SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

lunes, 15 de diciembre de 2008

MARAS UN FENOMENO SOCIAL PARA TENER EN CUENTA



En los primeros días de Mayo del corriente esta información nos llegaba de Honduras
TEGUCIGALPA.- Por lo menos 18 pandilleros murieron en un enfrentamiento en la principal cárcel de Honduras, tras ser atacados por sus propios compañeros de celda. “No hubo ningún herido”, dijo el portavoz de la Policía, comisario Héctor Iván Mejía. “La situación ya está bajo el control de las autoridades”.
Informó que todos los muertos son miembros de las pandillas Mara Salvatrucha (MS) y la Mara 18, que estaban en proceso de rehabilitarse y que se desconocen las causas que provocaron la masacre.
“La riña fue tumultuosa y ocurrió de manera rápida cuando se enfrentaron los reos comunes con los pandilleros en el interior de la Penitenciaría Nacional (PN)”..

El pasado diciembre de 2007, América Central amaneció consternada por el asesinato de 27 personas a sangre fría en un autobús, emboscado en Honduras por integrantes de ‘maras’: un episodio más del preocupante fenómeno social que reúne, en un círculo vicioso, juventud y miseria, migración a Estados Unidos, droga y ultra violencia.

Hasta aquí las noticias

Maras

Su modo de actuar se asemeja al de las hormigas marabuntas, y de allí la denominación genérica de estos grupos.
La adopción del nombre Maras, según sus propios miembros, se debe a que, los integrantes de la pandilla actúan conjuntamente y dejan tierra arrasada en las zonas donde operan, sembrando el terror a su paso, obligando a los habitantes del lugar donde se establecen, a someterse a las reglas de juego que ellos imponen, tales como el pago de rentas para poder trabajar sin ser molestado, a riego de su propia vida de o la de toda su familia.

Provenientes de barrios marginales, sus integrantes tienen como común denominador un pasado de: privaciones, entornos conflictivos, violencia, explotación infantil, desempleo, miseria absoluta……

Un poco de historia

En el pasado siglo, la primera manifestación pandillera en región Americana, se conoce en los Estados Unidos entre 1910 y 1925, coincidentes con la inmigración de ciudadanos Mexicanos hacia ese país, a causa del periodo revolucionario de México y posteriormente por la depresión económica de 1930. A estas pandillas se los denomino Pachucos, y se los consideraba como la respuesta a un conflicto generacional ligado, a su vez, con otro de carácter binacional.
La sociedad estadounidense vio a los Pachucos como sujetos peligrosos, haciéndolos blanco de desprecios y burlas.
Arribando a los 80 en Los Ángeles comienza a gestarse una pandilla cuyos integrantes, todos latinos y negros, comienzan a ser liderados por mexicanos, que representan la mayor cantidad de inmigrantes.


Promediando los 80 y en los 90 también comienzan a llegar al país de norte, puntualmente a la Ciudad de Los Ángeles, en condición de “inmigrantes ilegales”, ciudadanos Salvadoreños huyendo de la guerra civil que desbastaba a su país. Procurando ubicarse en las mismas zonas donde convivían otras comunidades Latinas, mayormente de ascendencia Mejicana. Los nuevos inmigrantes fueron discriminados y agredidos por pandilleros latinos, que otrora se habían organizado para enfrentar y resistir la discriminación anglosajona. Siendo los pandilleros mejicanos los primeros en segregar a los Inmigrantes Salvadoreños.
Entre los inmigrantes Salvadoreños se encuentran ex Militares, ex Policías y ex Guerrilleros, que poseían prácticas y entrenamiento profesional en uso de armas y tácticas bélicas. Algunos de ellos son reclutados por la Pandilla 18, (que se identifica así por estar en esa calle del sector de Rampart en Los Ángeles.) para incrementar su capacidad operativa. Por otro lado una gran cantidad de los “no reclutados por esta pandilla” se organizan para contrarrestar las agresiones y abusos de la pandilla 18 y se autodenominaron “Mara Salvatrucha” también conocida hasta estos tiempos como MSXIII. Usan el número 13 por que ese numero corresponde a la treceava letra del abecedario (M) letra inicial de “marihuana” y Mejicano”, además en la jerga pandilleril, la letra M es utilizada para referir a “la vida loca”.


También en los 90, inmigrantes como los ciudadanos Hondureños, escapando de la miseria y en busca del sueño Americano, llegan a USA, principalmente a Los Ángeles y también sufren las generales de la ley impuesta por estos dos grupos.


Así las cosas, algunos inmigrantes por: temor, por admiración, por encontrar en esos grupos una nueva forma de pertenencia, o por ver que sus necesidades básicas son satisfechas de manera rápida a partir del ingreso al grupo, comienzan a insertarse en el que conseguían cabida. Así vemos que el nacimiento de las Maras y Pandillas que hoy se encuentran en Latinoamérica son producto de una rivalidad de “naciones” (mejicana y salvadoreña) que se disputaron originalmente territorios y poder dentro de guetos Latinos especialmente en la Ciudad de Los Ángeles.

Como consecuencia de las políticas de deportación masiva de inmigrantes ilegales y conflictivos de los estados Unidos, regresan a sus países de origen El Salvador, Guatemala, Honduras y en menor medida a Nicaragua.
Un relevamiento realizado en Honduras en 2002 daba cuenta que 36.000 miembros distribuidos en 475 grupos y alrededor de 75.000 seguidores ya estaban instalados en ese país, cuyas costumbres y hábitos para nada diferían ni difieren a las adquiridas en el país del Norte.

Al igual que las hormigas Marabuntas, con estructuras jerárquicas, división de labores, pactos de lealtad, solidaridad, y defensa del grupo, las Maras se presentan ante otros grupos y la sociedad a través de una jerga, un lenguaje particular, con símbolos y tatuajes que les son propios, y los diferencian de otros grupos
El pertenecer no es tarea fácil, además de pasar el rito de iniciación, los miembros deben cumplir y seguir con estricta observancia las reglas impuestas, de no cumplirlas el castigo puede llegar a costar la vida.

Su organización

Son grupos perfectamente organizados, estructurados y diseñados que nada debe envidiar una organización empresarial legal, al punto que los organismos de seguridad internacionales consideran firmemente que hay una ligazón con grupos terroristas…
Se organizan por barrios, y cada barrio donde existen maras o pandillas hay una “Clica” u organización básica, a la que podríamos denominar “célula”, la que se encuentra asignada a un determinado sector, según su disposición e intereses que se establecen en el grupo. Cada una de estas “Clicas” posee jefes y sub. Jefes, quienes son sus asistentes directos, y finalmente están los miembros cuya función es realizar las actividades ordenadas o demandadas con normas perfectamente establecidas.


A su vez cada “Clica” esta especializada en una determinada Misión, algunas trafican drogas, otras trafican armas, otros son sicarios que matan a personas por encargo o para eliminar la competencia.


Estos grupos con características mafiosas y gansteriles, generalmente operan lejos del lugar donde esta asentada la Clica, con el fin de no ser identificadas, donde tampoco la Clica del lugar se involucra para no tener problemas legales.
Dentro del barrio donde tiene el “centro de operaciones”, estos grupos en general no realizan actividades en contra de los residentes. Algunos vecinos simpatizantes colaboran con sus actividades, avisando la llegada de la policía, guardando o escondiendo elementos prohibidos (drogas y armas) ante posibles requisas, y también dinero. A estos vecinos los denominan “paisas firmes”.


En tanto que aquellos proclives a denunciarlos ante las autoridades son considerados enemigos potenciales y se los intimida para que se vallan del barrio, si persisten en su actitud el asesinato es el próximo paso.


Están tan bien organizados que poseen un alto grado de control sobre la zona donde operan, al punto que conocen los movimientos de las patrullas policiales y los posibles lugares donde se dirigen. Tiene miembros infiltrados en organismos de seguridad, también utilizan a mujeres pandilleras, para obtener información sobre actividades mediante la seducción y la conquista de algún miembro de seguridad puntual.

Para los Maras la única autoridad reconocida es la del Líder o Cabecilla. Esta posición de mando se adquiere por el reconocimiento del grupo a sus hazañas violentas, cargadas de crueldades. Esto hace que el grupo le tenga temor y respeto.
El cabecilla es el que ordena dentro de su grupo, señala y plantea las conductas a seguir, hace cumplir las normas, impone las pautas financieras, la distribución del dinero que debe entregarse a cada quien, las formas de pago, y juez inapelable si algún miembro del grupo ha violado alguna norma.


Es también el encargado de participar de las reuniones (Meeting) con pares de otros grupos afines a los efectos de tomar dediciones importantes que competen al conjunto.
Los Meeting, son una especie de Congreso o Asamblea deliberativa que, en cuanto a las formas, sus participantes deben observar una rigurosa disciplina.
Para pedir la palabra o exponer su opinión deben solicitar permiso, y la opinión emitida debe ser considerada por los participantes como significativa y oportuna para el tema bajo tratamiento. Lo contrario es motivo de castigo.
Las decisiones que resulten del Meeting son de cumplimiento efectivo y obligatorio, y son los líderes los encargados de trasladarlas a los distintos grupos. La inobservancia conlleva a penas y castigos para los infractores.
Estos Meeting pueden ser locales, donde se juntan los lideres del lugar, regionales donde son representados por algún miembro de la ciudad, también Internacionales donde solo asisten los “nominados” a representar su país.

Estos grupos, se sustentan también con el cobro de “rentas” a empresas de ómnibus, pequeños comercios, etc. Como contra prestación aseguran al propietario tranquilidad y seguridad.
Las finanzas de la Maras y las Pandillas son estrictamente controladas a la hora de rendir cuentas. Ambos grupos “Maras y Pandillas” tiene contadores que legalizan y pagan nominas a toda persona que halla realizado alguna gestión o servicio para ellos. Así es que los servicios de abogados, médicos, miembros de algún poder son recompensados.
Al igual que sus finanzas, prolijamente escritas en libros contables, poseen otros libros donde llevan todos los registros de los nombres de sus miembros, aquellos que desertaron, que renunciaron o que murieron, en que condiciones fallecieron, a causa de que y a manos de quien. También figuran los miembros ejecutados por el mismo grupo, y los pendientes de sanciones.

La policía de Honduras ha elaborado una escalera en la que, cada uno de sus peldaños responde a la categoría del integrante del grupo.

En el escalón más bajo se posiciona al simpatizante;
En el segundo escalón descansa el aspirante;
En el tercer escalón se sitúa el novato;
El cuarto escalón responde al pandillero:
El quinto escalón se posiciona le líder.

El simpatizante es aquel individuo que puede vivir en el sector de dominio del pandillero, conoce a los miembros, de la pandilla, siente admiración por los miembros de la pandilla, de los que sus amigos cuentan terribles anécdotas, o de acciones heroicas para “defender al barrio” y “su gente”…..
La convivencia del simpatizante con el pandillero significa conocer mas o menos el lenguaje, el significado de los graffitis, forma de actuar de la pandilla, no obstante el grupo le hace guardar una distancia prudencial.
El simpatizante, ve en el pandillero una vía rápida para alcanzar los bienes, que quizás jamás obtendrían luego de una vida de sacrificios, sabiendo que al ingresar al grupo, la recompensa es casi inmediata.

El aspirante es el que esta plenamente identificado con la pandilla, es aceptado y la distancia que antes le ponía el grupo se reduce, pasa algún tiempo con sus miembros y realiza algunos trabajos sencillos como “alertas” dando aviso del paso de vehículos que puedan resultar sospechosos, los vehículos de la policía en labor de patrulla, o vehículos encubiertos.
Este periodo dura entre uno y tres años, tiempo en el que puede convertirse en pandillero o desistir. Durante esta etapa el grupo deja que el aspirante vea lo “positivo” que puede sacar de la pertenencia al mismo. Esto ocurre en simultáneo con un proceso de desocialización de su mundo actual.

El novato es aquel que se ha convertido en un nuevo pandillero. Es iniciado en el grupo por medio del ritual de iniciación o bautizo que significa lealtad al grupo por sobre todas las cosas, y el sometimiento a todas las reglas establecidas, así también los castigos a los que se pueden hacer merecedores.


El pacto con el grupo obliga al novato a que la pandilla sea su: referente, su hogar, su familia, su mundo. En la primera etapa de inserción al grupo, la pandilla aun no tiene plena confianza, la que se debe ganar mediante la realización “efectiva y eficaz” de trabajos que se le encomiendan.
En lo que refiere al ritual de iniciación, antes incluía el asesinato de una persona, ahora no siempre es así. Pero, en algunas ocasiones la prueba del valor se ejecuta disparándole con un arma de fuego a una persona de la zona donde vive el aspirante, y que le indica al azar un pandillero que lo acompaña a visitar el lugar. Este es el punto de inflexión, si el aspirante no dispara contra la persona, no ingresa al grupo, pero no hay acciones contra el.
La prueba de inicio también incluye: una golpiza propinada por no menos de cinco miembros de la pandilla o las maras los que golpean a iniciado por un tiempo determinado. el novato puede defenderse pero siempre se ve superado por el numero de contrincantes. En este rito, lo único que debe hacer el novato es tratar de mantenerse en pie, dado que el estar parado es una demostración de valor y de coraje.


Los tiempos son discrecionales puede durar segundos o minutos y va a voluntad del jefe que dirige la ceremonia de bautizo. En algunos casos la ceremonia de bautizo ha llevado a la muerte al aspirante.
Durante los dos años siguientes entra en un constante proceso de adoctrinamiento. Aprende las tradiciones, la historia y la filosofía del grupo, debe aprender el lenguaje, las señas, las reglas y las formas de operar.
No puede desobedecer, dudar, ni cuestionar las reglas impuestas, tampoco evitar ejecutarlas. Además adquiere adiestramiento de cómo “ganar puntos” dentro del grupo ya sea para acceder o elevar su perfil..
De este momento en más, el barrio, la mara, la pandilla, aun sobre su propia familia, se convierten en la familia directa del iniciado. Desde entonces, la “institución” comenzara a cobijar al nuevo integrante, y a cubrir sus necesidades, pero también exigir en contra prestación todas las fuerzas, la voluntad y la inteligencia para la acción. La deserción se paga con la vida.

En cuanto a las mujeres, el rito de iniciación es el mismo con la diferencia que las bautizantes son también mujeres, aunque otras versiones indican que para ingresar al grupo las iniciadas deben mantener relaciones sexuales con un numero determinado del hombres del grupo, y durante un tiempo medido por los parámetros de iniciación de los hombres del grupo. Ya no hay marcha atrás y su retiro equivale a firmar su propia pena de muerte.

La forma de vestir y de caminar tiene un significado simbólico y tradición histórica. Su vestimenta refleja el orgullo de ser miembro del grupo, su amor propio y el amor al grupo, como así también la posición dentro del grupo.
La cabeza rapada, pantalones y camisa varios talles más grandes que su talla normal son características y tradiciones del pandillero. Hombres y mujeres usan el mismo tipo de vestimenta.

Las mujeres pandilleras son utilizadas para tareas consideradas menores tales como traslado de armas, droga mensajes de un lugar a otro. También son utilizadas como cobradoras de impuestos en algunos tipos de negocios. Su nivel de exposición hace que sean aprendidas por la policía frecuentemente.
En ciertas oportunidades las utilizan para atraer sexualmente a hombres y conducirlos a un lugar determinado cuyo fin ultimo es secuestrarlos para solicitar un rescate o asaltarlos con la ayuda de otros miembros del grupo.
Exhiben tatuajes en cualquier parte del cuerpo. Desde la cabeza a los tobillos. En los mismos se puede leer a la pandilla que pertenece, también figuras y números. Uno de los tatuajes comunes es la leyenda “perdóname madre mía por mi vida loca”.
Se podría afirmar que los tatuajes son una suerte de curriculum de quien los porta. Esos tatuajes representan su lugar de pertenencia, hechos violentos en los que han estado, cantidad de asesinatos cometidos, sus mujeres y su inclinación religiosa, serpientes, calaveras, diablos, etc. El caso de la M18 devoto de la Virgen de Guadalupe, suelen exhibir en sus cuerpos la imagen de la virgen.
Los graffitis en las paredes definen: territorios, llegadas de mercancías, avisos importantes, recuerdo de miembros asesinados, hasta avisos de ejecución impuestos por miembros de uno u otro grupo

Sintetizando:


Estos grupos son un nuevo eslabón de lo que podría denominarse sin temor a equivocarse del “crimen organizado” que ya trasciende las fronteras de sus países de origen para instalarse en otros territorios de la región. Ayudado por el fácil acceso a las armas y las drogas han convertido a los lugares donde se instalan en sectores poco menos que caóticos. Reconocen su origen en sociedades en crisis por: problemas económicos, políticos y sociales que han marcado profundas inequidades, sumado esto al aumento de la violencia generalizada. Productos de un medio social complejo y marginal, estos grupos son criminales de muy difícil inserción en la sociedad y un desafío para los sistemas penitenciarios. Hoy representan una amenaza latente, con un serio factor de inestabilidad para los países donde han echado raíces, y también para el resto de la región, especialmente a los países con altos índices de pobreza, en los que hay serios indicios de exportación de esa cultura.


En nuestro país alrededor de diez millones de jóvenes viven en la pobreza y la marginalidad. Las estadísticas criminales indican que el 90 % de los robos con arma son cometidos por jóvenes de edades entre 16 a 25.- Lo mismo ocurre en otros países de América Latina. En un reportaje dado a la ONG. Comunidade Segura del Brasil en febrero de 2008 la socióloga Argentina Laura Etchevarren, advierte sobre el estado embrionario de la Maras en Argentina. También dice en su reportaje que, si no se toma conciencia y se sigue ignorando el problema voluntariamente el fenómeno puede crecer y potenciarse.


Recientemente, una organización dedicada a la prevención de las adicciones en Buenos Aires, después de una recorrida por dos barrios de bajos recursos, se propuso estudiar más a fondo este fenómeno social dado que, en algunas villas ya se ha detectado actividades y maifestaciones del tipo Maras.

Como hemos referido en notas anteriores, el combate contra la pobreza exige eliminar definitivamente sus causas y no solo resolver los problemas más urgentes. Si las soluciones siguen esperando un tiempo político, en poco tiempo encontraremos legiones de jóvenes sin trabajo, sin estudios, cargados de frustración y odio, y librados a su propia suerte, saliendo a buscar “como estos grupos” lo que ellos consideran sus propios espacios.
Claro que, la miseria tiene un hedor característico que no muchos funcionarios y políticos están dispuestos a olfatear.

Andres Penachino

fuentes:
Maras, Pandillas y Desviación Social.
Autor Gustavo Sánchez Velásquez

1 comentario:

Ivette Durán Calderón dijo...

Ivette Durán Calderón, Dice:
Magnífica síntesis de este fenómeno social que aún no es comprendido en Europa. La inmigración lamentablemente siempre está asociada a la delincuencia. a la violencia, producto - dicen los estudiosos- de la miseria y marginación de sus propios países.
Sin embargo, cabe destacar que un gran número de los integrantes de estos colectivos juvenules provienen de familias no precisamente desestructuradss, sino más bien "normales" y algunos otros provienen de estratos de clase media tirando para alta ciya posición social y económica es reconocida y holgada.
No nos dejemos engañar con la apariencia de su vestimenta pues ello estigmatiza a los jóvenes que guiados por su ingenuidad y/o ignorancia, adoptan modas hip-hoperas o afines que permiten su fácil confusión con los integrantes de estos grupos delicnuenciales.
Los adultos lejos de alarmar y permitir que se estugmaticen a los jóvenes por su forma de vestir o sus preferencias musicales, debemos coadyuvar a que se respete su identidad, guiarles, orientareles y trbajar en las campañas de prevención y alerta temprana desde nuestras casas o lugares de trabajo.
Los cuerpos policiales y de seguridad de todos los países tienen un trabajo arduo, pero sin la colaboración ciudadana el trabajo será efectivo, pero moroso.
"Maras, pandillas juveniles, clanes, mafias, tribus urbanas, sectas, y un largo etcétera", merecen ser tomados en cuenta por toda la sociedad para saber diferenciarlos.
Un saludo desde España
www.ivettedurancalderon.com