SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

miércoles, 7 de enero de 2009

COMO PRACTICAR UN MASAJE CARDIACO



Para saber si la víctima está inconsciente le sacudiremos por los hombros y le gritaremos para ver si responde. Si no es así pediremos la ayuda e inmediatamente abriremos la vía aérea mediante la maniobra frente-mentón: una mano en la frente de la víctima y la otra en la barbilla, elevándola para conseguir una hiperextensión del cuello y mantener la vía aérea permeable.



Ver, Oír y Sentir: Una vez que la vía aérea está abierta, comprobaremos si respira normalmente, nos fijaremos si el tórax se eleva, nos acercaremos para intentar sentir u oír su respiración. Si no respira, o no lo hace normalmente y tenemos dudas, actuaremos como si no respirase:

Pediremos ayuda e iniciaremos el masaje cardiaco.
Una vez realizadas las primeras compresiones, las alternaremos con las insuflaciones de aire.



La posición del socorrista para realizar el masaje cardíaco ha de ser perpendicular a la víctima, situándose a la altura del corazón de la víctima, de rodillas en el suelo y con los brazos rectos sin doblar los codos.
Se colocará el talón de una mano en el centro del pecho de la víctima y el talón de la otra mano encima. Es importante no realizar la presión en el abdomen o en el borde del esternón.


Comprimiremos el tórax de la víctima, haciendo que descienda 4 ó 5 cm. La parte anterior de la caja torácica es móvil, es posible desplazar el esternón y las costillas para comprimir el corazón y hacer que bombee.

Después de cada compresión debemos permitir que el tórax se expanda a su posición normal (aprox. el mismo tiempo la compresión y la expansión)
Las compresiones las realizaremos a una frecuencia de 100 por minuto aproximadamente. Realizaremos 30 compresiones y después le daremos dos bocanadas de aire (respiración boca a boca o boca-nariz). El ritmo indicado para masaje-respiración será 30-2
Vías respiratorias.
la maniobra frente-mentón mientras la socorrista introduce el aire en la boca de la víctima.
En la respiración boca a boca, el aire pasa de los pulmones del socorrista a los de la víctima, a través de la boca. También puede realizarse la respiración boca-nariz. El aire que expulsa el socorrista contiene la cantidad de oxígeno suficiente como para reanimar a la víctima (sólo utilizamos una parte del oxígeno presente en el aire que inspiramos). Para que la bocanada de aire que insuflamos a la víctima sea eficaz, es importante recordar que la vía aérea debe estar abierta, de lo contrario el aire no penetrará

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