SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

jueves, 24 de julio de 2008

MONUMENTAL ESTAFA DE UNA BANDA CONTRA AHORRISTAS ARGENTINO


Por Gustavo Carabajal De la Redacción de LA NACION


Sin disparar un solo tiro, un estafador chileno con pedido de captura internacional, un agente de la SIDE, un comisario, dos suboficiales de la Policía Federal, un ex jefe de esa fuerza de seguridad y dos empleados de empresas telefónicas formaron una banda y robaron más de 3 millones de dólares que 50 empresarios y ex deportistas argentinos tenían depositados en bancos del exterior.

La investigación, que comenzó hace un año y medio, tuvo su corolario ayer, con la captura en Santiago, Chile, del supuesto jefe de la organización delictiva, un empresario chileno, de 42 años.

Si bien no trascendieron las identidades de las víctimas, fuentes policiales indicaron que en la lista de los 50 damnificados figurarían un ex empresario de la televisión y una ex tenista profesional, a quienes la banda habría estado a punto de robarles 100.000 dólares a cada uno.

Para obtener el dinero, los malvivientes pergeñaron una maniobra que tenía cuatro niveles de ejecución: el robo de correspondencia con la información de las cuentas bancarias en el exterior; la intervención de los teléfonos de las víctimas; las copias de las firmas de los pasaportes de los damnificados a través de un escáner, y la transferencia de los fondos a los estafadores.

Según informaron fuentes de la investigación, el supuesto jefe de la banda, que habría sido identificado como Luis Miguel Casado Córdova, de 42 años, fue apresado por diez policías chilenos cuando salía de un locutorio situado en la esquina de Monjitas y José Miguel de la Barra, en pleno centro de la capital trasandina.

Antes de formar la banda, Casado Córdova había sido detenido en 2006 en un country de la zona de Pilar y llevado a la cárcel de Villa Devoto. Pero, dos meses después, fue beneficiado con la libertad condicional y huyó de la Argentina con una identidad falsa.

Durante el último año cambió 15 veces su domicilio en Santiago. Ante la posibilidad de que su teléfono estuviese intervenido, se comunicaba con su familia a través del chat y de los correos electrónicos. Así lo encontraron.
Los investigadores de Interpol siguieron sus e-mails y lo detuvieron cuando terminó de mandarles instrucciones a sus cómplices.

El fiscal federal Guillermo Marijuán, a quien el juez Daniel Rafecas delegó la causa, había librado la orden de captura internacional de Casado Córdova. También participaron de la pesquisa detectives de la Unidad de Investigación Técnica del Delito, de la Policía Federal, el Departamento Interpol y de las gerencias de fraudes de las compañías de telefonía que funcionan en la ciudad de Buenos Aires y en el conurbano.

Además de Casado Córdova, hay otros detenidos vinculados con la causa, quienes habrían sido identificados por los investigadores como Marcelo Pizzini y Fabián Gonçalves. Un agente de la SIDE y dos suboficiales de la Policía Federal fueron procesados sin prisión preventiva, junto con un agente de la SIDE. Mientras que un comisario en actividad y otro, retirado, estuvieron involucrados al principio de la investigación.

Ambos jefes policiales quedaron en la mira de la Justicia debido a que, en uno de los ocho allanamientos, se encontró la carpeta original con los antecedentes de uno de los damnificados. Se trata de un documento que sólo puede guardarse en la División Antecedentes de la Policía Federal y que se utiliza para otorgar los pasaportes.

Según informaron fuentes judiciales, los responsables de la banda elegían a sus víctimas luego de analizar la correspondencia que robaban. En esta etapa de la maniobra analizaban si los potenciales damnificados tenían cuentas en bancos extranjeros y los fondos que manejaban.
Luego de obtener los extractos, intervenían los teléfonos fijos, escuchaban cómo hacían las transferencias y conocían quién era el oficial de cuentas.

Transferencia de fondos

El siguiente paso consistía en enviar un fax para solicitar la transferencia de los fondos de esa cuenta a otras que los estafadores abrieron en bancos de Ecuador, Chile, Perú y de los Estados Unidos.

Según fuentes policiales y judiciales, en el fax los estafadores colocaban dos números de teléfonos: uno fijo, que correspondía al verdadero titular de la cuenta bancaria, y un celular. Además, en el fax figuraba la firma del titular de la cuenta.

Se agregó que en algunas oportunidades las rúbricas eran falsificadas por los miembros de la banda. Mientras que en otros casos, se trataba de copias de las firmas realizadas con un escáner y que habían sido tomadas de los registros de los formularios para obtener los pasaportes.

Para reforzar la supuesta autenticidad del fax, los estafadores adjuntaban la fotocopia del pasaporte del damnificado. Luego de recibir el pedido de transferencia de los fondos y de revisar la documentación, el oficial de cuentas del banco europeo llamaba a los teléfonos del cliente.

Debido a que el teléfono fijo había sido desviado por los estafadores al móvil, tanto en la línea de tierra como en el celular siempre atendía uno de los malvivientes, quien ordenaba la transferencia a su cuenta.

El damnificado se enteraba de la maniobra un mes después, cuando recibía el resumen de su cuenta y advertía que le faltaba el dinero.

Mientras se concretaba la maniobra, el damnificado solamente advertía que el teléfono de su casa se había quedado sin tono.

Con la colaboración de Carlos Vergara, corresponsal en Chile




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