SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

jueves, 25 de noviembre de 2010

La marea en alza de la inseguridad


En lo que va del año ya han muerto más efectivos de las policías Federal y bonaerense que en todo el año pasado.

Ante los violentos hechos recientes, y la larga lista de los menos recientes, ya no puede hablarse de ola de inseguridad, sino de una marea que sube sin bajar y cosecha víctimas indistintamente tanto entre policías como entre los simples ciudadanos.

En ese sentido, la de anteayer fue una de las jornadas más violentas que ha sufrido el área metropolitana porque en apenas 17 horas tres policías fueron asesinados a balazos y un estudiante de 17 años y un hombre de 58 resultaron heridos a raíz de disparos durante una salidera bancaria en Caballito.

Pero la cadena de violencia continuó. En Mar del Plata, una mujer murió asesinada a tiros por un grupo de delincuentes que asaltaron el taller mecánico de su hijo, mientras que en Morón un empresario y su hija de 18 años fueron tomados de rehenes y obligados, a punta de pistola, a entregar su camioneta 4x4.

Con los homicidios de los tres policías registrados anteayer -dos de la policía bonaerense y uno de la Federal-, ya suman 25 los efectivos de ambas instituciones asesinados en lo que va del año y, aunque aún falta más de un mes para terminar el violento 2010, esa cantidad de uniformados muertos que revistaban en ambas fuerzas policiales supera la registrada en todo el año pasado, que fue de 24.

Pero en la negra jornada que se vivió el martes pasado lo que más llama la atención y asusta son las características del hecho en el que perdieron la vida dos policías bonaerenses y otros dos resultaron heridos.

Ocurrió en Benavídez, en el ramal Campana de la Panamericana, cuando unos 15 asaltantes con potentes armas de guerra, a bordo de cuatro autos, mataron a tiros a dos policías e hirieron a otros dos cuando intentaron asaltar un camión blindado del Banco Provincia que transportaba 19 millones de pesos y 200.000 dólares.

Los policías iban a bordo de dos patrulleros y quedaron fuera de combate casi en el acto debido al operativo de los asaltantes, que pareció planificado y ejecutado con características similares a las de los grupos comando militares. Los delincuentes usaron armamento de guerra, como fusiles FAL.

Como ha señalado La Nacion, entre 2000 y 2003 las grandes organizaciones de asaltantes de bancos y blindados se reconvirtieron en grupos dedicados a los secuestros extorsivos, que fueron combatidos con mayor eficacia tras el secuestro y asesinato del joven Axel Blumberg. Pero desde el año pasado sus integrantes, que se encontraban presos, comenzaron a recuperar la libertad y a dedicarse, nuevamente, a los asaltos violentos.

Con el paso del tiempo han tenido, como lo demuestra el asalto de anteayer, acceso a mejor armamento y técnicas de asalto, que han dejado prácticamente inermes a los policías. La prueba es que éstos resultaron muertos o heridos casi en el acto, y que quienes lograron repeler el ataque y poner en fuga a los asaltantes sin que obtuvieran su botín fueron los custodios del camión blindado, que se encontraban protegidos, precisamente, gracias al blindaje.

Todo esto demuestra que la policía requiere cada vez con más urgencia mejores equipos, armamento y patrulleros con mejor blindaje, además de una moderna capacitación que le permita enfrentar este tipo de asaltos comando.

Lo ocurrido muestra a las claras también que la policía bonaerense se encuentra desbordada. Así lo había reconocido de hecho el ex presidente Néstor Kirchner poco antes de morir, cuando planificó la reasignación de más de 6000 efectivos de la Gendarmería Nacional para reforzar el trabajo de los bonaerenses en el conurbano.

Se trata solamente de un paliativo que, además, dejará a la Gendarmería sin las unidades móviles que emplea en casos de emergencia, pues sus integrantes quedarán abocados al operativo en el Gran Buenos Aires.

El único camino, por lo tanto, es reforzar a la bonaerense con efectivos propios, mejor armados y capacitados, porque se trata, primero, de preservar sus vidas y su integridad y, segundo, de disuadir a una delincuencia cuyo poder de fuego y capacidad de violencia no hace más que aumentar.

FUENTE: LA NACION

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