SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

miércoles, 18 de febrero de 2009

Asesinan a un policía a sangre fría en San Isidro: conmoción y reclamos


Recibió tres tiros en la espalda al intentar evitar un asalto
Quería seguir trabajando, pese a que estaba en edad de obtener el retiro, luego de prestar servicios durante más de treinta años siempre en el mismo lugar: la zona comercial cercana a los tribunales de San Isidro. Se trata del teniente Aldo Garrido (61), a quien el lunes pasado un juez le había dado la buena noticia de que no iba a ser jubilado por el Ministerio de Seguridad bonaerense.
Sin embargo, a primera hora de la mañana de ayer, cuando quiso evitar un robo en una conocida tienda de ropas de esa localidad, un delincuente lo fusiló de tres balazos.El hecho causó profunda conmoción entre los vecinos, ya que la inmensa mayoría conocía a la víctima, de tanto verla recorrer ese sector próximo al Palacio de Justicia sanisidrense.Por eso, apenas la noticia del salvaje asesinato comenzó a ganar espacio en los medios masivos de comunicación, se registró una espontánea manifestación, mezcla de dolor, bronca e impotencia, por una vida muy valiosa y ahora irrecuperable.Nacido en Tucumán en 1947, soltero y sin hijos, Garrido era conocido y admirado en todo el barrio. Y, en señal de luto, los negocios bajaron sus persianas, se repartieron cintas negras y hasta se colocaron ofrendas florales, en medio de una interminable serie de mensajes que lo calificaron de "ejemplo", "héroe" y "ángel".
A QUEMARROPA
Los voceros policiales informaron que el hecho sucedió poco después de las 09.00 en un local comercial de la firma "Kevingston", situado en Chacabuco 361, a unos 100 metros de los tribunales de San Isidro.Según las fuentes, en su recorrida habitual por la manzana, Garrido advirtió una situación extraña en el local y decidió entrar para ver si le había sucedido algo a la empleada.Pero, una vez en el interior del negocio, el teniente fue sorprendido por un delincuente que lo redujo, lo golpeó, le quitó su pistola reglamentaria y lo ejecutó de tres balazos.Los voceros consultados aclararon que las primeras evaluaciones realizadas por los peritos indicaron que recibió dos balazos en la espalda y, un tercero en el estómago, que fue a quemarropa, ya que le dejó la camisa quemada, con una aureola.
Tras el ataque, el ladrón huyó del local junto a una mujer que lo secundaba y al cierre de esta edición ambos se encontraban prófugos, pero un investigador aseguró que "ya hay varias pistas para dar con su paradero".
EQUIPO DE FISCALES
Debido a la conmoción que provocó el crimen y para investigar con mayor celeridad, el fiscal General de San Isidro, Julio Novo, dispuso ayer mismo la creación de un grupo de trabajo integrado por los fiscales Diego Callegari, María Virginia Toso y Eduardo Rodríguez.En diálogo con un canal de noticias, el juez penal de San Isidro, Luis Cayuela, contó que conocía a Garrido desde hacía más de 30 años, ya que custodiaba la zona, y recordó que él mismo le comunicó que seguiría en actividad un tiempo más y que no lo jubilarían aún, pese a que estaba en edad.
"El era policía de alma", aseguró el magistrado sumamente conmovido.Garrido había ingresado a la Policía el 24 de abril de 1977 y alcanzó el grado de teniente, pero como es habitual en estos casos, fue ascendido post mórtem dos cargos, es decir a capitán, y se le daría a su familia una medalla de honor al valor heroico.

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