SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

lunes, 6 de diciembre de 2010

VIDEO: ¡ES UN ASALTO - TENGO UNA BOMBA!



Lo llamaban “Machazo”, pero nadie, en el pueblito de San Lorenzo de Putinza, imaginó que Ruiz Wilfredo Ninasqui Barrios (29) moriría al tratar de robar un banco con una bomba adherida al cuerpo y una granada con las que redujo a 34 aterrorizados rehenes.

La última vez que habló con uno de sus hermanos, “Machazo” les prometió que iban a recordarlo, porque les daría una gran sorpresa. “Pronto vamos a salir de esta situación económica”, dijo.

Trome llegó al pueblo del también llamado “Loco bomba”, ubicado a tres horas, al este de Cañete, ingresando por un desvío a la altura del km 102 de la carretera a Yauyos, en la sierra de Lima. Una ramada de esteras da sombra a la fachada la humilde casa de su familia. Nos recibió su hermano Oliver (19), quien preguntó: “¿“Machazo” está vivo todavía? No puedo creer lo que ha hecho. Estoy sorprendido”.

Contó: “Ruiz estudió en la Universidad de San Marcos, a la que ingresó en 1995. Sus familiares, vecinos y hasta autoridades del pueblo coinciden en afirmar que era brillante, tranquilo y estudioso. Tenía libros de física, álgebra, química y sobre teorías del espacio. Ganó el primer puesto todos los años en primaria y secundaria. Todos pueden dar fe de que era tranquilo, hablaba de grandes proyectos, que ayudarían a la humanidad”. ¿En qué momento un joven de una humilde escuela fiscal de la sierra, que logró la proeza de ingresar nada menos que a la facultad de Medicina de San Marcos, obteniendo un puntaje mucho mayor a estudiantes de colegios privados de Lima, cruzó la línea que separa la razón de la locura?

Tal vez, su adicción a películas violentas de Van Damme y “Terminator”, junto a sus lecturas de libros de Albert Einstein, física nuclear, terminaron convirtiéndolo en una ensalada cerebral que acabó desquiciándolo. “Tengo una bomba atómica en mi mano”, amenazaba en el banco al coronel del policía con el que negociaba. El uniformado se convenció que el asaltante estaba alterado o drogado. Pero no era así. “Machazo” no había consumido ningún estupefaciente. Se había transformado en un robot de la muerte, como en sus películas favoritas de Arnold Schwarzenegger, “Terminator”.

Añadió que Ruiz “solo estudió medicina dos años, pues se lo llevó la “leva” del Ejército para el servicio militar. Dos años después, no pudo volver a los estudios por falta de plata y nos ayudaba a cosechar y vender manzanas”.

“Siempre sentí que eso lo frustró, porque se obsesionó por estudiar por su cuenta. Se preparaba para ingresar a la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) leyendo un montón de libros”, recordó Oliver.

Detalló que su hermano Ruiz se sintió muy afectado “porque mi papá sufrió un derrame cerebral y no tenemos plata para curarlo. Eso lo puso muy mal”.

MÁQUINA DE ENERGÍA
Afirmó que “la última vez que lo vio fue el domingo 28 de noviembre, en la canchita de la comunidad, donde jugamos fulbito. En su cuarto me mostró un peluche y dijo que se lo regalaría a su enamorada, que era de Junín”.

Añadió que el asaltante e*ra el séptimo de nueve hermanos y el inventor del pueblo*. “La máquina de energía independiente de la que habla es un motor que inventó y que funcionaba a base de agua. Decía que solo necesitaba dinero para patentar su invento”.

“Aquí hizo algo alucinante: convirtió una moto en cuatrimoto, le puso un motor más potente y llevaba hasta 150 cajas de manzanas para venderlas en Cañete. Hace cinco años nos robaron y por eso sacó licencia para portar un arma, pero nunca la usó”.

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