Por tercer vez pude gritar «bienvenidos a la cumbre» a este grupo increíble", expresó Damián Benegas por teléfono a LA NACION, luego de que Leo le pasara el dispositivo.

"La idea ayer [por anteayer] era salir a las 20 hacia la cumbre, pero había mucho viento; estábamos muy nerviosos, pero sabíamos que iba a mejorar y salimos a las 22 para hacer cumbre a las 12.45", expresó Benegas. "Estar en la cumbre para mí es un momento muy estresante porque hay que bajar rápido y nadie se quiere ir, pero nosotros sabemos que la cumbre es la mitad del camino", añadió sobre el momento más increíble de esta expedición, que compartió la cima con un grupo de nepaleses.

Cuando parte de la expedición se aprestaba a dar el esfuerzo final, el jueves pasado, en el campamento cuatro, a 7900 metros, los nervios afloraron. "El grupo está de excelente ánimo y salud, esperando la ventana [de tiempo] para lograr el tan esperado ascenso", contó Benegas en su última publicación en el blog de LA NACION.

De esta expedición argentina también participaron Miguel Reca, que no pudo alcanzar la cima por un dolor de espaldas que le impidió realizar la última etapa y, el líder del equipo, Willie Benegas, que monitoreó el "ataque a la cumbre" desde el campamento base, a 5400 metros, dado que sufrió una afección ocular que obligó su descenso. De todos modos, por el lazo casi familiar del equipo, podría decirse que todos estuvieron en la cima, al menos espiritualmente.

La "ventana" de tiempo que se abrió finalmente para que McLean, Benegas y Erroz pudieran llegar a la cumbre suele aparecer en esta época del año. Los montañistas expertos, como Willie y Damián, saben que esa oportunidad hay que aprovecharla, porque la nubosidad vuelve muy rápido con los cambios de viento. Por eso, debieron iniciar un rápido descenso de la cima luego de hacer algunas fotos durante unos 15 minutos.

En el caso de McLean, alcanzar la cima del Everest tuvo un sabor a revancha. El año pasado abandonó su primer intento de cumbre en el Everest como consecuencia de una afección renal que lo trajo más rápido de lo esperado a Buenos Aires.

Esta vez, la cumbre fue de él y, con ella, terminó transformándose en el primer aficionado de América del Sur en concretar la hazaña deportiva de las "Seven Summit": escalar las cumbres más altas de cada uno de los siete continentes. Y a los 50 años.

En su último post en el blog, McLean relató un episodio de rescate de un andinista indio que sufrió un edema pulmonar severo. "Al ver el helicóptero y presenciar el rescate me acordé mucho de mi inesperada partida del año pasado, con mis piedritas [en el riñón] a cuestas? Hoy no. ¡Estoy contento che!" Y tenía razón. Pero el riesgo de subir al Everest, aunque algunos lo minimizan, es muy alto.

La historia del Everest y los argentinos no es tan extensa. El primer compatriota en escalarlo fue Tommy Heinrich, el 15 de mayo de 1995. Y el 18 de mayo de 2009, Mercedes Sahores se convirtió en la primera mujer argentina en lograrlo. De aquella hazaña a esta parte, el Everest, casi se ha transformado en una costumbre para los fanáticos locales de este deporte. Los Benegas ya son referentes en el Everest. Willie, el líder de esta expedición, coronó 10 veces la cumbre. Y como si fuera poco, Damián Benegas y Erroz intentarán coronar en los próximos días las cumbres del Nuptse (7861 metros) y el Lhotse (8516): una combinación hasta ahora nunca lograda.

LEANDRO MCLEAN
Es el andinista no profesional de la aventura. Su desafío a los 50 años era alcanzar la cima del Everest para concretar la hazaña de las cumbres más altas de los siete continentes (Seven Summit). Vive en Buenos Aires, trabaja como ejecutivo de una empresa y hace una vida que podría definirse como convencional. Empezó a subir montañas a los 42 años y, en poco tiempo, coronó el Aconcagua (América del Sur, 6962 metros), monte McKinley (Artico, 6236 metros), el macizo Vinson (Antártida, 4897 metros) y monte Ebrus (Europa, 5642 metros), entre otros.

MATIAS ERROZ
A los 16 años, Matías "Matoco" Erroz subió el Aconcagua hasta su cumbre en 7,40 horas. Un verdadero récord. A partir de ese momento, nunca paró. Este mendocino de 33 años, nacido en Godoy Cruz, proviene de una familia "montañesa". Por sus venas corren el hielo y la piedra antes que sangre y no tiene muchos recuerdos más allá de estar en una montaña. Se define como "más escalador que guía" y en esta expedición representa el espíritu de los andinistas que hacen lo que hacen, simplemente, porque no pueden dejar de hacerlo. En otras palabras: "Matoco" es la montaña.

DAMIAN BENEGAS
Es el hermano mellizo de Willie. Cuenta la leyenda que la personalidad explosiva de Damián, en contraste con la de Willie, tiene que ver con el hecho de haber nacido un segundo después. Damián es uno de los guías más importantes del país. Su especialidad es la escalada en paredes verticales. El peñón El Capitán, en el parque Yosemite, EE.UU., es testigo de su afán: subió más de 85 veces en tiempo récord. Su lugar preferido es Puerto Pirámides, Chubut, donde se crió junto con su hermano Willie. Su lema: "Lo que cuenta es la aventura, no la cima".

FUENTE: LA NACION

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