SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

martes, 14 de julio de 2009

Marcelo García es de Las Heras y actualmente vive en Salamanca, España. Allí desarrolló un dispositivo de seguridad



Cómo evitar que nos
roben el auto y cómo
reducir el número
de accidentes
viales por conducir
borrachos
son dos problemáticas que sólo parecen
tener en común al automóvil
y a las elevadas cifras que las
representan. Sin embargo, estas
dos preocupaciones se combinaron
en la cabeza del policía mendocino
Marcelo García (36) que un
día vio que podía matar dos pájaros
de un tiro al crear un dispositivo
que impide ambos riesgos.
García, oriundo de Las Heras y
ahora afincado en España, creó un
sistema digital que se instala en el
freno de mano y lo traba hasta que
no se ingresa un código de seguridad
de seis dígitos. De esta forma
su invento evita el robo del vehículo
y, a la vez, por contar con temporizador
impide que alguien que
ha bebido y no tiene sus reflejos
en plena forma, pueda manejar.
El dispositivo quedó patentado
en España hace 9 meses y fue considerado
uno de los 100 mejores inventos
de 2008. Ese reconocimiento
le valió una invitación al 37°
Salón Internacional de Invenciones
de Ginebra, que se realizó los
primeros días de abril en Suiza,
donde Marcelo recibió la Medalla
de Oro en la categoría Seguridad
y Prevención. “Yo no iba a con intenciones
de ganar nada. En realidad,
fui pensando en que ya
había gastado mucho en el invento
y que estaría bueno que alguien
lo conociera. Además esa es la mejor
feria de inventos donde uno
puede estar”, señala García.
Largo camino
El premio recibido no es el final feliz
de la historia, pero si es la parte
más reciente. La idea primigenia
nació aquí en Mendoza cuando
Marcelo trabajaba como policía.
“Llevo nueve años y trece días de
policía y mientras estaba en Mendoza
manejábamos la información
de que cada tres minutos se robaba
un auto en Argentina. Uno buscando
una forma de ser más profesional
en el trabajo pensé que sería
ideal inventar algo que impida que
un delincuente pueda robar un auto.
Así fue como implementé en mi
coche el primer diseño. Usé un casquillo,
un dispositivo similar a los
que usan los portafolios con cierres
numéricos de seguridad. Así nació
la idea. Puse esos casquillos en el
freno de mano y se destraba sólo
cuando se ingresaba el número correcto.
Esa fue la idea pero nunca
la desarrollé”, cuenta.
Marcelo llegó a España en 2004
luego de haberse tomado un año
de excedencia después de que mataran
a su cuñado, también policía,

Técnicamente, el diseño de Marcelo García no es un
invento, sino un modelo de utilidad. Esto es así porque
él fusionó dos invenciones existentes y creó una
nueva, lo que le otorga una patente por diez años.
El aparato va colocado sobre el freno de mano y tiene
un teclado con números del 0 al 9 y dos botones
extras con las letras A y B. El dispositivo utiliza una
clave de seis dígitos y de fábrica puede tener una
contraseña simple como “1, 2, 3, 4, 5 y 6”, que uno
puede personalizar cuantas veces quiera.

El sistema cuenta además con un temporizador y
permite hasta tres intentos antes de trabarse sin poder
hacer nada hasta dos horas después. El temporizador
también regula la forma de ingresar la clave.
Otorga 12 segundos para ingresar la clave y da sólo
dos segundos para digitar cada número. Cada tecla
inicia la cuenta así que una vez que se inicia no se
puede detener. Por la ubicación del dispositivo es necesario
estar lúcido para utilizarlo, algo que no funcionará
bien si uno no está ágil por haber bebido.

La invitación al Salón de Invenciones de Ginebra es la puerta a
la inversión y comercialización de un invento. Por eso para los
participantes formar parte de la feria representa una inversión
ya que deben pagar 3.000 euros para estar allí. “Lo de la invitación
es simbólico y la Oficina Española de Patentes y Marcas es
la que sugiere la participación.
Uno tiene la posibilidad de conocer
los inversores y aunque uno no gane plata con el premio representa
prestigio porque mucha gente se interesa en un invento
que es ganador de una medalla de oro”, aclara Marcelo García.
Su invento se sometió a la mirada de 60 jueces internacionales
y la curiosidad era el porqué del escaso tiempo para digitar
la clave. “Respondí que era para impedir que los borrachos pudieran
activarla y luego me preguntaron si eso no excluía a las
personas mayores. Respondí que el tiempo se puede adaptar, pero
en el fondo si una persona no ve un dispositivo a 60 centímetros
de distancia y no cuenta con la agilidad para operarlo, quizá
no deba manejar”, cuenta Marcelo especulando que quizá esa respuesta
le dio el premio mayor.

El Salón Internacional de Invenciones de Ginebra es uno de
los más reconocidos del mundo y celebró a principios de abril su
edición número 37. Allí se presentaron 710 expositores de 45 países
con mil inventos patentados. Por el predio de 8.500 metros
cuadrados pasaron 70 mil visitantes. Marcelo García representó
a España, país que consiguió en total 5 medallas de oro con felicitación
especial del jurado, 5 medallas de oro adicionales, 3 de
plata y 5 de bronce.

en la UNCuyo. “Estaba indignado
y me quería alejar un tiempo”,
señala. Luego volvió a Argentina
y se incorporó nuevamente a la
fuerza policial. Durante su trabajo
detuvo a un violador que había
atacado a dos chicas y eso le trajo
problemas con otros delincuentes,
así que se pidió nuevamente una
excedencia, pero esta vez de 5 años
y partió a Salamanca, donde reside
actualmente.

“Cuando llegué noté que la gente
en España le daba mucha importancia
al tema de la seguridad
en el coche y sobre todo relacionado
con el alcohol. Así que pensé
que el dispositivo que había imaginado
como seguridad podía servir
también para eso y en vez de
usar algo tosco como un casquillo,
cambié por uno digital que va sobre
el freno del auto. Es un dispositivo
digital muy pequeño y se parece
al teclado del celular”.

Marcelo García vive con Patricia,
su novia salmantina, y trabaja
actualmente como seguridad en una
discoteca y durante el día, además

de dormir, se dedica a perfeccionar
su invento. “De hecho aquí en España
tengo más tiempo libre para
pensar y aquí también hay más
oportunidades para desarrollar inventos.
Yo todo el trámite de patente
lo hice por correo y no tuve que ir
a Madrid en ningún momento, y eso
que está acá a dos horas”, destaca.

Más allá de la idea, la fabricación
y patente llevan tiempo y dinero
en un camino que está exento
de riegos. “Cuando empezás el
trámite de patentes te advierten
que porque no lo conozcas no significa
que no existe y podés perder
los 1.800 euros que cuesta iniciar
la búsqueda para patentar”.

El dispositivo fue aprobado y publicado
por la Oficina Española
de Patentes y Marcas hace 9 meses
y ahora con la distinción recibida
en Suiza está en la etapa de
comercialización, que cuando se
concrete puede redituar en mucho
dinero para el creador.

Nace una vocación
“Tengo dos inventos más, pero aún
no están patentados y por ahora
sólo pienso en comercializar el que
ya tengo. Si no me va bien me tiro
por los otros, pero si no van a tener
que esperar porque debería
gastar muchísimo dinero en patente.

Uno de ellos es un anticonceptivo
y otro es para no tener que
usar desodorante ni manchar la
ropa con el sudor”, explica.
Por ahora sus sueños están
puestos allí, pero no dejará su trabajo
actual. ¿Volverías a Mendoza?
es nuestra pregunta obligada
a lo que responde: “Tengo que volver
en 2010 porque se me termina
la excedencia y estoy pensando si
volver o no. Soy nieto de españoles
y estoy tramitando la nacionalidad
porque sin pasaporte comunitario
no trabajás en nada
bueno”.

Mientras espera la evolución
de su invento agrega: “Me encantaría
dedicarme exclusivamente
a esto. En Salamanca hay muchas
ayudas para empresas independientes,
pero yo estoy solo; así que
todo cuesta un poco más”.

1 comentario:

Federico Veleiro dijo...

He recibido con beneplácito que un Iberoamericano haya recibido un reconocimiento por inventar un dispositivo de seguridad para vehículos. Ahora, si me gustaría poder recibir detalles del mismo, pues es poca la información recibida. ¡Felicitaciones!.