SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

lunes, 4 de agosto de 2008

ENCONTRARON MUERTOS EN UN ZANJÓN A LOS NIÑOS DESAPARECIDOS


Por Pablo Morosi Corresponsal en La Plata


Golpeados con saña, amordazados y maniatados, los hermanos Milagros, de 8 años, y Agustín, de 11, fueron hallados muertos ayer, a la madrugada, a unos 7 kilómetros del lugar donde el martes pasado habían sido encontrados los cadáveres de sus padres, cerca de la ruta Panamericana, a la altura de Altos Los Cardales.


Según revelaron a La Nacion fuentes del caso, Marcelo Mansilla, de 41 años; su esposa, Sandra Rabago, de 37, y sus hijos habrían permanecido un día secuestrados para luego ser asesinados, víctimas de ?una venganza personal?.


Los investigadores están convencidos de que el homicidio de los niños respondió a un intento de los delincuentes de evitar ser identificados.


Los cuerpos de los chicos fueron hallados alrededor de las 2 de ayer en medio de un zanjón, bajo un puente situado a la altura del kilómetro 66,700 de la ruta Panamericana.


Presentaban golpes en varias partes del cuerpo y, al igual que sus padres, estaban atados con cintas de embalar y cubiertos con mantas y neumáticos. Además, les habían tapado sus bocas con trapos y los habían amarrado a una gran piedra.


Los especialistas de la Policía Científica que realizaron la autopsia y otros peritajes no lograron determinar fehacientemente el tiempo que llevaban muertos los pequeños, en avanzado estado de descomposición.


De todas formas, los peritos constataron que Agustín presentaba nueve golpes en su cabeza y Milagros, seis. Se trata del mismo tipo de lesiones que tenían sus padres, que habrían sido hechos con un hacha o una maza.


Los investigadores intentan ahora determinar los pasos del crimen del que habrían participado los tres detenidos en la comisaría 2a. de José C. Paz: Angel Fernández, de 41 años; su hijo Cristian, de 24, y el hermanastro de aquél, Osvaldo Cáceres, de 47. Todos con graves antecedentes penales.


Al confesar los cuatro homicidios, Cristian Fernández dijo haber escuchado a su padre y a su tío decir que primero habían "tirado" a los chicos y, más adelante, a los padres. El joven se declaró inocente. Sin embargo, fuentes judiciales no descartaron que haya sido el principal instigador de los hechos.


La clave del hecho está, según las fuentes consultadas, en la relación entre ambas familias, especialmente entre Angel Fernández y Sandra Rabago. Testimonios de familiares confirmaron en las últimas horas que los Mansilla y los Fernández se conocían desde hace tiempo y se visitaban.


Tal era la confianza que llegaron a tenerse que Agustín y Milagros llamaban "tío" a Angel Fernández. Incluso trascendió que en algún momento éste ofreció a Rabago ser madrina de uno de sus hijos.


Pero todo habría cambiado, recordaron, cuando Sandra Rabago denunció a Fernández por un robo y, al parecer, éste le habría jurado venganza.


Precisamente, el vínculo habría sido determinante en la decisión de los delincuentes de asesinar a los chicos y evitar ser incriminados, sostuvieron los investigadores.


Según la hipótesis principal que guía a los pesquisas, los asesinos habrían ingresado en el hogar de la familia Mansilla, en el barrio Frino, del partido de José C. Paz, en la madrugada del jueves 24 del mes pasado. Se presume que a las 6 dejaron la vivienda junto con sus víctimas y se dirigieron hacia su casa, en el barrio Los Polvorines, partido de Malvinas Argentinas.


Allí estuvo estacionado, durante más de un día, el Volkswagen Polo azul de los Mansilla, según relataron varios testigos, entre ellos Marcela Fernández, familiar de los detenidos. El auto de las víctimas apareció incendiado a pocas cuadras de allí.


Los pesquisas sospechan que los Mansilla estuvieron privados de su libertad durante 24 horas y que habrían sido asesinados en la casa de los Fernández. En fuentes judiciales se considera que los tres detenidos comparten la autoría material del crimen y no descartan que otros allegados hayan intervenido.


Ayer, el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, informó que "fueron claves" las pruebas que recolectó la policía para hallar los cadáveres de Agustín y Milagros.


Datos precisos


Pero según se supo, luego de que un gran operativo rastrillara sin resultados la zona, los investigadores consiguieron que uno de los detenidos aportara detalles más precisos sobre el lugar y, de ese modo, pudieron dar con los cuerpos.


En su confesión, Cristian Fernández habría dicho que su padre burlaba la vigilancia de la tobillera electrónica. De hecho, en la causa hay al menos cinco testigos que declararon haber visto a Angel Fernández -padre de Cristian- fuera de su casa sin la tobillera, y hasta su hijo reveló que se turnaban para usarla. "Los vecinos lo vieron paseando impunemente", aseguró Miriam Rabago, hermana de Sandra.


En 1987 Angel Fernández fue condenado a 25 años de cárcel por una violación seguida de muerte. En 2002 obtuvo la libertad condicional. Pero el año pasado lo descubrieron con un arma de guerra y el 14 de marzo volvió a la cárcel. A los 4 meses, el 13 de julio de 2007, el Juzgado de Garantías Nº 3 de San Martín le otorgó a Fernández la prisión domiciliaria monitoreada por pulsera magnética.


En tanto, Cristian Fernández había sido detenido el 22 de enero de 2005 por robo calificado y portación de arma de guerra, pero salió en libertad con caución juratoria por decisión del Tribunal Oral Nº 2 de San Martín.


Ayer, se refirió al horrible crimen la presidenta Cristina Kirchner, para quien el hecho muestra "uno de los aspectos más terribles de la condición humana", y acotó: "Frente a eso no hay palabras".