SERVIR Y PROTEGER

SERVIR Y PROTEGER
"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

martes, 17 de febrero de 2009

Preocupa a los especialistas la acción de las pandillas juveniles.- (Por Ramiro Sagasti) Diario "La Nacion"


No descartan la aparición de organizaciones similares a las maras centroamericanas. Violencia creciente en la Argentina.

La semana pasada, mientras participaba en una cena en la Recoleta, el ex presidente Eduardo Duhalde se refirió a una supuesta amenaza que, según él, gravita en los barrios más abandonados del conurbano, esos que se expanden a los costados de las autopistas, sobre los basurales, en las riberas de arroyos quietos y aceitosos. "Hay quienes creen que hemos tocado fondo en materia social y de delincuencia. Pero ¿cuánto tiempo creen que va a pasar hasta que lleguen las maras a la Argentina?".

¿Qué son las maras? Son pandillas juveniles ultraviolentas que se formaron en Los Angeles en los años 80, con jóvenes marginales que habían llegado desde El Salvador, desplazados por la guerra civil, y que hoy cuentan con miles de miembros y estructuras militarizadas, que azotan a América Central. Con esa pregunta, que no respondió, Duhalde dejó la inquietud flotando entre los comensales, en la cena de la Asociación Amigos de la Fundación Konrad Adenauer, en su retorno a la arena política.

.LA NACION consultó a varios especialistas sobre esa supuesta amenaza; coincidieron en que es improbable que las maras lleguen a la Argentina. Aclararon, sin embargo, que las pandillas locales y la creciente violencia juvenil no son menos inquietantes que las otras. También destacaron que la prevención de esta violencia juvenil debe ser un asunto prioritario en las agendas de los gobiernos nacional, provinciales y municipales.

Juan Gabriel Tokatlian, especialista en asuntos internacionales y política exterior, sostuvo: "Es prácticamente imposible que las maras lleguen al país. Las maras son un fenómeno de base y aquí las pandillas se entrecruzan con el mundo de la política y de la policía. Está concebido como un «matrimonio de conveniencia». Lo que hay que evitar en la Argentina es la consolidación de la triple P: pandillas, policías, políticos. Las pandillas se sustentan, aquí, con la droga y el intercambio de favores: trabajos para la policía, zonas liberadas... Pero no contamos con pandillas tan activas como las de Centroamérica".

Destacó una diferencia notoria entre esas organizaciones y las que operan en la Argentina: "Es la enorme cantidad de armas que circulan en América Central, debido a las guerras civiles. A eso hay que sumarle las que adquirieron en el mercado lícito de los Estados Unidos. En la Argentina, si bien las cifras del desarme no han sido grandiosas, hay menos disponibilidad de armas en la calle".

Tokatlian señaló un punto de contacto entre las pandillas locales y las maras: "El desvanecimiento del Estado y la desaparición de la solidaridad social". En eso coincidieron todos.
Juan Pegoraro, profesor titular de la cátedra de Delito y Sociedad de la UBA, dijo: "Sostener que puede haber maras en la Argentina es una vulgaridad. Sí puede venir un miembro de una mara, pero no es un fenómeno con raíces sociales e históricas en la Argentina. Aquí se arman grupos contingentes para cometer alguna fechoría, pero esos grupos no son perdurables". Añadió: "Sí son fenómenos parecidos la crueldad social sobre los sectores excluidos. Aquí hay 12 millones de pobres y tres de indigentes. ¿Además queremos que sean buenos y felices?". Contención para prevenir:

El analista y técnico superior en seguridad pública Oscar Terminiello sostuvo que si bien " puede darse aquí un fenómeno como el de las maras, si no hay contención, dentro de 5 a 8 años tendremos las primeras pandillas juveniles con estructuras similares a las de Los Angeles, Nueva York o Centroamérica, aunque con características locales".

El juez federal de Quilmes Luis Armella dijo: "Aquí no he visto nada que se le parezca a una mara. Pero es cierto que las villas cambiaron en los últimos 20 años. Ahora funcionan en ellas centros de poder vinculados, por caso, con el narcotráfico. Las organizaciones delictivas se conducen desde dentro de las villas. Eso pasa en las villas 1-11-14 y 31, en la Capital. Hay que evitar que las villas se transformen en lugares impenetrables. Las condiciones están dadas para que las pandillas crezcan".

El filósofo Santiago Kovadloff sostuvo que la conjetura de Duhalde sobre la posible llegada de las maras a la Argentina "ha encontrado el eco que siembra el sentimiento de inseguridad y desborde social en el que vivimos. No se trata de determinar si tiene razón o no, sino de señalar la verosimilitud que asume esa conjetura en el contexto de inseguridad. Es una advertencia y un diagnóstico sobre la opacidad con que el Estado procede allí donde falta seguridad. La marginación de enormes sectores del país conforma un caldo de cultivo más que propicio para concebir el delito como una forma de vida. Pero el promotor del delito como forma de vida es el Estado inequitativo". Concluyó, tras una pausa: "La declaración de Duhalde puede leerse, también, como un desquite político".

No hay comentarios: