SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

miércoles, 13 de octubre de 2010

LA PSICOLOGÍA DE LA SEGURIDAD: 1ª PARTE


LA PSICOLOGÍA DE LA SEGURIDAD


Copyright (c) 2007 por Bruce Schneier.
 
Traducido por seguridaddigital.info con la autorización de Bruce Schneier
 
La versión original de este borrador puede encontrarse en inglés en:
http://www.schneier.com/essay-155.html

ÍNDICE DEL ARTÍCULO "LA PSICOLOGÍA DE LA SEGURIDAD"

INTRODUCCIÓN
LAS CONCESIONES Y LA SEGURIDAD
EL CONOCIMIENTO CONVENCIONAL SOBRE EL RIESGO
EL RIESGO Y EL CEREBRO
LOS HEURÍSTICOS DEL RIESGO
PROBABILIDAD DE LOS HEURÍSTICOS
LA REPRESENTATIVIDAD
HEURÍSTICOS DE COSTE
HEURÍSTICOS QUE AFECTAN A LAS DECISIONES
EL SENTIDO DE LA PERCEPCIÓN DE LA SEGURIDAD
REFERENCIAS

 

INTRODUCCIÓN

La seguridad es una realidad y una sensación al mismo tiempo, y estas dos últimas no son lo mismo.

La realidad de la seguridad es algo matemático, basado en la probabilidad de diferentes tipos de riesgos y de la efectividad de sus contramedidas. Podemos calcular el grado de seguridad que tiene tu casa frente a un robo, basándonos en factores como el índice de criminalidad de la zona y tus costumbres a la hora de cerrar las puertas y ventanas de tu casa. Podemos calcular la probabilidad de que seas asesinado, en la calle por un extraño o en tu casa por un familiar. También podemos calcular la probabilidad de que seas la víctima de un robo de identidad. Dada una cantidad relevante de datos estadísticos de actos criminales no resulta complicado, las compañías de seguros lo hacen continuamente.

También podemos calcular el grado de seguridad que te dará la instalación de una alarma de antirrobo en tu casa o cómo una congelación de tus cuentas bancarias puede protegerte en caso de robo de identidad. De la misma forma, si tenemos suficientes datos no es complicado.

Pero la seguridad también es una sensación, que no está basada en cálculos matemáticos sino en reacciones psicológicas frente a los riesgos y las contramedidas. Puedes sentirte atemorizado frente a un posible ataque terrorista o puedes sentir que es algo que sobre lo que no merece la pena preocuparse. Puedes sentirte más seguro cuando ves a la gente pasar controles en los aeropuertos quitándose los zapatos y el cinturón o puede que no. Puedes tener la sensación de que tienes muchas posibilidades de ser robado, pocas posibilidades de ser asesinado y ninguna posibilidad de que te roben tu identidad. Y tu vecino en la misma situación puede sentir que él tiene un riesgo alto de que le roben su identidad, riesgo medio frente a un robo y riesgo bajo frente a un asesinato.

En general puedes estar seguro, aunque no te sientas seguro y puedes no estar seguro aunque te sientas que lo estas. La sensación y la realidad de la seguridad están relacionadas pero claramente no son lo mismo. Estaría bien tener diferentes palabras para los dos tipos.

Este texto pretende explorar la sensación de seguridad: su origen, cómo funciona y porqué difiere de la realidad de la seguridad.

Existen cuatro campos de investigación (dos están muy relacionados) que pueden iluminar este tema.
El primero es la economía de la conducta, a veces llamado finanzas de la conducta. La economía de la conducta trata los comportamientos humanos (emocionales, sociales y cognitivos) y cómo afectan las decisiones.
El segundo es la psicología de la toma de decisiones y su racionalidad específicamente asociada que explica cómo tomamos las decisiones. Ninguno de estos dos está relacionado directamente con la seguridad pero los dos tratan el concepto del riesgo: la economía de la conducta trata el riesgo económico y la psicología de la toma de decisiones trata en general de los riesgos de seguridad. Los dos campos están relacionados pero dan una explicación del origen de la divergencia entre la sensación de seguridad y la realidad de la seguridad.
El tercer campo es un estudio directo sobre la psicología del riesgo. Los psicólogos han estudiado la percepción del riesgo tratando de ver cuando se exageran o se menos valoran.
El cuarto campo relacionado es la neurociencia. La psicología de la seguridad está íntimamente ligada a nuestra forma de pensar: intelectual y emocionalmente. A lo largo de miles de años nuestros cerebros han desarrollado complejos mecanismos para gestionar riesgos. Entendiendo cómo funciona nuestro cerebro y cómo falla es algo crítico para entender la sensación de seguridad.

Estos campos tienen mucho que enseñar a los que se dedican a la seguridad, sean diseñadores de productos de seguridad digital o se dediquen a redactar las políticas de seguridad. Si este texto es difuso es porque acabo de empezar a arañar la superficie de un tema que requiere mucha investigación. Puede que en ocasiones solamente llegue a apuntar ciertos temas que requieren un mayor tratamiento pero el objetivo es aprender lecciones para conseguir diseñar sistemas de seguridad que tienen en cuenta la sensación de seguridad y no la ignoran.


 

LAS CONCESIONES Y LA SEGURIDAD



La seguridad implica concesiones. Esto es algo de lo que he escrito extensivamente y un concepto crítico de cara a entender la psicología de la seguridad. No existe la seguridad absoluta y cualquier mejora de la seguridad implica cierto grado de concesión.

La seguridad cuesta dinero, pero también cuesta conveniencia, funcionalidades, libertad, y más. Tanto en el caso de la seguridad en nuestras casas cuando aseguramos la puerta llevando con nosotros un incómodo manojo de llaves o incrementando la seguridad en los aeropuertos para evitar el terrorismo en la aviación a base de revisar cada pasajero. Toda la seguridad implica concesiones.

Recuerdo que en las semanas después del 11S un periodista me pregunto: "¿Cómo podemos evitar esto para que no pase otra vez? y yo respondí que era sencillo, se puede evitar haciendo que los aviones no despeguen".

Es una concesión tan grande que nosotros como sociedad nunca la permitiríamos. Pero en las horas posteriores al atentado es exactamente lo que se hizo cuando se desconocía la magnitud del atentado y su plan. En un principio mantener los aviones en tierra era la mejor opción y hoy en día años después nadie cuestiona esa decisión.

No tiene sentido mirar la seguridad en términos de efectividad. La pregunta "¿Es esto efectivo para evitar este riesgo?" no es la más acertada. Se debería preguntar: "¿Es una buena concesión?" los chalecos antibalas funcionan bien y son muy efectivos parando las balas pero para la mayoría de nosotros que vivimos en países industrializados con leyes y que son relativamente seguros, para nosotros llevar uno no es una buena concesión. La seguridad adicional que conseguimos no lo compensa ya que provoca incomodidad y no van con la moda. En otra parte del mundo esta concesión puede no ser valorada de igual manera.

Hacemos concesiones grandes y pequeñas todos los días. Las hacemos cuando decidimos cerrar la puerta con llave por la mañana, cuando escogemos una ruta al conducir o cuando decidimos si vamos a pagar algo con tarjeta, cheque o en metálico. A menudo no son el único factor de decisión pero influyen mucho y muchas veces no nos damos cuenta. Hacemos concesiones de forma intuitiva.

Estas elecciones intuitivas son algo importante para la vida en este planeta. Cada ser vivo hace concesiones que como especie implica evolucionar en un sentido o en otro pero también tienen implicaciones a nivel individual. Imaginemos un conejo en un campo comiendo vegetación. De repente, ve un zorro y tiene que decidir qué concesión va a hacer, debería correr o quedarse inmóvil. Los conejos que son buenos tomando estas decisiones vivirán para poder reproducirse y perpetuar su especie mientras que los que no, morirán. Esto quiere decir que como especie evolucionada el ser humano debería ser muy bueno tomando este tipo de decisiones y aún así parece que se nos dan bastante mal. Cometemos errores continuamente. Exageramos algunos riesgos y minimizamos otros, exageramos algunos costes minimizando otros. Incluso las decisiones más triviales las hacemos mal una y otra vez de forma ilógica.

La verdad es que en el fondo no somos tan malos tomando decisiones a la hora de hacer concesiones de seguridad. Estamos bien adaptados para tratar cuestiones de seguridad relacionados con entornos de pequeños grupos endémnicos de homínidos en las llanuras del este de África. Lo que pasa es que el entorno de una gran ciudad como puede ser Nueva York en el 2007 es diferente al de Kenya 100.000 años A.C. y nuestras sensaciones de la seguridad difieren de la realidad de la seguridad y no acertamos.

Hay ciertos aspectos específicos de las concesiones que pueden ir mal, como por ejemplo:

1. La severidad del riesgo
2. La probabilidad del riesgo
3. La magnitud de los costes
4. Cómo son de efectivas las contramedidas al mitigar el riesgo
5. Cómo pueden compararse riesgos y costes diferentes

Cuanto mayor es la divergencia entre la realidad y la percepción en cualquiera de estos cinco aspectos, mayor es la diferencia entre la concesión percibida y la concesión real. Si piensas que el riesgo es mayor que lo que realmente es, se sobre valorarán las contramedidas para mitigar el riesgo. Si piensas que el riesgo es real pero que solo afecta a otras personas, por el motivo que sea, se infravalorará el riesgo y no se aplicarán contramedidas adecuadas. Si se sobre estiman los costes de las contramedidas es menos probable que lleguen a aplicarse mientras que si se sobre valora su efectividad es muy probable que se aplique cuando no se debe. Si se evalúa inadecuadamente la concesión no se podrá afinar el coste y los beneficios de la concesión a realizar.

Mucho de esto se puede explicar con la ignorancia o la inconsciencia. Si piensas que la tasa de asesinatos en tu ciudad es la décima parte de lo que realmente es, por ejemplo, entonces harás malas concesiones de seguridad. Pero es más interesante la divergencia que existe entre la realidad y la percepción ya que no se puede explicar de forma tan sencilla. ¿Por qué si alguien sabe que al año los coches matan 40.000 personas solamente en USA y que los aviones matan solamente cientos en todo el mundo, aún así teme más a los aviones que a los coches? ¿por qué, si las muertes por intoxicación alimenticia matan a 5000 personas al año y un ataque terrorista de la magnitud del 11S mata 2973 personas en un incidente no repetitivo, se están gastando decenas de billones de dólares al año(sin contar las guerras) en defensa antiterrorista cuando el presupuesto total para la administración relacionada con drogas y alimentos es de 1.9 billones de dólares para todo el 2007?

  Quiero pensar que estas concesiones irracionales  se pueden explicar a través de la psicología. Hay algo inherente en la forma de funcionar de nuestros cerebros que nos hace temer más a volar que ha conducir, y nos hace querer gastar más dinero, tiempo y esfuerzo en mitigar el riesgo de ataques terroristas que en evitar intoxicaciones de comida. Y más aún, estas aparentes irracionalidades tienen una buena razón evolutiva para existir: nos deben de haber servido bien en el pasado. Entendiendo por qué existen, qué son y porqué ahora no nos sirven es crítico para tomar decisiones relacionadas con la seguridad. Es crítico de cara a entender por qué como especies exitosas en el planeta hacemos malas concesiones de seguridad.

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