SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

martes, 14 de diciembre de 2010

El arte de robar y activar celulares



Liberación de un teléfono

Al comprar en una empresa telefónica, un celular está bloqueado para que no funcione con otro operador. El número de teléfono reside en la tarjeta SIM, por lo que se necesita liberar o “flashear” el aparato para que funcione con cualquier red.
¿Qué es flashear?>Modificar la configuración de un teléfono en forma no autorizada por el fabricante ni el operador, para usarlo en cualquier banda. “Flashear” un celular, aunque no es recomendado, le permite al usuario utilizarlo con una SIM de cualquier operador. >Una tarjeta SIM es adquirida en cualquier punto de venta.
Las telefónicas no pueden saber si estos chips serán usados en aparatos robados . ¿Cómo se flashea?>Con cables y programas de computadora para modificar los parámetros de la configuración original. Los programas, cables e instrucciones son vendidos en sitios de Internet.¿Se pueden flashearun teléfono robado?>El “flasheo” puede incluir hasta la modificación del número de serie del teléfono y así se burla cualquier regla o control.

“Hay claves para robar”, dice Roberto, quien se graduó de Perito Contador en un colegio privado pero poco a poco entró en estos laberintos. Él accedió a hablar con elPeriódico sin ser fotografiado ni grabado. Su brazo izquierdo está inmóvil: hace dos meses recibió un disparo después de robar un teléfono y un iPod en la zona 11. Y desde ese día decidió, según sus palabras, reencauzar su vida.

Roberto dice que hay dos formas de robar teléfonos: una, asaltar a las personas de un determinado bus; y dos, robar de a poco en las calles a los peatones y automovilistas. Para la primera se utiliza un vehículo; para la segunda, motos. “Es simple, es lógico, todos tienen un teléfono”, dice. Cuando él habla, robar teléfonos parece una tarea tan sencilla. “Si mirás que alguien lleva audífonos es que lleva teléfono; si mirás que va platicando lo seguís”, cuenta Roberto, sentado a la mesa de un restaurante de comida rápida ubicado en un centro comercial de la zona 18. Cuando se le pregunta acerca de la información que circula en internet que anuncia sobre el uso de bluetooth para ubicar aparatos, confiesa que es una forma que suelen usar.

“Pero te repito, nos la jugamos, mano: si el teléfono está identificado como Paty (los usuarios nombran su celular) es que pertenece a una mujer y si hay dos, pues nos la jugamos por una. Si no tiene nombre, tiene el modelo del celular entonces tratamos de buscar a quien pueda tenerlo. Todo tiene que ser muy rápido”, explica.Roberto revela el mundo de aliados que usan para saber qué tipo de teléfono llevan las víctimas: “Hay quienes están con vendedores de calle o gente que dice que te limpian los vidrios, los chavitos no, sino mara grande. Entonces solo camarea –vigila– y hace señas a la banda”.Hay policías que saben. “Les pela,” dice, “una vez les des su coco –tajada– va… colaboran y allí sí mala onda va, porque supuestamente tienen que cuidar”.

Robar celulares, como robar carteras

¿Quién denuncia el robo de un teléfono para promover una investigación profunda? Nadie. La mayoría de personas que llega a la Oficina de Atención Permanente (OAP) del Ministerio Público (MP) llega para reportar el robo de un aparato. No buscan una investigación, solo quieren una notificación para presentarla a la telefónica, bloquear el celular robado y solicitar otro aparato.La conducta de denuncia, además ha cambiado: las víctimas prefieren reportarlo únicamente en la empresa telefónica.¿Usted está dispuesto a colaborar en una investigación? se le preguntó a un mensajero de 20 años, a quien dos hombres con una pistola le quitaron su celular en la zona 1. El está en la OAP, en el edifico del MP en el Barrio Gerona. “No, si ya no aparece ¿para qué? Solo vine para que me crean en el trabajo”, responde.

Mientras que Karla, quien dice que es vendedora, explica que mientras manejaba en el tráfico, un motorista le arrebató, a punta de pistola, su BlackBerry cerca del Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat). Se le pregunta si cree que el MP debería investigar estos robos. “¡Por supuesto!,” contesta… pero al cuestionarle si está dispuesta a regresar cuando sea citada, confiesa un poco más tranquila: “la verdad es que no”. “Muchas personas no están interesadas en una investigación, solo quieren una constancia y si no están dispuestas a colaborar no se puede mandar a una fiscalía”, se queja el jefe de la OAP, Otto Juárez. Entonces ¿ninguna de estas denuncias se transmiten a las unidades fiscales? “Claro que se puede mandar cada caso a una fiscalía”, explica Juárez, “pero solo serviría para recargar el trabajo. Sobre todo, si quienes denuncian no tienen características de los asaltantes”.El robo de un celular es similar al robo de una billetera o cartera, un hurto menor. La diferencia es que por una bolsa no matan. Por un celular sí: entonces el caso llega a la unidad de homicidios.

La División Especializada de Investigación Criminal (DEIC) de la Policía no investiga estos robos. Aunque tienen abiertos algunos procesos, no hay una unidad establecida para seguir estos grupos. Un agente de esta unidad confesó, bajo el pedido de no ser identificado, que no interesa este tipo de casos, que ellos se centran en robo de furgones o mercadería. El jefe de la DEIC, Mario Guerrero, informó de forma escueta que sí hay investigaciones pero evitó proporcionar detalles.La oficina de comunicación reporta dos operativos este año: uno en la 20 calle de la zona 1 y otro en Quetzaltenango.

A dónde van…

Roberto explica que después de robar hay dos formas de vender los teléfonos. Una, a personas con quienes tienen un acuerdo previo y les dan una cuota fija de Q5 mil por producto variado: teléfonos, relojes, anillos, todo aquello que se pueda arrebatar; y dos, esta es circunstancial, cuando encuentran un teléfono con características superiores (BlackBerry e iPhone) lo venden aparte. “Hay teléfonos anunciados en la prensa, que los dan por pagos… muchos de esos son robados. Solo los limpian bien, le borran la información y cambian carátula y van casi como nuevos”, dice. ¿Cómo podés saber si es robado? “Hay lugares donde no dan factura y ahí se van. Además los dan en un precio menor de lo que sale en la prensa”, explica.

¿Cómo hacen para desbloquear los que son denunciados? “Allí si no sé, mano, a eso no me metí”Fin de la conversación.

Cursos para “flashear”

“Curso de telefonía: mantenimiento, reparación, apertura de bandas, cajas de desbloqueo, flasheo. CD y manuales, cinco discos”, dice un anuncio publicado en prensa. Las lecciones se impartirán en la sede de la Alianza Francesa. La institución no tiene nada que ver en el asunto, solo alquiló uno de sus locales.Al llamar al teléfono del anuncio una voz masculina responde. “Son Q2 mil 200, pero si pagás ahora, son Q1 mil 800. La mitad la depositás ahorita y la otra cuando empieza el curso”, dice. No hay requisitos. La persona explica que da igual si se es principiante. Es un curso intensivo de dos días de práctica y teoría.El hombre evita identificarse, pero explica que estas clases de tecnología no son ilegales y que cada quien es responsable del uso que le darán al conocimiento adquirido. “No se insta a nadie a que viole la ley”, responde cuando se le cuestiona si la educación que imparte no riñe con la ley de teléfonos robados.

Jorge, un hombre dedicado a múltiples oficios, recibió el curso y explica que se enseña el método para “abrir” el teléfono para que opere con todas las telefónicas. “Cuando una empresa trae el teléfono lo configura para que sólo funcione con esa empresa. En el curso te enseñan a cambiar esas modificaciones”, explica. Cada aparato tiene un número que lo identifica. Es el IMEI y la gente de la industria telefónica suele compararlo con el número de chassis de los vehículos: es único para cada celular.Para reconfigurar ese registro se requiere un sistema de computación otorgado en el mismo curso. “No importa si está bloqueado, se resetea y ya”, añade.Flashear aparatos no es ilegal: da libertad a los usuarios de utilizar sus aparatos en cualquiera de las bandas de telefonía del país. No riñe con la ley, toda vez el aparato no sea robado.

Pero según los representantes de las telefónicas del país, acá está la clave del negocio de teléfonos robados. Del universo de aparatos que resetean día a día estos locales, ¿cuántos están manchados de violencia? preguntan.Si se suma el número de celulares robados reportados por cada uno de los tres operadores de telefonía celular, en 2010, fueron robados cerca de 100 diarios.

¿Cuántos de esos fueron reseteados para funcionar de nuevo?

Ejemplo: si usted fue víctima de asalto y su aparato era de Tigo, y usted se limitó a reportarlo en la empresa, hoy su teléfono está en manos de alguien más y funciona en cualquiera de los otros dos operadores: Claro o Movistar. Cuando una víctima reporta únicamente a su operador del robo, ese IMEI no ingresa a la base de datos de la Superintendencia de Telecomunicaciones. Activarlos en otro operador no es problema. Pero si usted presentó la queja ante el MP, el IMEI de su aparato ingresó en la base de datos de los tres operadores, para que no sea reactivado. No obstante, la historia es la misma: si es flasheado, ingresará en las bandas con IMEI completamente nuevo.

El decreto aprobado en febrero de 2007 y llamado “Ley de Registro de Terminales Telefónicas Móviles Robadas o Hurtadas” establece penas de 4 a 6 años de cárcel y multa de Q25 mil a Q50 mil quien active celulares robados.Además de obligar a bloquear los celulares robados e impedir su reactivación, la ley regula la creación de una lista negra de IMEI, la cual las telefónicas deben enviar a la Superintendencia de Telecomunicaciones (SIT). Si no lo hacen, pueden ser multadas con US$25 mil. El diputado Francisco Contreras explica que el problema de la ley, como muchas otras, es que no se cumple. Él presentó una nueva iniciativa con penas más severas y un control más estricto. Ahora propone registrar los teléfonos ante la SIT antes de utilizarlos y bloquear los no registrados. La secretaria del MP, Gloria Porras, explica que es esto lo que le han pedido a la SIT desde hace meses para detener los robos.

Al preguntarle cuál es la forma para detener no solo a los vendedores sino a todo el grupo, afirma que solo se puede hacer si se realiza una investigación estratégica. “Pero honestamente no lo hemos hecho con este fenómeno”, afirma Porras.