SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

miércoles, 13 de octubre de 2010

LA PSICOLOGÍA DE LA SEGURIDAD: 4ª PARTE


LOS HEURÍSTICOS DEL RIESGO

El primero y el más común, que puede originar que la sensación de la seguridad difiera de la realidad de la seguridad es la percepción del riesgo. La seguridad es una concesión y si no acertamos con la severidad del riesgo haremos malas concesiones. Podemos hacer esto de dos formas claro está. Podemos menos valorar el riesgo, como el riesgo de accidentes de tráfico. O podemos sobre valorarlo, como el riesgo de que un extraño entre en nuestra casa de noche y rapte uno de nuestros niños. La forma en la que calculamos el riesgo está gobernada por unos pocos heurísticos del cerebro.

La teoría de la prospección


Aquí hay un experimento que ilustra un par de heurísticos [12]. Los sujetos fueron divididos en dos grupos. A uno de los grupos se le dieron estas dos alternativas:

 Alternativa A: una ganancia segura de $ 500
 Alternativa B: una probabilidad del 50% de ganar $1000

Al otro grupo se le dio la opción de:

 Alternativa C: una pérdida segura de $ 500
 Alternativa D: una probabilidad del 50% de perder $1000

Estas dos concesiones no son la misma, pero son muy similares. Y las teorías económicas tradicionales predicen que las diferencias son mínimas.

La economía tradicional está basada en algo llamado "teoría de la utilidad", que predice que la gente hará concesiones basados en cálculos certeros o pérdidas y ganancias relativas. Las alternativas A y B tienen la misma utilidad: +$500  y las alternativas C y D tienen la misma utilidad de: -$500. La teoría de la utilidad predice que la gente elige las alternativas A y C con la misma probabilidad que las alternativas B y D. Básicamente, alguna gente prefiere las cosas seguras y otras arriesgan. El hecho de que una supone ganancias y otras pérdidas no afectan a las matemáticas y por tanto no debería afecta a los resultados.

Pero los experimentos son contradictorios. Cuando se presenta una oportunidad de ganancia la mayoría de la gente (84%) eligió la alternativa A (ganancia segura de $500) frente a la alternativa arriesgada B. Pero cuando se enfrentan a una pérdida, la mayoría de la gente (70%) eligió la alternativa arriesgada D sobre la C (pérdida segura).

Los autores de este estudio explicaron esto desarrollando algo que llamaron "la teoría de la prospección". A diferencia de la teoría de la utilidad, la teoría de la prospección reconoce que la gente tiene valores subjetivos sobre la ganancia y la pérdida. De hecho, los humanos han desarrollado un par de heurísticos que aplican a este tipo de concesiones. La primera es que una ganancia segura es mejor que la probabilidad de una ganancia mayor, "Pájaro en mano, mejor que ciento volando". Y la segunda es que una pérdida segura es peor que la probabilidad de una pérdida mayor. Esta claro que estas reglas no son rígidas, dada la opción entre $100 y la probabilidad del 50% de tener $100000 solo un tonto se quedaría con la primera, pero en igualdad sí que afectan a cómo hacemos concesiones.

Evolucionariamente, presumiblemente es una mejor estrategia de supervivencia, en igualdad de condiciones claro, aceptar pequeñas ganancias que arriesgarlas por ganancias mayores, y arriesgar grandes pérdidas antes que aceptar las pequeñas. Los leones persiguen presas más pequeñas o enfermas porque la energía empleada en matarlas es menor. Las presas mayores o fuertes alimentarían mejor pero hay  riesgo de quedarse sin comida. Una pequeña comida puede valerle al león hasta el día siguiente. La supervivencia hoy es más importante para el león que la posibilidad de tener comida mañana.

De forma similar, es revolucionariamente mejor arriesgar una pérdida mayor que aceptar una pérdida mayor. Porque los animales tienden a vivir al límite entre la inanición y la reproducción. Cualquier pérdida de comida pequeña o grande, puede ser igualmente mala. Ambas pueden resultar en una muerte segura. Si eso es verdad, la mejor opción es arriesgar todo por la oportunidad de no perder nada.

Estos dos heurísticos son tan poderosos que pueden llevarnos a resultado inconsistentes. Otro experimento, el problema de la enfermedad asiática los muestra [13]. En este experimento, a los sujetos se les pidió que imaginaran un brote de enfermedad que mataría 600 personas y que eligieran entre dos programas de tratamiento. Los sujetos fueron divididos en dos grupos. Al primer grupo se le pidió que eligiera entre estos dos programas para las 600 personas:

 Programa A: "200 personas serán salvadas"
 Programa B: "Hay una probabilidad entre tres de que 600 personas serán salvadas y dos entre tres de que nadie será salvado"

Al segundo grupo se le pidió que eligiera entre estos dos programas:

 Programa C: "400 personas morirán"
 Programa D: "Hay una probabilidad entre tres de que no muera nadie y dos entre tres de que mueran 600"

Como en el anterior experimento, los programas A y B tienen la misma utilidad esperada: 200 personas salvadas y 400 muertas, A siendo algo seguro y B siendo un riesgo. Lo mismo con los programas C y D. Pero si lees las opciones detenidamente, notarás que a diferencia del experimento anterior. A=C y B=D. Lo que es diferente es que en el primer par son presentadas en términos de ganancia (vidas salvadas) y en el segundo son presentadas en términos de pérdida (gente que muere).

Aún así la mayoría de la gente (72%) eligió A antes que B, y la mayoría de la gente (78%) eligió D antes que C. La gente hace concesiones muy diferentes cuando algo se ve como una ganancia o una pérdida.

Los economistas de la conducta y los psicólogos llaman a esto "el efecto marco": la elección de la gente se ve afectada por cómo es enmarcada la concesión. Enmarca la opción como una ganancia y la gente tenderá a no arriesgar, pero si enmarcas la opción como una pérdida la gente tiende a arriesgar.

Veremos otros efectos de marco mas adelante.

Otra forma de explicar estos resultados es que la gente tiende a dar mayor importancia a las probabilidades cercanas a su estado actual. Si vamos al primer par de concesiones que se han discutido. En la primera, una ganancia de $0 frente a $500 vale más que una de $500 a $1000 por lo que no tiene sentido arriesgar $500 por  una probabilidad igual de ganar otros $500. De forma similar, en una segunda concesión, se pierde más valor de $0 a $500 que de $500 a $1000 por lo que tiene más sentido para alguien aceptar una probabilidad igual de perder $1000 en un intento de perder $500. Las ganancias y las pérdidas más cercanas al estado actual valen más que las alejadas. La gente tiende a no arriesgar en las ganancias y a hacerlo en las pérdidas.

Por supuesto nuestros cerebros no son matemáticos. En lugar de ello utilizamos atajos mentales.

Hay otros efectos de estos heurísticos. La gente no solo no arriesga cuando hay ganancias y arriesga cuando hay pérdidas sino que lo valora más cuando lo considera algo a ser perdido en oposición a cuando se considera una ganancia potencial. En términos generales, la diferencia es un factor de 2 a 2.5 [14].

Esto se llama el "efecto dote" y ha sido demostrado directamente en muchos experimentos. En uno [15], a medio grupo de sujetos se les dio una jarra. Entonces a esos que tenían una jarra se les pidió un precio por el que la venderían y a los que no tenían jarra se les pidió que hicieran una oferta de lo que pagarían por la jarra. La teoría de la utilidad predice que en los dos casos sería parecido pero en realidad el precio medio de venta era de media dos veces el precio de compra.

En otro experimento, [16] a los sujetos les daban o un bolígrafo o una jarra con un logotipo universitario, ambos de valor similar. (Si lees los suficientes de estos estudios, notarás rápidamente dos cosas. Una, los estudiantes universitarios suelen ser los sujetos más utilizados y dos, las cosas son compradas habitualmente en tiendas universitarias). A los sujetos se les dio la oportunidad de cambiar los objetos por el otro. Si las preferencias de los sujetos no tuvieran nada que ver en los cambios, la fracción de estudiantes que se quedarían con la jarra sería igual a la fracción de sujetos que cambiarían el bolígrafo por la jarra, y la fracción de sujetos que se quedarían el bolígrafo sería igual que la fracción de sujetos cambiando la jarra por el bolígrafo. De hecho, la mayor parte de la gente se quedó con lo que le dieron; solo el 22% de los sujetos intercambió.

Y, en general, la mayoría de la gente rechazaría una apuesta de igual probabilidad (50% de ganar y 50% de perder) a menos que la ganancia sea como mínimo dos veces la posible pérdida [17].

¿Qué repercusiones tiene la teoría de la predicción para las concesiones de seguridad? de momento no he encontrado ninguna investigación que examine si la gente hace concesiones de seguridad de la misma forma que hacen concesiones económicas, pero parece razonable que en parte sí lo hagan. Dicho esto, la teoría de la predicción sugiere dos cosas. La primera es que la gente va a hacer concesiones de seguridad que les permita conservar algo a lo que están acostumbrados, un tipo de vida, un nivel de seguridad, cierta funcionalidad en un producto o servicio, por lo que estarían dispuestos a arriesgar en un primer momento. La segunda es que cuando consideramos incrementos de la seguridad, la gente es más propensa a aceptar una ganancia incremental que una oportunidad de una ganancia mayor, pero cuando consideramos las pérdidas de seguridad, son más propensos a arriesgar una pérdida mayor que aceptar una ganancia mayor.

Otros factores que afectan al riesgo

Tenemos otros heurísticos y factores sobre los riesgos. Hay uno muy común que se llama "factor optimista". Tendemos a pensar que lo haremos mejor que otros realizando la misma actividad. Este factor es el motivo por el cual pensamos que los accidentes de tráfico les ocurren a otros y porque conducimos de forma arriesgada y aún así nos quejamos de otros haciendo lo mismo. Esa es la razón por la que podemos ignorar los riesgos en la seguridad de red mientras al mismo tiempo leemos como en otras empresas han tenido problemas. Es el motivo por el cual pensamos que no nos pasará nada mientras que a otros sí.

Básicamente, los animales han evolucionado para menos valorar la pérdida. Porque aquellos que experimentan la pérdida tienden a no sobrevivir, los que sobrevivimos tenemos una experiencia evolucionada de que las pérdidas no suceden y que está bien asumir riesgos. De hecho, algunos han teorizado sobre la idea de que la gente tiene un "termostato del riesgo" y buscan un nivel óptimo del riesgo independientemente de las circunstancias externas. [18] Según ese análisis, si algo aparece para disminuir el riesgo, las leyes del cinturón de seguridad, por ejemplo, la gente las contrarrestará conduciendo de peor forma.

Y no solamente no pensamos que las cosas malas no nos pasarán a nosotros, creemos -- en igualdad de condiciones --, que buenos resultados son más probables que malos resultados. Este factor ha sido ilustrado repetidamente en todo tipo de experimentos, pero creo que este es un particularmente simple y elegante [19].

A los sujetos se les enseñaron cartas, una tras otra, que tenían una cara sonriente o una cara triste. Las cartas eran aleatorias, y los sujetos tenían que tratar de adivinar que cara había en la siguiente carta antes de darle la vuelta.

Para la mitad de los sujetos, el montón de cartas tenía un 70% de caras sonrientes y un 30% de caras tristes. Los sujetos con este montón eran bastante certeros al adivinar, acertando un 68% de las veces. La otra mitad fue probada con un montón de cartas que tenía un 30% de caras sonrientes y un 70% de caras tristes. Estos sujetos fueron menos certeros en sus predicciones, solo acertando en el 58% de las veces. La preferencia de los sujetos por las caras sonrientes redujo sus aciertos.

En un experimento más realista, [20] los estudiantes en una escuela de cocina fueron preguntados "en comparación con otros estudiantes de cocina--- del mismo sexo--- ¿qué probabilidad crees que tienes de que te sucedan los siguientes eventos? Se les dio una lista de 18 eventos positivos y 24 negativos, como conseguir un buen trabajo después de graduarse, tener problemas con la bebida, y así. De media se consideraban ellos un 15% más probables de tener eventos positivos y un 20% menos probables que otros de tener experiencias negativas".

La literatura también discute el "factor control", donde la gente es más probable que acepte riesgos si sienten que tienen algún control sobre ellos. Para mí, esto no es más que la manifestación del factor optimismo y no un factor separado.

Otro factor es el "heurístico del afecto", que básicamente dice que una evaluación afectiva automática --- lo he visto llamar "el centro emocional de una actitud"-- es la base de muchos juicios y comportamientos. Por ejemplo, en un estudio de las reacciones de la gente a 37 causas públicas mostraron una fuerte correlación entre 1) la importancia de las causas, 2) apoyo a soluciones políticas, 3) el tamaño de la donación que los sujetos pensaban hacer, y 4) la satisfacción moral asociada a con esas donaciones. [21] La reacción emocional era un buen indicador de todas estas decisiones.

En relación a la seguridad, la heurística afectiva dice que una sensación buena sobre una situación lleva a una percepción menor del riesgo y una mala sensación lleva a una percepción mayor del riesgo. Esto parece explicar porqué la gente tiende a menos valorar los riesgos que llevan asociados algún beneficio -- fumar, saltar en paracaídas y demás -- pero también tiene algunos efectos más extraños.

En un experimento, [22] a los sujetos se les enseñó o bien una cara sonriente, una triste, una neutral o un carácter chino aleatorio. Los sujetos tendían a preferir los caracteres chinos que aparecían después de las caras sonrientes aunque la cara era mostrada durante solo 10 milisegundos y no tenían memoria consciente de haberla visto. Eso es el afecto heurístico en acción.

Otro factor es que estamos especialmente sensibilizados a riesgos que implican a personas.

De nuevo Daniel Gilbert: [23]

"Somos mamíferos sociales cuyos cerebros están altamente especializados en pensar en otros. Entender lo que otros están haciendo -- lo que saben, lo que quieren, lo que hacen y lo que planean--- ha sido tan crucial para la supervivencia de la especie que nuestros cerebros han desarrollado una obsesión con todas las cosas humanas. Pensamos sobre las personas y sus intenciones; hablamos de ellos; cuidamos y recordamos".

En un experimento, [24] los sujetos fueron presentados con datos de diferentes riesgos existentes en parques nacionales: riesgos de personas, como robo de carteras, vandalismo y riesgos naturales, como accidentes de tráfico con ciervos por ciervos en la carretera. Entonces, a los sujetos se les preguntó que riesgo les parecía que demandaba más atención de los guardas del parque.

Lógicamente el riesgo que más daño causa demanda la mayor atención, pero la gente uniformemente evaluó los riesgos sobre otras personas que los riesgos sobre los ciervos. Aunque los datos indicaban que los riesgos con los ciervos eran mayores que los de personas. Los riesgos relacionados con personas fueron juzgados como más serios. No fue hasta que los investigadores presentaron los daños de los ciervos como mucho más altos que los riesgos sobre personas que los sujetos consideraran que demandarían más atención.

La gente también está más sensibilizada a los riesgos que afectan a sus hijos. Esto también tiene sentido desde el punto de vista evolucionario. Básicamente hay dos estrategias que las especies tienen para propagar sus genes. La primera, y más simple, es  producir mucha descendencia y esperar que algunos de ellos sobrevivan. Las langostas, por ejemplo, ponen entre 10000 y 20000 huevos de una vez. Solo entre 10 y 20 de estas crías vivirán para tener 4 semanas de vida, pero es suficiente. La otra estrategia es producir únicamente una cría y prestarle mucha atención. Eso es lo que hacen los humanos, y eso es lo que hace que los humanos tardemos en alcanzar la madurez. (Las langostas por el contrario crecen rápido). Pero también implica que estamos más sensibilizados con los riesgos de nuestros hijos, hijos en general, y otras pequeñas y bonitas criaturas. [25]

  Hay muchas investigaciones sobre la gente y los factores de riesgo. El psicólogo Paul Slovic parece que ha hecho carrera estudiándolos. [26] Pero la mayor parte de la investigación es anecdótica, y algunas veces los resultados parecen contradecirse. Yo estaría interesado en ver no solo los estudios sobre una heurística determinada y como actúa, pero también cómo la gente trata con heurísticos contradictorios. También yo estaría interesado en investigar cómo estos heurísticos afectan al comportamiento en el contexto de una reacción fuerte al miedo: básicamente cuando un heurístico puede superar la influencia de la amígdala y cuando no.

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