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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

miércoles, 14 de enero de 2009

Tribus Urbanas antecedentes academicos Universidad Catolica de Chile


Tribus Urbanas antecedentes academicos Universidada catolica de Chile Antecedentes Previos Los jóvenes, a través de sus propias motivaciones y por las influencias de los medios de comunicación y de consumo, han encontrando en las producciones culturales y artísticas, los instrumentos y mecanismos necesarios y óptimo que de alguna manera, les permiten expresarse y de alguna manera pasan a ser el medio para conocer sus visiones en torno a lo que están viviendo.
Es por ello que actualmente podemos encontramos con que el graffiti, la batucada, el capoeira (expresión cultural brasileña), el teatro, el rock en sus diversas vertientes (latino, punk, metálico, hard core, etc), el hip hop con sus diversas escuelas y expresiones, la fusión de estilos, el folklore andino y el tradicional, los rafta, el sound y la música villera, las artes circenses, entre otros, componen un amplio mosaico de manifestaciones producidas por ellos mismos y sus más diversas agrupaciones.
Todas estas formas de expresión cultural y artística les posibilitan a los jóvenes decir lo que piensan de la sociedad en que viven, criticar y proponer alternativas, por lo que a menudo tienen características contraculturales. De una u otra forma, se han convertido en ese medio ansiado de expresión; recordemos que el joven por naturaleza busca poder manifestarse. No cabe la menor duda que en estas producciones se juega parte importante de sus identidades. “Si bien pueden existir muchos que lo hacen como una pose, superficial y más vinculada a ganar la aprobación social, para muchos otros más bien significa la posibilidad de construir una posición en sus mundos, de expresar sus ideas y sentimientos, de aportar en sus comunidades y de decir sus palabras.
Esto le otorga relevancia a sus experiencias de creación y recreación cultural, en tanto se han venido transformando en modos de construirse como sujetos y de expresarse socialmente. Es decir, en tanto estas formas de expresión les posibilitan a los jóvenes decir lo que piensan de la sociedad donde viven, criticar y proponer alternativas, buena parte de estas producciones adquieren necesariamente características contraculturales. Muchas de estas experiencias han permitido a estos jóvenes generar lazos y vínculos entre ellos y ellas, y también con sus vecinos niños y adultos del barrio, o sus docentes en el liceo o la universidad o con la comunidad en general.” (Duarte, Bustos, Ramírez, Quezada. Juventudes de Chile, Santiago de Chile, Ediciones LOM, pp.11-12)
No obstante, a pesar de esta aspiración, esto no siempre se consigue ya que una parte importante de este mundo adulto y otros jóvenes, tienen la tendencia de asociar estas manifestaciones con producciones de baja calidad y con el prejuicio de que la gente que trabaja en ellas, toma necesariamente un camino para el consumo de drogas y alcohol, o que simplemente practica la delincuencia. Hay quienes plantean que las expresiones gráficas como el graffiti, por ejemplo, son un elemento que no contribuye con el diseño de la ciudad. De esta manera, las creaciones juveniles no siempre cuentan con el apoyo que esperan y con la aceptación que desearían para fortalecer sus procesos individuales y colectivos.
De esta forma, entendemos cómo nuestros jóvenes van generando este sentimiento de rechazo, que los lleva a buscar una separación del resto de la sociedad adulta. Debemos aclarar, que dicho sentimiento también es producto del carácter psico-evolutivo en que se encuentran nuestros adolescentes. Por lo tanto, si radicalizamos este sentimiento separatista, podríamos decir que “las Tribus Urbanas podrían constituir una cristalización de tensiones, encrucijadas y ansiedades que atraviesan a la(s) juventud(es) contemporánea(s).Son la expresión de una crisis de sentido a la cual nos arroja la modernidad, pero también constituyen la manifestación de una disidencia cultural o una “resistencia” ante una sociedad desencantada por la globalización del proceso de racionalización, la masificación y la inercia que caracteriza la vida en las urbes hipertrofiadas de fin de milenio, donde todo parece correr en función del éxito personal y el consumismo alienante.
Frente a este proceso, las Tribus Urbanas son la instancia para intensificar la experiencia biográfica y la afectividad colectiva, el contacto humano y sobre todo la alternativa de construir identidad y potenciar una imagen social. En otras palabras, las Tribus Urbanas constituyen una posibilidad de recrear una nueva “sociabilidad”, de reeditar un nuevo orden simbólico a partir del tejido social cotidiano.” Frente a lo señalado, podemos decir que las tribus son una expresión de la crisis que vivimos como sociedad, en donde nuestros jóvenes viven una paradoja porque en la medida que ellos van buscando “autenticidad” en las tribus, más se masifican.
Pero aun así, resulta sumamente interesante, que dentro de cada tribu se va creando una serie de códigos internos que de una u otra forma son manifestación de esa necesidad de ser “únicos”. Es por eso que se habla de que cada tribu conforma una nueva sociabilidad, pero con un componente exclusivo: son carácter netamente juvenil. En ese sentido, lo que deberíamos preguntarnos (más que caer en el juego de estigmatizar, caricaturizar o ridiculizar) es qué se esconde detrás de estas manifestaciones culturales de los jóvenes; qué nos quieren decir.
Hecho que no es tan sencillo, ya que implica dar un giro en la mirada del observador: tiene que dejar de lado su visión externa, que tiende a construir una sola realidad y pasar al punto de vista del observador, tratando de comprender e interpretar desde este sujeto, las construcciones y significados que le dan sentido a sus acciones, a su vida. En fin, se trata de dejar de lado los prejuicios. Al preguntarnos qué era lo que efectivamente buscaban estos jóvenes, los especialistas e investigadores en el tema concordaron inmediatamente que es Afecto. Ya que se aprecia esa necesidad de poder identificarse con alguien o con otros; y ese grupo de pares pasa a ser su familia. Es común que estos jóvenes organicen todo un “esquema familiar” fuera del ámbito de lo que entendemos por Familia, lo cual puede parecernos poco usual, sin embargo, es precisamente éste punto que nos lleva a pensar que las carencias afectivas pasan a ser el móvil del surgimiento de las Tribus Urbanas, aunque los mismos integrantes de éstas lo nieguen.
El hecho de crear una Tribu, implica todo un proceso de elaboración, que a veces es riguroso, y otras simplemente es espontáneo. Aquello depende mucho de la tribu a la que nos refiramos. No obstante, antes de involucrarnos en el tema de las Tribus en sí, creemos prudente aclarar primeramente lo que implica tener un “estilo juvenil” que les es propio y que permite la identificación de los jóvenes a través de una serie de elementos culturales:
a) El Lenguaje. Este elemento resulta ser clave, ya que ellos lo ven como una forma de expresión oral que permite la diferenciación con los adultos. Para nosotros es algo totalmente ajeno, no manejamos sus códigos y sólo llegamos a conocer algunas de sus expresiones.
b) La Música también es un elemento que permite que los jóvenes que identifiquen con algún ideario. Cada tribu tiene su estilo musical, que marca la identidad grupal, el consumo de ciertos productos e internalización de un imaginario cultural juvenil.
c) La Estética que identifica a los estilos juveniles, está marcadas, por ejemplo, por el pelo, la ropa, accesorios, entre otros. Pero en este punto queremos hacer una diferenciación, ya que las tribus en general tienen un aspecto estético determinado que los uniforma; sin embargo, hay muchas que sólo se basan en esto, en cambio, hay otras que logran dar un paso más allá y llegan a elaborar todo un ideario. Y son justamente estas últimas las que logran trascender en la sociedad y no se convierten en tribus pasajeras.
d) Producciones Culturales que nacen a partir de revistas, murales, graffitis, tatuajes, música, videos, películas, libros, etc. y éstas cumplen la función de reafirmar las fronteras de la tribu. Es a partir de estos elementos, que se puede hablar de una diferenciación del mundo juvenil del mundo adulto, lo cual ha sido tratado por algunos autores bajo la clave de ruptura generacional.
“El sociólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile , René Ríos, señala que uno de los motivos que impulsa a la formación de "tribus urbanas" tiene que ver en parte importante con el sistema educacional, ya que no está bien hecho el ajuste de lo que se puede obtener en la realidad de éste, con la expectativa que tiene la juventud. A partir de esto comienza a aparecer el descontento, que se orienta a ir en contra del sistema social en general. "No es que las tribus sean anti-sistema porque estén fuera de éste, sino que al contrario, pertenecen a él y sienten algún tipo de frustración porque no pueden obtener lo que les ofrece", expresa el académico”)
Análisis del Concepto Tribu Urbana “Aproximarse al concepto de Tribu Urbana no es sencillo, pero podemos señalar que en la literatura antropológica se utilizó con frecuencia la palabra tribu para designar a un «grupo autónomo, social y políticamente, de extensión definida, de homogeneidad cultural y organización social unificada que habita en un territorio que le pertenece». En este sentido, la tribu remitía a lo «primitivo», a lo exótico, a lo antiguo, anteponiéndose a la sociedad, a lo civilizatorio, a lo moderno, asimilando de esta forma la tribu a pequeñas comunidades o clanes, los cuales eran descritos como grupos que estaban compuestos por fuertes lazos sociales, económicos, religiosos y de parentesco.
Hoy en día, el concepto se vuelve a utilizar pero asociado al ámbito urbano, a la ciudad, como en un espacio de proliferación de tribus urbanas compuestas preferentemente por jóvenes. Por lo tanto, se puede decir que el proceso de tribalización urbana que vive la sociedad es una cuestión moderna, asociada a los grandes cambios epocales y que se manifiesta preferentemente en las grandes urbes.” Por lo tanto, a raíz de lo anterior, podemos decir que los primeros antecedentes de lo que es el concepto de Tribu Urbana, se encontraría en las Bandas, según lo establecido la Escuela de Sociología de Chicago, que se va a interesar en las transformaciones que está sufriendo la ciudad producto de la modernización industrial. Aparece de esta manera, el concepto de bandas como subculturas juveniles que empiezan a proliferar en los espacios de la ciudad.
Estas agrupaciones aparecen como una especie de “sustituto” que la sociedad nunca logró darles. De hecho, las claves de las bandas será la solidaridad interna que los une, y por ende, la lealtad es básica y necesaria, convirtiéndose en un fuerte sentimiento. Es así como los jóvenes comienzan a desarrollar lazos con este grupo, como si fuera su familia; y a su vez, la calle pasa a ser su casa, por lo tanto, necesariamente estas agrupaciones pasan a identificarse con un territorio y una tradición cultural que los distinga de los otros. A medida que se avanza en el tiempo, comenzarán a existir concepciones más modernas a cerca de las bandas, y muchos definirán que éstas son agrupaciones de jóvenes que visten de manera similar y llamativa, con una serie de hábitos comunes, con puntos fijos de reunión.
En ellos encontramos modos de sentir y pensar similares, con un gran soporte afectivo entre los miembros que de una u otra manera entregan la seguridad que el mundo de los adultos simplemente no les da. “Por otra parte, Mario Margulis (1994) define las tribus como aquellos «receptáculos en los que se agrupan aquellos que se identifican como un look ampliado en el que entremezclan ropas, peinados, accesorios, gustos musicales, manera de hablar, lugares donde encontrarse, ídolos comunes, expectativas comunes, ilusiones compartidas.
La tribu funciona como mecanismo de identificación de semejantes y de segregación de diferentes» (…) Este fenómeno constituiría una respuesta al proceso de «desindividualización» consustancial a las sociedades de masas, cuya lógica consiste en fortalecer el rol de cada persona al interior de estas agrupaciones, recuperando el carácter afectivo/emotivo a partir de una adhesión voluntaria. Para este autor (en Ganter y Zarzuri, 1999), los rasgos básicos del proceso de neotribalización contemporáneo están asociados con los siguientes tópicos:
a) Comunidades emocionales: lo determinante de este elemento se vincula al carácter predominantemente afectivo/emotivo que se fragua al interior de estas agrupaciones, remodulando —frenando— el imperio de la racionalidad formal —instrumental, productiva y calculabilista— que predomina en la intemperie de las grandes metrópolis contemporáneas.
b) Energía subterránea: en este punto la inercia, la verticalidad y la uniformidad que caracteriza al continum de la sociedad actual se ve resquebrajado por una multiplicidad de léxicos —prácticas sociales polisémicas y alternativas— cuyo contenido se expresa a través de una grupalidad experiencial o un vitalismo que sitúa su flujo más allá del eje individualismo/muchedumbre.
c) Sociabilidad dispersa: bajo esta noción lo social emerge como un discurso omnipresente y que se expresa a través de relaciones contractuales urbanas entre individuos —mayoritariamente adultos— que comparten los patrones culturales y sociales definidos por el saber hegemónico (discurso apolíneo). Mientras que soterrada e intersticialmente se abre paso un discurso discontinuo y fragmentario (discurso dionisíaco) —expresión de un saber parcial— que se opone a la lógica dominante, asumiendo estrategias de interacción diversificantes que fundan una nueva socialidad neotribal. Lo interesante en esta reflexión es que ambos discursos intentarán medir inevitablemente sus fuerzas en algún tiempo y espacio determinado.
d) Fisicidad de la experiencia: el espacio físico —la urbe— se transforma aquí en un factor determinante en la conformación del entramado biográfico intersubjetivo. El espacio como artificio cultural que permite «formatear» la dimensión existencial del ser. Lo significativo aquí parece ser que a mayor globalización y cosmopolitismo metropolitano, mayor será el deseo de identificación espacial localista e intimista.”
Producto de lo anterior, no nos cabe la menor duda que las Tribus Urbanas son la expresión de una serie de prácticas sociales y culturales pero de carácter más bien privado y oculto, que nos demuestran que nuestra sociedad está viviendo un período dinámico, que constantemente nos está pidiendo cambios, y que a su vez, es una época tensa y llena de encrucijadas para la juventud de hoy. Son la expresión de una crisis de sentido a la cual nos arroja la modernidad, pero también constituyen la manifestación de una disidencia cultural o una «resistencia» ante una sociedad desencantada por la globalización del proceso de racionalización, la masificación y la inercia que caracteriza la vida en las urbes hipertrofiadas de fin de milenio, donde todo parece correr en función del éxito personal y el consumismo alienante.
De esta forma, si nos vamos involucrando a lo qué es realmente una Tribu Urbana en la actualidad, podríamos decir con mucha certeza que éstas ya no sólo nacen producto de un sentimiento de rechazo de los jóvenes hacia el mundo adulto, sino que también podríamos decir que además de ello, tenemos que contextualizarnos en este proceso de globalización que resulta se agobiante para todos aquellos que simplemente no pueden unirse a este proceso mundial. Es así que si tomamos en cuenta lo anterior, podemos obtener una serie de elementos que caracterizan y definen el fenómeno de las Tribus Urbanas en la actualidad:
· “Tribu Urbana como conjunto de pautas específicas –subculturales- en las que el joven reafirma su imagen, este proceso involucra un nivel significativo de compromiso personal.
· La Tribu Urbana funciona como una micro-mitología, una pequeña gran historia, un micro-relato que contribuye en la construcción de identidad y que provee a los sujetos de un esquema comportamental que permite romper el anonimato.
· La Tribu Urbana supone un conjunto de juegos, rituales y códigos representacionales que un individuo corriente no conoce o no maneja. Estos patrones suponen la transgresión a las reglas socialmente instituidas.
· El proceso de tribalización supone toda una apropiación de símbolos y máscaras irreverentes que reafirman la pertenencia grupal.
· La mayoría de las Tribus Urbanas constituyen en sí mismas un virtual dispositivo discursivo de disidencia (la subcultura) y desestabilización del orden adulto, dominante o hegemónico.
· El look menos convencional lleva en sí mismo una actitud de resistencia a la sociedad, pudiendo incluso expresarse violenta o agresivamente.
· La relación de pertenencia es globalizante, abarcando a veces la existencia completa de todas las dimensiones de la vida de los sujetos. En este sentido, se juega un proceso de desresponsabilización personal de las acciones
· Los Punks y los Skins son las Tribus paradigmáticas y que mejor reflejan las características anteriores, constituyendo además los dos ejes extremos donde oscilan el resto de las Tribus existentes.
· Música y espectáculo deportivo constituyen los dos circuitos más potentes a través de los cuales las Tribus canalizan sus energías vitales, las válvulas de escape de mejor y mayor rendimiento emocional. Mecanismos de cohesión social, quiebre de la realidad cotidiana, instancia de comunión, la fiesta el baile, explosión corporal, estados alterados de conciencia. Los cantantes ocupan en la actualidad el lugar de los chamanes en las Tribus primitivas: se produce al igual que en la antigüedad la fusión y comunión cuerpo/espíritu por medio de estos rituales.
· Las actitudes más violentas implican un uniforme ceremonial, una imagen que le permite reconocerse así mismo y que los otros también reconozcan en él. A diferencia de las pandillas juveniles tradicionales donde el hecho delictual tiende a ocultarse, en las Tribus no se disimula, al contrario existe toda una suerte de exhibicionismo exacerbado.”
Si seguimos, entonces, analizando este fenómeno de las tribus, cada vez se va especificando el fin de éstas. Hemos señalado que las tribus pretenden ser esa instancia donde el joven puede construir su identidad y donde, además, puede crear su propia biografía, suplantando la afectividad de la familia por la de un grupo colectivo. Por lo tanto, el fin de las tribus urbanas consiste en recrear una nueva sociabilidad, ya que lo que se pretende es reinventar un modo de vida que la modernidad (y/o globalización) ha destruido.
“La praxis de estas Tribus no sólo expresa el contenido de los “saberes sometidos”, sino que además constituye el resultado de una operación estratégica más consistente que está dando cuenta de formas de resistencia a la economía de los poderes socialmente legitimados. En palabras de Toni Negri, agenciamientos, transformaciones del flujo, donde se expresa una política de la experimentación y de producción de la vida El contenido discursivo presente en estas resistencias es lo que abre la posibilidad de sacarle rendimiento a las “socialidades” emergentes o a las producciones conta-hegemónicas que se desplazan en el campo juvenil actual, donde las dinámicas afectivo/comunicativas generan una explosión de los códigos canónicos del saber/poder a través de manifestaciones como la música o los graffiti.
Todo ello con el propósito de que se vayan conformando y fortaleciendo aparatos representacionales críticos a partir del rescate de los léxicos y los discursos juveniles contingentes.” (Ibíd. Pp.69-70) Frente a esto que podríamos especificar los valores de estos grupos:
· Ocurrirá un proceso de Autoafirmación de la subjetividad en y con el grupo, situación que el joven no percibirá, sólo se dará cuenta de ello, una vez tenga vivencias en el grupo.
· Apropiación y defensa de la territorialidad es uno de los aspectos más importantes, ya que en ellos está implícita la idea de pertenecer a un determinado espacio, es por ello que la ciudad se convierte en ese espacio simbólico donde se construye identidad.
· Predominio de las experiencias estético/sensibles, lo sensorial (lo corporal, lo táctil, lo visual, la imagen, lo auditivo, etc.) ya que el joven está ávido de ello.
AUTOR: OSCAR TERMINIELLO

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