SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

sábado, 12 de diciembre de 2009

Cinturón de seguridad y embarazo



Hace algunos días pudimos leer una carta, publicada en una revista dirigida a las futuras mamás, en la que una lectora preguntaba sobre la conveniencia o no de utilizar el cinturón de seguridad durante el periodo de embarazo.

El colaborador de la revista encargado de contestar la carta apuntaba que la actual legislación no obligaba a las embarazadas a hacer uso del cinturón de seguridad y, muy acertadamente, también apuntaba que ello no quería decir que dicho uso estuviese prohibido.

Sin embargo, era sorprendente ver cómo este mismo colaborador sugería la posibilidad de que las mujeres embarazadas utilizasen el cinturón de seguridad manteniéndolo holgado sobre su cuerpo, de forma que se aliviase la presión sobre tórax y abdomen, y todo ello para evitar molestias.

Es en este momento, y ante tan preocupante sugerencia, cuando debemos recordar que el cinturón de seguridad jamás debe utilizarse manteniéndolo holgado sobre el cuerpo, tanto si el usuario es una señora embarazada o como si no lo es.

El cinturón de seguridad está diseñado para proteger a los ocupantes de los automóviles desde el primer instante en una colisión y, para que eso ocurra, es necesario que el cinturón esté en contacto directo con nuestro cuerpo, sin holguras y con la presión generada por su mecanismo de recogida.

Si mantenemos holguras entre el cinturón de seguridad y nuestro cuerpo, en el caso de producirse una colisión frontal experimentaremos un primer impacto contra el propio cinturón que ya de por sí puede ser origen de serias lesiones en nuestro tórax y abdomen. Si además el vehículo está equipado con pretensores, la holgura del cinturón puede anular sus adicionales efectos de protección. Y más aún, si el vehículo está equipado con “airbags”, el incorrecto uso del cinturón de seguridad podría convertir a éstos en un nuevo elemento peligroso, ya que nuestra cara podría entrar en contacto prematuro con el “airbag”, es decir, se podría producir el contacto entre nuestro rostro y el “airbag” cuando éste aún no estuviese desplegado del todo, pudiendo este contacto ser origen de nuevas y graves lesiones.

Nuestra recomendación, respetando el derecho de las señoras embarazadas a no hacerlo, siempre irá dirigida a que las futuras mamás utilicen el cinturón de seguridad y a que siempre lo hagan en la forma que fabricantes de automóviles y grandes centros relacionados con la investigación sobre la seguridad de conductores y ocupantes recomiendan, es decir, ajustando el cinturón entre los senos y por debajo del abdomen, de forma que en ningún momento, en el supuesto de una colisión, el feto se vea oprimido.

Ysi las preocupaciones se originan por el riesgo de perder el feto en un accidente, ¿no es mejor arriesgarse a perder una sola vida que arriesgarse a perder dos?

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