SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

domingo, 7 de diciembre de 2008

EL SÍNDROME DE BURNOUT


El Síndrome de Burnout o Síndrome del Quemado es una enfermedad que afecta a muchos profesionales vinculados a diferentes servicios que tienen que ver con la atención de personas.




A los gremios profesionales que más afecta, entre otros, es a los médicos, enfermeras, y demás trabajadores de la salud, así como también a los operadores de justicia, como los funcionarios policiales, jueces, fiscales, etc.



Algunas causas que se podrían enumerar de este síndrome, entre otros, tiene que ver con las condiciones y contextos laborales, horarios de trabajos prolongados, mal clima laboral, salarios precarizados, cultura institucional deficiente.



Esta forma de estrés que ha suscitado mayor interés en los últimos años es caracterizado además por estar asociado a un estado de pérdida de sensibilidad emocional, producido de haber permanecido durante períodos de extensa duración y de alta implicación, con personas en situaciones de alta demanda social.



Esto produce precisamente, una sensación de agotamiento y el sentimiento de no disponibilidad de recursos emocionales para reaccionar ante las situaciones que se producen en el entorno, junto con la percepción de incapacidad para seguir afrontando las responsabilidades laborales y las exigencias de los destinatarios de los servicios del puesto de trabajo que el sujeto afectado por esta patología detenta.



Además, de un trato despersonalizado, con elevados niveles de cinismo tanto hacia los receptores de las prestaciones del puesto de trabajo de la persona que padece “burnout” como respecto de los compañeros de actividad laboral.



Por lo que hay una disminución de la autoestima, depresión, irritabilidad, ansiedad, fatiga, insomnio, perturbaciones gástricas, deterioro de la calidad de las relaciones interpersonales, incremento del ausentismo y abandono laboral, disminución del rendimiento, insatisfacción con la tarea, etc. Quienes experimentan agotamiento emocional son más proclives a “cosificar” a las personas con las que se relacionan laboralmente.



Para ilustrarnos un poco, enunciaremos algunos ejemplos donde se podría estar manifestando este síndrome. Es muy común escuchar las quejas de las personas que acuden buscando atención médica en un hospital, que expresan que no se les trata bien, que casi nunca hay médicos disponibles, que no hay cupos hasta dentro de varios meses, que hay algún personal que cree que están haciendo un favor a los que llegan y no prestándoles un servicio.



Enfermeras insensibles que le gritan groseramente a parturientas que se suban a la burra, en las salas de labor y parto.



Otro ejemplo se da con los operadores de justicia. Si usted es valiente, y decide presentar una denuncia en la policía, luego de esperar 3 horas para que le tomen la declaración, si tuvo la suerte de no ser victimizada en esa institución, es decir, si no lo culpan por lo que le sucedió, tiene que ir a repetir toda su declaración a la Fiscalía, en donde la remiten a medicina forense, allí le tocan 3 horas más de espera, le comunican luego del examen físico, que ya no tiene evidencias en su cuerpo, y que de todos modos el informe estará listo en 3 meses.



Estos ejemplos, llevan a las personas que padecen de estos maltratos productos de funcionarios afectados por el síndrome, a manifestar sentimientos de frustración, impotencia, pérdida de confianza en estas instituciones del estado, hasta orillarlos a un conformismo que se manifiesta en expresiones como “para que denunciar, si no harán nada” o si no, opten por buscar amigos que ayuden a gestionar celeridad en sus casos.



Esta pérdida de sensibilidad, se ve reflejada igualmente en nuestra sociedad, que al parecer también padece del síndrome en mención. El hondureño ya no se impresiona por la cantidad de muertos que vemos en las crónicas policiales diarias. Resaltando con cinismo, el hecho de que solo hubo 5 muertos el fin de semana.



Si hubo un robo de algunos miles de lempiras, no es la gran cosa, entre otras manifestaciones.
Esta pérdida de sensibilidad desaparece, cuando quien la padece como resultado del síndrome de burnout, sufre un incidente que lo haga reflexionar de nuevo, como recibir ese maltrato en carne propia, o padecer un incidente criminal, producto del cual, recupera la sensibilidad perdida.
Será preferible entonces, recapacitar al respecto de este síndrome, para brindar un mejor servicio.


AUTOR: DR. GUSTAVO SANCHEZ - COMISARIO POLICIA HONDURAS

1 comentario:

JinJan dijo...

Hola compañero!

Me ha gustado tu artículo y lo he colgado en el foro que tengo a bien administrar junto con otros compañeros. El caso es que como he copypasteado tu entrada, me ha parecido lo más correcto avisarte. No sólo para que te pases por allí si quieres (estas invitado, por supuesto) si no también porque me parece lo más correcto.

El foro es www.aetd.es/foro y el post está concretamente aquí:
http://aetd.es/foro/showthread.php?p=250#post250

PD: Si por alguna razón crees que debo retirar el post, no dudes en comentármelo y sin ningún problema lo haremos.

Gracias y un saludo!