SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

martes, 2 de diciembre de 2008

DESDE ARGENTINA: SERVICIO SOCIAL OBLIGATORIO


Noticias de Argentina

La detencion de Kitu, el joven acusado de instigar a su complice a asesinar al Ingeniero Barrenechea, acusado de otros tres asesinatos y una veintena de causas mas, nos lleva a refleccionar que hacer con estos jovenes, cada dia mas violentos y despiadados.

Aqui mi humilde colaboración

SOS Servicio Obligatorio Social

Consideraciones generales.

Nuestra sociedad esta enferma. El peor de los síntomas es que la parte de la población afectada es la juventud.

La caída de los valores elementales es producto de la permisividad que desde el hogar se ha instaurado en los jóvenes desde su mas tierna infancia, talvez los años de férrea dictadura impulsan a los padres a permitir todo aquello que no pudieron realizar cuando jóvenes.
Los medios de comunicación, como una catarata de libertinaje inducen costumbres no apropiadas para mantener cohesionada a la sociedad. Todo esta permitido nada esta prohibido. Pero simultáneamente con esta actitud, valida cuando también se conocen los límites de la misma y sobre todo las obligaciones que competen al convivir, no aparecen arquetipos, ni modelos que hacen de la emulación una sociedad superadora.
Solo la simulación sobre sociedades que no se compadecen con nuestros recursos individuales y colectivos, hacen el convivir un sálvese quien pueda y el buscar el atajo que nos lleve a esa ilusoria bonanza que solo se mide por la riqueza.

Es tan común escuchar el término "este país "que nos hace pensar que los habitantes de esta tierra están ausentes y lo miran como dice la canción con ojos de forastero. Cuando nos referimos a nuestros compatriotas, vecinos o simplemente cohabitantes de nuestro país nos referimos como "la gente". Un ente abstracto que separa a los iniciados con el resto. Esa "gente" es el modelo de lo que no hay que hacer, los que cometen los errores y los que no entienden nada de nada.
El sentimiento de compañerismo se pierde ya en el jardín de infantes con las ridículas posturas de los padres que pretenden elegir las amistades de sus hijos. Las categorías expresadas por el costo de la matricula o el rimbombante nombre del kindergarten.
La tan vilipendiada "colimba" era el igualador de los jóvenes que se enfrentaban a ese servicio obligatorio, la disciplina impuesta no era el mejor método para frenar ímpetus post adolescentes, pero servia. Indudablemente los instructores generalmente suboficiales con escasa cultura y con todas las frustraciones que acarreaban eran lo peor que podían ofrecer a estos jóvenes como modelo de superación. Ese sentimiento de animadversión que generaban motivo de los apodos que se mantenían en voz baja.
Terminaban al final del servicio en lazos de amistad y cariño. Por que el estar en el mismo barco sufriendo las mismas necesidades, las mismas condiciones permitían ver al odiado sargento como un ser humano. Los compañeros de infortunio de diferentes clases sociales, costumbres, educación y capacidad monetaria, donde nada de lo que tenían antes ahora servia todos eran iguales.
El ejercicio físico, un tanto brutal, moldeaba no solo cuerpos sino voluntades.
Las aberraciones cometidas justificaron su terminación, pero cuando se hace un balance de los millones de jóvenes que pasamos por esa situación y los beneficios que generó no puede ser negada.

Tratar de volver a implantar el servicio militar obligatorio, seria remar contra una corriente de opinión adversa por el momento imposible de superar.

Es por eso que la propuesta surge de la necesidad de sacar a los jóvenes de la calle, sus peligros, sus tentaciones y tratar de insuflar los viejos principio perdidos.

El servicio obligatorio social, consistiría en la prestación de un servicio de carácter social, con características similares a la antigua colimba, por su obligatoriedad, pero prestando servicios sociales. Desde la asistencia en lugares lejanos al mantenimiento de escuelas, dispensarios hospitales al cuidado de ancianos para su traslado y compañía. Regulación y asistencia de las vías de comunicación, en zonas conflictivas por nieblas y humos. Colaboración como fuerza de despliegue rápido, en casos de catástrofes naturales o provocadas.

El viejo dicho militar, todo lo que camina se saluda, todo lo que esta quieto se pinta, permitiría rejuvenecer municipios olvidados, que serian pintados y parquizados a nuevo, señalizar los accesos. Estos actos seguramente serán retribuidos por la población y generara los viejos sentimientos de agradecimiento y el sentirse útiles a una sociedad que desconocen.
La incorporación debería ser llevada acabo por las fuerzas armadas para su alojamiento, mantenimiento y preparación física.
Las obligaciones la vida en común, regidas por un reglamento firme pero no prusiano, permitirá a los instructores en las diferentes disciplinas de trabajo poder efectuar las adscripciones a las tareas a realizar.
La protección a los jóvenes incorporados deberá ser efectuada, por los encargados del servicio y la población misma que tendrá que verlos como su nueva fuerza del futuro.
Igualmente se deberán crear granjas de rehabilitación con personal especializado en adicciones dado que buen número de ellos están bajo la influencia de las drogas y proveer la vigilancia los cuerpos de seguridad.

Andres Penachino
Director adjunto Argentina

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