SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

lunes, 9 de marzo de 2009

TRIBUS URBANAS: Violencia al extremo



Las guerras entre floggers, emos y cumbieros ya no llaman la atención, y hasta se las considera cómicas. Pero de graciosas tienen poco, y ya alcanzaron el límite menos pensado: la muerte. Lo que asusta es, precisamente, que nadie se asuste


La realidad en Argentina.-

Guillermo salió del boliche con un amigo y empezó a caminar. Apenas había cruzado la calle cuando escuchó gritos e insultos, y enseguida supo que eran para él. Hacían referencia a su onda de “flogger”, su flequillo perfectamente peinado sobre la cara, y sus pantalones ajustados.Salió corriendo, pero lo alcanzaron.
Le pegaron salvajemente, lo dejaron solo, lo mataron. Fue en la localidad de Las Tapias, Córdoba. Faltaban tres días para festejar la Navidad del año pasado, cuando la fiebre y locura de inexplicable violencia entre las tribus urbanas alcanzaba su punto máximo.La muerte de un flogger, titulaban los diarios del día siguiente, y no parecían darse cuenta de que esa frase también formaba parte del círculo de alienación reinante que se acababa de cobrar su primera víctima.Absurdo y peligrosoHasta hace pocos años, los que más tarde se conocerían como flogger eran grupos reducidos de adolescentes que se peinaban y vestían de manera curiosa y llamativa, y recién comenzaban a sondear el mundo cibernético.
Claro, las nuevas tecnologías no estaban aún tan desarrolladas ni extendidas, pero no tardaron en estarlo. En ese momentos, sólo eran “chicos raros” que se sacaban fotos entre sí, y la curiosidad que despertaban no pasaba de un par de miradas intrigadas y alguna que otra risa burlona. Rápidamente, el mundo virtual les abrió las puertas para transitar allí sus vidas privadas -hechas públicas- a través de fotos, mensajes, y chat, y el resto de la sociedad no tardó en descubrirlos y reconocerlos como el grupo consolidado que ya eran.Los medios hicieron el resto: notas, informes especiales, imitaciones y, sobre todo, darle espacio al aspecto más llamativo de la cuestión: las rivalidades entre grupos.
Fueron semanas en que, según dictaba la TV, no había nada más divertido que ver a los de un lado y del otro sacándose chispas. Gracias a la repercusión, los distintos grupos vieron multiplicarse por mucho la cantidad de adeptos.Por lo que pasaría después, no suena tan extraño pensar que, quizás, ahondar mediáticamente hasta el hartazgo en las diferencias entre los seguidores de cada moda, no haya sido lo más acertado.
Paliza al Principito
A fines de enero pasado, un jovencito que se convirtió en líder de los floggers -junto con Cumbio- fue agredido por unos veinte chicos en San Bernardo. Marco tiene 14 años y se convirtió en un ícono de esta tribu urbana. Un mes y medio después de la muerte del adolescente cordobés a la salida de un boliche, Marco fue alcanzado por un grupo muy numeroso de chicos que, al reconocerlo a la salida de un local de juegos electrónicos, no dudó en atacarlo a golpes. El dueño del comercio, los transeúntes, y la Policía lograron interrumpir el ataque.
El rostro de Marco se ha hecho muy conocido, y probablemente a partir de ahora deba cuidarse y desplazarse protegido para no volver a ser blanco de nuevas locuras.Los ingredientes de un peligroso cóctel“Tribus urbanas y grupos de pertenencia siempre hubo, son típicamente adolescentes”, explica la socióloga Lucrecia Arzeguet, y agrega que, a veces, “no son tan distinguibles, pero siempre están”. Así, en todas las épocas, los jóvenes se diferenciaron según el colegio al que asistían, el club de rugby, o el equipo de fútbol.
Según Arzeguet, el enfrentamiento es intrínseco a la división de grupos, y la diferencia que había antes con la actualidad radica en que “la violencia no estaba tan instalada”.Más que marcar la responsabilidad que atañe a los medios de comunicación, la especialista consultada hace hincapié en internet y las nuevas tecnologías, que son, precisamente, las que le dieron vida a los floggers, “visualizando a personas que, de otro modo, siempre se hubiesen quedado en el anonimato”, según sus palabras.Por otro lado, Arzeguet pone el acento en la violencia cada vez más cotidiana, la que asegura que, en gran parte, también se asienta sobre los juegos en red, donde “se confunde la realidad con la fantasía”.
Y el papel que les da los medios de comunicación tampoco es menor: sólo dan noticias negativas. Parte de la explicación de esto último, según Arzeguet, reside en la necesidad que tiene el lector de sentirse “un poco menos desgraciado” si lee “lo malo que les pasa a los demás”.Según su explicación, la exacerbación de la violencia se combina con la distinción entre los grupos y, si a eso se le suma la conducta imitativa que el hombre tiene de por sí, da como resultado, por ejemplo, el asesinato a golpes de un chico de 16 años que se vestía de manera llamativa.Otra cuestión a la que Arzeguet hace referencia es el prejuicio, “que nunca nos vamos a sacar de encima”. Fuente Diario hoy

3 comentarios:

Sara Legarra Aubriot dijo...

Considero una "Muy Buena opción", publicar estas noticias sobre :"Tribus Urbanas".

Deberíamos conocer a fondo el comportamiento juvenil, y trabajar en ello.

Tomando como ej. "la droga": ésta, casi dejaría de existir si la idiosincracia ochentera desistiera en adoptarla.

La incomprensible violencia y falta de sentimientos en los adolescentes. y más,nos obliga. moralmente, a conocerlos.

Estoy convencida, que cambiando el errado "camino",tomado por los jóvenes, ¡muchas estadisticas policiales descenderían.
Sara Legara Aubriot

Sara Legarra Aubriot dijo...

Considero una "Muy Buena opción", publicar estas noticias sobre :"Tribus Urbanas".

Deberíamos conocer a fondo el comportamiento juvenil, y trabajar en ello.

Tomando como ej. "la droga": ésta, casi dejaría de existir si la idiosincracia ochentera desistiera en adoptarla.

La incomprensible violencia y falta de sentimientos en los adolescentes. y más,nos obliga. moralmente, a conocerlos.

Estoy convencida, que cambiando el errado "camino",tomado por los jóvenes, ¡muchas estadisticas policiales descenderían.
Sara Legara Aubriot

Sara Legarra Aubriot dijo...

Considero una "Muy Buena opción", publicar estas noticias sobre :"Tribus Urbanas".

Deberíamos conocer a fondo el comportamiento juvenil, y trabajar en ello.

Tomando como ej. "la droga": ésta, casi dejaría de existir si la idiosincracia ochentera desistiera en adoptarla.

La incomprensible violencia y falta de sentimientos en los adolescentes. y más,nos obliga. moralmente, a conocerlos.

Estoy convencida, que cambiando el errado "camino",tomado por los jóvenes, ¡muchas estadisticas policiales descenderían.
Sara Legara Aubriot