SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

sábado, 29 de enero de 2011

Un hombre encierra en el sótano a su mujer durante 16 años para vivir con su amante

Tiene 64 años y ha pasado un cuarto de su vida encerrada en un cubículo de 12 metros cuadrados sin luz, ni ventilación y con un camastro por único mobiliario. Es el caso de Sebastiana Aparecida Grop­po, recientemente liberada por la policía en la ciudad brasileña de Sorocaba, en el estado de Sao Paulo, tras permanecer 16 años confinada en el sótano de su casa por su marido, Joao Batista Groppo, de 64 años. El hombre, que ha sido arrestado convivió durante todo este tiempo con otra mujer, que también ha sido arrestada, acusada de complicidad en el cautiverio. Ambos podrían ser condenados a ocho años de cárcel.

La Policía descubrió el miércoles a Sebastiana en el sótano de la casa gracias a un aviso telefónico, cuyo autor no ha trascendido. El suelo de la estancia, de apenas 12 metros cuadrados de superficie, estaba cubierto de heces y cucarachas muertas, según explicó la inspectora de Policía de Sorocaba Ana Luiza Salomone.

La mujer «fue hallada sin ropas, envuelta en una manta y sobre una cama de cemento», dijo Salomone, quien añadió que las ventanas habían sido selladas y estaban cubiertas de moho.

El marido, Joao Batista Groppo, y la mujer que había estado viviendo con él fueron arrestados bajo la acusación de encarcelamiento ilegal. El hombre alegó que mantenía a su esposa encerrada desde los 42 años porque padecía una enfermedad mental y era agresiva, y señaló que la dejó sin luz para no incrementar la factura eléctrica.

El acusado dijo a la prensa brasileña que sus hijos y los hermanos de su esposa conocían su situación y aseguró que nadie se ofreció para cuidar de su mujer.

«Ella tenía que estar confinada porque si encontraba la puerta (de la casa) abierta, salía a la calle y no sabía regresar», dijo el detenido. La mujer permaneció encerrada durante dos largos períodos que suman 16 años. El segundo tramo se inició en 2003, cuando su hijo falleció en un accidente.

Sebastiana muestra señales de demencia, que podría haber sido provocada por su cautiverio, pero no se encontraron indicios de su supuesta agresividad y no padecía problemas graves de salud.

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