SERVIR Y PROTEGER

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"Tiempo que pasa, verdad que huye" Edmond Locard (1877 - 1966)

miércoles, 16 de julio de 2008

EN ARGENTINA POR DIA 50 ADICTOS BUSCAN DEJAR "EL PACO"


Jeremías conoció el infierno y ahora hace todo lo posible para no volver. Llegó a estar nueve días sin comer y sin dormir. Perdió 31 kilos. Pasaba las horas caminando y consumiendo el residuo de la pasta base de cocaína, droga conocida como "paco".


"En su peor momento era piel y hueso", recordó su madre, María Rosa González, que después de golpear numerosas puertas y de cortar una avenida logró que su hijo fuera internado y recibiera un tratamiento contra su adicción.


El hijo de González fue una de las 17.939 personas que buscaron tratamiento para luchar contra el "paco". En la Argentina, en promedio, 1500 adictos por mes piden ayuda para salir de este flagelo, según el Tercer Estudio Nacional en población de entre 12 y 65 años, realizado por el Observatorio Argentino de Drogas, de la Secretaría para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar).


En el estudio, que se realizó en 2006 y es la última encuesta nacional sobre adicciones, se estableció que hay casi 85.000 consumidores de dosis de "paco" en la Argentina. Según datos de la Sedronar, entre 2001 y 2005, el consumo de esta droga creció 200%.


Algunos enfermos llegan a los tratamientos convencidos por su familia después de largos pesares; otros, derivados por la Justicia. En promedio, por cada dosis de "paco", los adictos pagan desde 1,80 pesos. Esta droga apareció con la llegada de los laboratorios clandestinos para fabricar cocaína.


El jueves último, para tratar la problemática del "paco", la Sedronar organizó una jornada para brindar herramientas legales y asistenciales a las Madres del Paco, una organización creada por María Rosa González para ayudar a los chicos que como su hijo, luchan contra el "paco".


José Granero, a cargo de la Sedronar, habló sobre que confía en que este tipo de jornadas sirvan para "aceitar" mecanismos, buscar puntos en común y converger para brindar soluciones.


González no sólo tiene que luchar para ayudar a Jeremías. También se enfrenta con que otro de sus hijos, José, de 28 años, cayó en la trampa del "paco".



Reconocimiento


"Esto es una lucha permanente. No sólo para sacar a mis hijos, sino a otros chicos que ni siquiera conozco y los veo consumir. La adicción empieza cada vez más temprano: hay niños que a los nueve años ya consumen", sostuvo a LA NACION González, quien en marzo pasado fue reconocida por la embajada de los Estados Unidos con una distinción por su coraje en esa lucha.


En un estudio cualitativo también realizado por el Observatorio Argentino de Drogas, dirigido por Diego Alvarez, los consumidores de "paco" hablaron sobre la droga. Un joven que ahora tiene 30 años contó: "Yo empecé a los 13 años. Después dejé por tres años porque tuve problemas de robo, me asusté y dejé de consumir por unos tres años. El «paco» es todo químico. Entonces es mucho más barato".


Ese adicto recordó que las mismas personas que le vendían la dosis le decían que mejor consumiera cocaína. "Me explicaban que el «paco» me mataba, que era una mierda, que te caga la vida. «Mirá cómo estás.» Pero a mí no me importaba nada."


Granero explicó a LA NACION: "El efecto que tiene el «paco» en los adictos es altamente destructivo y adictivo. En un mes una persona puede llegar a perder 20 kilos".


Otra víctima contó su experiencia en el estudio de la Sedronar: "Te pide y te pide. Si ahora vienen y me dan un «paco» y lo fumo, te digo la verdad, ya cagué. Fue el vicio que más me careó , pero el que más me gustó. Lo que tiene es que te quedan secuelas de imágenes, de cosas".


La subsecretaria de Promoción Social del gobierno porteño, Soledad Acuña, explicó a LA NACION: "Queremos trabajar en la detección de los adictos y tener una intervención temprana. Las personas que consumen «paco», en promedio, probaron otras cuatro drogas. No son sólo «paqueros»".


Desde febrero hasta junio pasado, 270 personas ingresaron al sistema de asistencia de adicciones porteño.


Carlos Souza, presidente de la Fundación Aylén, una comunidad terapéutica especialista en prevención y asistencia de las adicciones, dijo: "El «paco» es un capítulo aparte en la problemática de las drogas. Con el «paco», la muerte es una realidad cotidiana".


En la charla con LA NACION, González se quebró y lloró: "Veo a los chicos desesperados. Venden la ropa para conseguir plata y poder seguir consumiendo. No duermen, no comen. Sólo consumen". Aseguró que no piensa cruzarse de brazos.


Por Gabriel Di Nicola De la Redacción de LA NACION

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