SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

domingo, 1 de marzo de 2009

EL PACO DESATA GUERRA MARGINAL DE PANDILLAS


En 15 años, la presencia de esa droga en las villas aumentó 10 veces

Por SERGIO TOMAROEstirado con sangre, el paco parece hoy consolidar su presencia diez veces mayor, según los estudiosos del tema, a la que tenía tras su irrupción en el conurbano hace 15 años, con un perfil violento, cuasi beligerante, ejercido por las pandillas que comercializan en los ámbitos marginales de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires este subproducto por el cual es fácil, y no sólo por su consumo, perder la vida.La guerra del paco instalada en las villas de emergencia, allí donde la falta de presencia estatal beneficia tanto en la ciudad como en Provincia la actividad de las 'cocinas' y los 'dealers', ganó en virulencia de la mano del crecimiento de la oferta de esta droga que indica con claridad que en el país se produce cocaína.
Y mucha.La ecuación no es muy difícil. A mayor pasta base ingresada y procesada para elaborar cocaína, más desecho de clorhidrato de cocaína y por ende, más paco que, para colmo, se mezcla con la economía marginal de la villas en la que los propios consumidores terminan animándose a la venta de los papelitos que hoy cotizan hasta 8 o 10 pesos, muy lejos del misérrimo valor con el que empezó a escribir su historia.
Guerra marginal
El especialista en seguridad urbana Luis Vicat sostiene que hoy "hay paco en cantidad en todas las villas" donde la comercialización generalizada de esta droga otrora exclusiva de los pobres, "da lugar a un cuentapropismo" inadmisible para los barones de la cocaína si aquello que se vendiera en el medio marginal, estuviera ungido por el máximo potencial de pureza.
No obstante, el paco arrastra sangre y muerte empujadas por una situación cuasi beligerante instalada en cada villa en las que la chispa saltada de los intereses de quienes pugnan por el mercado de esa droga, enciende la maquinaria de, según Vicat, "una guerra minúscula cuyo fundamento no es más que alambrar el poder territorial ejercido en el barrio".Para este experto la lucha que se da en las villas "encuadra más en una guerra de pandillas" que en una contienda de elementos del narcotráfico y lo ubicó como una situación mucho más cercana al enfrentamiento entre maras que a las hostilidades planteadas por carteles pesados de la droga, en pugna.
Se vende
No cabe la menor duda que frente al interés de dominar el negocio del paco creció la virulencia, como lo reconoce Vicat, para quien esa pelea sostenida por la sobreabundancia de paco tiene por objetivo "retener el mercado" porque para el especialista en torno a este subproducto en las villas "no hay redes de distribución"."El paco está omnipresente en estos lugares donde se lo comercializa, incluso, en casas y comercios humildes como lo pueden ser almacenes o verdulerías, negocios en los cuales -señaló- una pizarra que anuncia simplemente 'se vende' indica que allí es posible comprar esta droga"."La masividad del consumo en las villas prescinde de 'dealers' definidos y casi cualquier consumidor es a la vez distribuidor a terceros" añadió Vicat, para quien otro de los riesgos que suma el paco es las posibilidades de 'estiramientos' que llevan "a que sólo un 20 o 10 por ciento es residuo de pasta base. El resto -concluyó- puede ser cualquier cosa".

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