Durmiendo con el enemigo.
Armas de Fuego.
Por. Lic. Ramón Tránsito Ramírez (*)
Ante el desgraciado desenlace que tuvo la relación de noviazgo entre Valeria Romero Azar y Alfredo Federico Alderete, en donde ella recibe un disparo de escopeta por parte de él en extraña circunstancias, el pasado 13/10/2010 y que está siendo investigada por la justicia, en una casa de Paso de Los Libres, donde fueron a pasar unos días de descanso, es menester realizar algunas consideraciones sobre el medio utilizado para el fatal episodio, una escopeta calibre 36.
Ella era una joven periodista oriunda de Corrientes de 21 años, de la que se vislumbraba un futuro brillante y él un joven libreño de 24 años, que no hacia mucho tiempo que había perdido a su padre y de lo que aún se encontraba sentido.
La motivación está siendo investigada, lo cierto es que la disponibilidad de una arma en la casa generó un resultado no querido por nadie y del cual la peor parte se llevó Valeria, ya que con intención o por imprudencia, o cual haya sido la razón ella perdió la vida, que pudo ser evitable si se consideraba los peligros que genera el guardar un arma de fuego en casa.
Sólo es cuestión de segundos, un disparo certero, intencional o por accidente, es un rayo en el tiempo, ya sea por amor, odio, celos infidelidad o locura, las armas de fuego siempre son letales y hacen un cóctel brutal: la vida es todo y es nada. Sea a sangre fría o en caliente, el resultado casi siempre es la misma, muerte o lesiones gravísimas
Hay quienes tienen un arma en la casa pensando que, con eso, están más protegidos y seguros, pero la experiencia demuestra que el arma fácilmente se convierte en el enemigo sobre todo cuando hay jóvenes y/o niños en la casa.
Varios casos demuestran que las muertes con armas en las casas no son casos aislados. Algunos de los involucrados salvaron milagrosamente la vida, y otros fallecieron por la bala que queriendo o no escapó del arma que guardaban en la casa.
En diversos medios de comunicación las noticias de este tipo pululan, y ello no es exclusivo de algunas zonas, sino de todo el orbe, y no son de una sola extracción social sino de diferentes niveles las personas que perdieron la vida a raíz de la disposición de las armas.
Ninguna de estas muertes de violencia domésticas se debió a lo que gran parte de la sociedad y de los medios consideran “la inseguridad”. No fueron víctimas de salideras bancarias, ni de secuestros extorsivos, ni de asaltos a mano armada. Tres de cada diez muertes por armas de fuego en el país son causadas por conflictos de pareja, entre vecinos o conocidos.
Los expertos insisten en que las personas que tienen un arma deben cumplir, al menos, con dos requisitos básicos: saber usarla y estar dispuesto a hacerlo en caso de un asalto. Ambas condiciones, obviamente, no eliminan el riesgo para la propia familia
En
Un informe de
Armas de fuego accesibles en el hogar:
Los padres suelen subestimar la capacidad de los menores de tener acceso a las armas de fuego en el hogar. Aun cuando en una casa no haya un arma de fuego, su vecino, su amigo o un familiar puede tener un arma de fuego accesible en su casa.
Munición y armas de fuego guardadas en el mismo lugar:
Cuando un arma de fuego se guarda bajo llave junto con la munición o se deja cargada, aumenta en gran medida el riesgo de lesiones y muertes accidentales relacionadas con las armas de fuego. Se calcula que entre la tercera parte y la mitad de las personas que poseen un arma de fuego guardan sus armas cargadas y preparadas todo el tiempo.
Hogares de alto riesgo:
De acuerdo con el informe entre los hogares en los que puede aumentar el riesgo de lesiones y muertes accidentales relacionadas con las armas de fuego se incluyen aquellos que viven personas alcohólicas o drogadictas.
(*) Periodista investigador de “diariopolicial.com”, co-conductor del programa Hechos Policiales emitido por Radio Sudamericana.
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