SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

jueves, 25 de noviembre de 2010

Río, en vilo por una ola de violencia


Las bandas de traficantes se unen contra la política de pacificación de favelas; hubo 23 muertos en cuatro días.

RIO DE JANEIRO.- Cuando los cariocas se estaban acostumbrando a vivir en paz y la "ciudad maravillosa" se preparaba para recibir a miles de turistas veraniegos, la alianza de los dos principales grupos narcotraficantes volvió a poner estos días a Río de Janeiro bajo fuego, con una ola de ataques y una feroz contraofensiva policial que han sembrado terror en las calles.

La violencia comenzó el domingo, con asaltos, quema de colectivos con cócteles molotov y disparos contra puestos policiales, que en las últimas horas fue contestada por las fuerzas de seguridad con blitzes en las favelas que ya han dejado 23 muertos, una decena de heridos, 29 vehículos incendiados y 150 detenidos. Con miedo, mucha gente ha comenzado a dejar de salir de noche, mientras que durante el día se nota mucho menos tráfico en las principales avenidas, ahora vigiladas por helicópteros.

Según las autoridades, por primera vez en 20 años de disputas territoriales, las facciones criminales rivales de Comando Vermelho y Amigos dos Amigos juntaron sus fuerzas con el objetivo de desestabilizar el principal proyecto de seguridad pública lanzado por el gobierno estatal, el de las Unidades de Policía Pacificadora (UPP).

Desde 2008, por iniciativa del gobernador Sergio Cabral, las UPP han ido instalándose en 14 favelas de Río de Janeiro con miras a ofrecer una ciudad segura para los partidos del Mundial de fútbol que se celebrarán aquí en 2014, y los Juegos Olímpicos, que recibirá en 2016.

"El servicio de análisis de la Subsecretaría de Inteligencia detectó que está habiendo este tipo de unión de dos facciones", confirmó el secretario de Seguridad del estado de Río de Janeiro, José Mariano Beltrame, que informó que también se ordenó la transferencia de varios capos narcos de las cárceles donde se encontraban detenidos a otras prisiones, ya que se estaban comunicando entre ellos para lanzar los ataques.

Ayer fue el día más sangriento de la contraofensiva, con 14 muertes, una de ellas la de una chica de 14 años que murió por causa de una bala perdida que entró por la ventana de su casa cuando ella estaba estudiando frente a la computadora.
Narcos abatidos

Pero la gran mayoría de los abatidos son supuestos narcotraficantes del Comando Vermelho, que domina las barriadas de la zona norte de la ciudad -especialmente, el peligroso Complexo do Alemão-, o de Amigos dos Amigos, que controla el narcotráfico en la favela Rocinha, en la zona sur, la más grande de América latina.

Según fuentes policiales, integrantes del Comando Vermelho estuvieron detrás de los ataques incendiarios en la estratégica autopista Linha Vermelha, que conduce del centro al aeropuerto Tom Jobim/Galeão, mientras que miembros de Amigos dos Amigos fueron responsables de los temidos arrastões (bloqueos de calles y robos de autos y pertenencias) que generaron pánico entre los residentes de la normalmente tranquila área del Jardín Botánico.

El gobernador Cabral puso a la policía militar en estado de alerta, canceló los descansos y vacaciones y distribuyó 17.500 agentes en las calles, incluso a personal de oficina. Y, encabezadas por el Batallón de Operaciones Policiales Especiales (BOPE), lanzó un contundente operativo de redadas en 27 favelas en las que se incautaron numerosas armas y drogas.

"Esto es una guerra. Y como en toda guerra, hay que reconquistar territorios", afirmó Cabral, que no descartó que las acciones policiales se intensifiquen en los próximos días.

Según informantes anónimos de la policía, el Comando Vermelho y Amigos dos Amigos estaban planeando un megaataque pasado mañana.

Para Cabral, la renovada violencia es un reflejo de desesperación de los narcotraficantes y las "milicias" (compuestas por ex policías corruptos que se dedican a extorsionar a las comunidades más pobres), que han visto debilitado su poder a medida que las fuerzas de seguridad han ido ganando espacio en las favelas pacificadas. De hecho, para los primeros meses de 2011 se había anunciado la pacificación de Rocinha y Vidigal, las dos favelas más grandes de la zona sur, que concentran la mitad del narcotráfico de la ciudad.

"Son actos de desesperación, no de amenaza. Lo que quiere el delincuente es generar pánico y obligar a la sociedad a retroceder", destacó.

Asustados, los cariocas han recurrido a Internet para compartir información y han creado mapas que marcan los sitios de actividades sospechosas. Pero también se han comenzado a esparcir por mails y las redes sociales rumores paranoicos que alimentan el terror.

"Nuestra orientación es que la población mantenga la rutina. La sociedad tiene que unirse y hacer cobrar los cambios que hemos logrado. Tenemos que trabajar reprimiendo, pero con la represión sola no avanzamos. Río no puede perder la oportunidad de resolver este problema en el mediano o largo plazo", explicó por su parte Beltrame, el secretario de Seguridad.

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