SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

miércoles, 7 de enero de 2009

Auckland, contra el vandalismo


Gabriel Di Nicola LA NACION

En Auckland, Nueva Zelanda, lo más difícil hoy es encontrar estacionamiento. La gente no tiene miedo de dejar su vehículo en la calle durante una o varias noches y que, en ese tiempo, el auto le sea robado. Tampoco hay desarmaderos, como en la Argentina.

El único temor, al respecto, es ser víctima de un ataque de vandalismo y que el auto aparezca con un grafiti. Entre los principales problemas de Auckland, como del resto de las principales ciudades de Nueva Zelanda, se destacan los actos de vandalismo protagonizados por jóvenes.

Es común encontrarse con carteles que indican que la "zona está vigilada por cámaras" como una medida de prevención, según informaron a LA NACION fuentes oficiales.

Cuatro años atrás, en Auckland, que es la ciudad más grande de Nueva Zelanda y tiene una población de 1.237.000 habitantes, se puso en marcha un programa especial que, en sólo seis meses, logró reducir en 30 por ciento el robo de automóviles, según explicó William Godnick, investigador de Internacional Alert y de la Universidad de Bradford, en Gran Bretaña.

Para poner freno al vandalismo juvenil, las autoridades neozelandesas instrumentaron una serie de medidas, como la contratación de oficiales de policía e_SDLqpro-joven", que están pendientes de la actividad de los jóvenes que andan por el centro de la ciudad después de las 21 sin ningún tipo de supervisión de los adultos.

Además, un grupo comunitario indígena (maorí) se organizó para prestar el servicio de transporte gratuito a domicilio para jóvenes que circulan por las calles después de las 21. Si algunos de esos jóvenes hallados en las calles sin supervisión tenían causas pendientes, les dan tareas en diversos grupos, explicó William Godnick.

Como entre los adolescentes hay un preocupante nivel de consumo de alcohol, se aumentaron los controles sobre la venta de bebidas alcohólicas durante la noche y la madrugada.

En Nueva Zelanda, la inversión para tratar de impedir los hechos de inseguridad es de cuatro millones de dólares mensuales. Hay una oficina, llamada Dependencia de Prevención del Delito del Departamento del Primer Ministro y del Gabinete, que tiene como misión coordinar los recursos y las medidas para concertar asociaciones con autoridades locales, mediante el mecanismo de "consejos por una comunidad más segura".

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