SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

miércoles, 7 de enero de 2009

En Johannesburgo, la batalla no terminó


Desde 1995 bajó 42% la tasa de homicidios, aunque la situación aún es delicada; incluso el gobierno se vale de la vigilancia privada
Franco Varise LA NACION

Durante casi cuarenta años Johannesburgo se asemejó más a una tierra arrasada por causa del apartheid y la violencia que a una ciudad en la que convergen personas de diferentes orígenes y etnias, con los mismos derechos.

El final del racismo estatal, a mediados de los años 90, dejó al descubierto graves problemas de criminalidad cuya solución en Sudáfrica es aún una deuda.

En 1996, ante los altísimos niveles de criminalidad, la comuna de Joburg (como la llaman coloquialmente los sudafricanos) comenzó aaplicar un plan contra la violencia basado en el programa Ciudades Seguras, de las Naciones Unidas.

Esa estrategia sólo empezó a instrumentarse a partir de la creación del primer Consejo (gobierno municipal) de la ciudad post-apartheid, que inició una paulatina caída del muro racial, del que, no obstante, aún se mantienen muchos ladrillos en pie.

Sin embargo, la situación de la ciudad más grande y rica de Sudáfrica no mejoró rápidamente. Miles de ciudadanos pobres de Soweto y Alexandra ?antes guetos? se mudaron a zonas céntricas, como Hillbrow.

Hoy, este conglomerado tiene 3,89 millones de habitantes en la ciudady cuatro millones más en el área metropolitana. El 16 por ciento de la población es blanca, con índices de vida casi europeos; la mayoría negra, el 73%, vive en buena parte en una difícil situación económica, o directamente en la pobreza.

Durante los años 90 los niveles de criminalidad siguieron siendo extremos: Joburg era considerada una de las ciudades más peligrosas del mundo; Gauteng, la provincia de la cual es capital (y que posee una población de 9.525.571 habitantes), tenía una tasa de homicidios de 66,9 por cada 100.000 habitantes, en 1995. Trece años después, ese delito bajó el 42%, hasta llegar a 38,6 por cada 100.000 habitantes, según datos oficiales del gobierno de Sudáfrica.

Rejas electrificadas con carteles que dicen armed response (respuesta armada), cámaras de televisión distribuidas en el centro de la ciudad, vigilancia privada masiva y algunas políticas adoptadas por el gobierno nacional en coordinación con el municipal hicieron caer los niveles de criminalidad.

También algunas mejoras sociales, como el black empowerment, queobliga a las empresas a emplear a cierto número de ciudadanos negros, hicieron subir los niveles de calidad de vida de esa comunidad.

"Los blancos, en su mayoría, disfrutan de muchos más recursos y previenen la violencia con coches blindados, altas murallas con alambres de púa y guardaespaldas", comentó el sudafricano Sven Albrecht a La Nacion. Y agregó: "Hace años era mucho peor, porque no había conciencia de la importancia del turismo, por ejemplo. Ahora, para los turistas no es una ciudad peligrosa si se tienen en cuenta algunas precauciones, como evitar los townships ?ex guetos? y trasladarse por autopistas".

El municipio de Johannesburgo se sumó a la Estrategia de Renovación Urbana de Sudáfrica (URS, según sus siglas en inglés), lanzada en 1999, que complementó la Estrategia Nacional de Prevención del Delito de 1996 y el documento oficial (White Paper) sobre la seguridad, de 1998. La URS se inspira en "la correlación entre el delito, la pobreza y la raza".

El diseño de la ciudad está casi supeditado a mantener una "capa aislante" entre los ciudadanos y la zonas peligrosas. Grandesautopistas, shoppings hipervigilados y estacionamientos herméticos permiten a los ciudadanos movilizarse prácticamente sin pisar la calle. El transporte público casi no existe. Vigilancia y desarrollo

"La importancia de este tema es tan grande que el gobierno sudafricano invierte 870 millones de dólares al año en seguridad privada", explicó a La Nacion el embajador argentino en Sudáfrica, Carlos Sersale. "Hay un alto número de policías por habitantes: 2,9 cada 1000 personas. Y para el Mundial de Fútbol de 2010 van a sumar unos 30.000 policías más en todo el país", añadió el embajador.

No existe hoy un documento específico acerca de la política por seguir. La estrategia, a grandes rasgos, se concentra en el desarrollo económico, la mejora en la calidad de los servicios del gobierno, el acceso a la vivienda y la mayor eficacia de las fiscalías y de la justicia penal.
Desde hace algunos años también se formó en el centro de la ciudad unaorganización de "jefes de manzana" (reservistas), elegidos por los vecinos. Esta acción, según fuentes oficiales, dio buenos resultados.

Una de las últimas medidas adoptadas por el gobierno sudafricano fue pedirle consejo al ex alcalde de Nueva York Rudolph Giulliani para aplicar su "tolerancia cero

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