SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

miércoles, 23 de febrero de 2011

NOTA: Interesante entrevista a Jose Antonio Varela, Director de la Ertzaintza: «La Ertzaintza no se va a parar porque haya una tregua de ETA»

ÓSCAR B. DE OTÁLORA | BILBAO. Antonio Varela es el primer director de la Ertzaintza que surge del propio cuerpo autonómico. Antes de él, este cargo ha estado ocupado por políticos en toda la historia de la Policía vasca. En la primera entrevista que concede a un medio de comunicación desde su llegada al puesto, hace ahora más de un año medio, Varela analiza la tregua de ETA y los cambios en la izquierda abertzale. Reconoce que hay elementos novedosos, pero la Ertzaintza «no bajará la guardia».

- ¿Cómo valora la tregua de ETA?

- Tiene cuestiones muy novedosas. Fundamentalmente, por la postura de la izquierda radical, que ha presentado unos nuevos estatutos que tratan de adaptarse a la ley de partidos y a las sucesivas sentencias del Constitucional y de Estrasburgo. Pero yo hablo como responsable de la Ertzaintza, que se tiene que limitar a aplicar las leyes y mantener la política seguida hasta ahora, con detenciones y actuaciones para lograr que los espacios públicos sean para todos.

- ¿Es la tregua definitiva?

- Ojalá lo sea. Insisto en que hay elementos novedosos, pero nosotros vamos a seguir actuando como hasta ahora. Y desde luego, un elemento fundamental, como es la información, no se va a detener. En Francia ha habido sucesos como robos de coches o aprovisionamientos logísticos que indican que hay cierta actividad de ETA. Ya veremos en qué acaba todo.

- ¿Cree que ETA acompañará los pasos de la izquierda abertzale?

- En la parte política hay un cambio evidente en las formas y el contenido. Y también ha habido una bajada muy significativa en la kale borroka. Con ello, esta tesis de algunos sectores de que la violencia callejera era una respuesta popular queda bastante en entredicho. Adquiere firmeza lo que muchos pensábamos: que la actividad terrorista y de kale borroka estaban vinculadas y no eran fenómenos aislados. El descenso ha sido espectacular. De 1.262 casos en 1996 hemos pasado a 75 en 2010. En 14 años ha habido una bajada del 94%. Este año son incluso menos. Y la kale borroka es un elemento fundamental del que se ha nutrido el complejo de ETA y que les ha permitido mantener el control de la calle. Ellos siempre han acompañado las treguas de elementos violentos y ahora no se están dando con la intensidad que se daban antes.

- ¿Tiene la sensación de que ha desaparecido?

- Ha quedado como algo residual. Y hay determinados hechos que son difíciles de calificar como actos de kale borroka o puro gamberrismo o una combinación de ambos. Actos que en otros lugares son mero gamberrismo, aquí se han considerado de kale borroka o ha habido dudas. En estos momentos, los sabotajes son mínimos y yo diría que los episodios de violencia callejera o íncivicos son similares a los del resto del Estado.

- ¿Se puede deducir que la izquierda abertzale controla ese mundo?

- Hay múltiples factores. Uno, que es muy importante, es el decidido enfrentamiento policial contra este fenómeno. Otro es el agravamiento de las penas. Y, la evidencia lo demuestra, sí creo que hay una cierta ligazón, yo no sé si un control absoluto, en el que la kale borroka responde a ciclos de la actividad de ETA y de la izquierda abertzale. En estos momentos hay un desmarque del mundo político respecto a la violencia y un descenso de ésta. Y también hemos constatado que, cuando ese mundo lanza un mensaje de combatividad, aumenta la kale borroka.

- Un elemento nuevo es que la Ertzaintza, mediante investigaciones de ADN, está resolviendo sabotajes cometidos hace más de una década.

- El que los autores de un ataque sepan que en ningún momento nos vamos a olvidar de las investigaciones seguro que introduce elementos de incertidumbre. Estamos muy contentos con los niveles de eficacia y vamos a seguir investigando. No se trata sólo del ADN, sino de mantener abiertos todos los casos. Se han esclarecido ataques como el de Portugalete, con dos ertzainas heridos muy graves, y que ha supuesto penas de hasta veinte años. O el más importante, el asesinato de Joseba Pagazaurtundua, que era un compañero. Si yo hubiera participado hace diez o quince años en un acto de este tipo, no estaría tranquilo.

- ¿Puede darse el caso de que miembros de la izquierda abertzale que ahora apoyan el paso a la política acaben investigados por participar hace años en sabotajes?

- Nosotros vamos a aplicar la ley. Vamos a ser objetivos e imparciales. Nuestra misión es describir los hechos a los jueces y poner a su disposición a los autores. No entramos en valoraciones de ninguna clase. Si hay un identificado se le imputará. La división antiterrorista va a realizar su trabajo como hasta ahora.

- ¿La Ertzaintza ha reunido datos sobre Sortu?

- En el momento en el que los tribunales los soliciten, se les informará. Si la Fiscalía nos pide datos, se los daremos, como es nuestra obligación.

Nacionalismo

- En el informe ya existente no ha intervenido la Ertzaintza.

- Ahora estamos ante unos estatutos que se han entregado en el Ministerio del Interior y es el ministerio, con sus propios medios, el que ha valorado si son suficientes o no para inscribirlos. Si posteriormente pasan a la Fiscalía o a la Sala Especial del Supremo, lo habitual es que nos pidan también a nosotros el informe pertinente.

- La Guardia Civil y la Policía consideran que Sortu es un instrumento de ETA. ¿Comparte ese criterio?

- Es su valoración. La nuestra, cuando nos la pidan, la comunicaremos. Si en ese partido hay elementos que proceden de Batasuna o implicados en determinados hechos, se lo comunicaremos a la Fiscalía. Lo que nunca hemos hecho es inferir, esa es una tarea de los jueces.

- ¿Cómo se ha vivido en la Ertzaintza que haya por primera vez un director que no proceda de la política?

- Supongo que ofrece una cierta tranquilidad que la persona que acaba de llegar no sea nueva y conozca las interioridades de la Ertzaintza. También implica un mayor nivel de exigencia del que se podía pedir a un político, que necesita tiempo para aterrizar. Pero yo creo que las personas no hacemos nada aisladamente: lo importante son los equipos de trabajo y yo me he rodeado de gente que considero muy competente. Existe un gran dinamismo para darle la vuelta a un modelo policial muy válido en su momento, pero que se debe adaptar al cambio social.

- ¿Temía cuál sería la reacción de una Policía dirigida históricamente por el nacionalismo ante la llegada de un Gobierno socialista.

- La transición ha sido ejemplar en cuanto a la profesionalidad del conjunto de la Ertzaintza. De ello da buena fe lo que puedan opinar los responsables políticos, empezando por el consejero. Entiendo que después de tantos años hubiera ciertas prevenciones, pero en el día a día de la Ertzaintza se ha demostrado su profesionalidad. Por encima de ideologías existe un compromiso con el ciudadano. Se han notado cambios, porque las políticas orientan las actuaciones. Por ejemplo, con la política de tolerancia cero. Pero la Ertzaintza va a seguir acatando las órdenes legítimas que reciba de cualquier Gobierno.

- ¿No creen que ustedes anunciaron muchos proyectos que no se están llevado a cabo con celeridad y eso crea cierta frustración?

- Yo quisiera lanzar un mensaje al conjunto. Estamos trabajando y va a haber cambios. Pero hay cuestiones estratégicas que cuestan mucho cambiar y que quizá vayan más allá de una legislatura. Cuando el consejero presentó las líneas de actuación ya explicó todo el cambio del sistema de investigación, por ejemplo. Yo les pediría a todos mis compañeros paciencia y comprensión. Se está trabajando y los frutos se ven y se verán. Pero ha concurrido una crisis económica en la que los factores profesionales y los laborales se mezclan.

Sin mirar al pasado

- Heredaron una situación compleja, con una plantilla incompleta de efectivos. ¿Se ha resuelto?

-Claro que ha habido problemas heredados, pero no me gusta hablar de ellos. Yo prefiero pensar en las soluciones. Completar el cien por cien de la plantilla es importantísimo. El hito de alcanzar la edad de jubilación a los 60 años va a permitir rejuvenecer la plantilla. Quizá, problemas puntuales no nos dejan ver este tipo de logros. El recorte salarial nos afecta a todos y ese debate no tiene que mezclarse con una cuestión más técnica.

- Pero la crispación interna está aumentando, por ejemplo, con los sindicatos.

- Por la parte sindical se juntan demandas sociales con problemas de organización y son cuestiones distintas que no se deben mezclar. El papel de los sindicatos es muy importante y se debe ceñir a los aspectos sociales. Y los cambios organizativos son cuestión del departamento. Si alguien cree que perjudican a sus derechos, tiene los tribunales para recurrir. Creo que en la Ertzaintza ha habido un excesivo intervencionismo sindical en la organización interna. En muchos casos se ha ido más allá de la representación social y laboral.

- En Álava se ha generado polémica sobre el futuro de una institución tan emblemática como los Miñones.

- Se está en conversaciones con la Diputación y todos los miñones pueden estar tranquilos porque se garantiza la continuidad de dicho Cuerpo. Pero se tiene que dar una máxima coordinación con el conjunto de la Ertzaintza. Las situaciones de doble dependencia siempre producen disfunciones y se está buscando la máxima colaboración para que consigamos una distribución de competencias lo más racional posible.

Fuente: elcorreo.com

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